domingo, 21 de marzo de 2010

VIVA LA SIESTA

En la vida existen varias formas de disfrutar: del sol, del aire que respiramos, de la naturaleza, del comer, del dormir, pero...: la siesta es un invento fuera de serie. Mejora la salud en general, la circulación sanguínea y además favorece mucho a la memoria.
Es imprescindible para los niños menores de cinco años y para los adultos siempre es recomendable pero corta, alrededor de veinte a treinta minutos.
En las reglas de San Benito se incluían las normas de guardar reposo y silencio en la “sexta hora” y de aquí proviene la “hora sexta latina“, es decir del mediodía, que normalmente es el momento de más calor.
También surgió la palabra “sextear” que después se deformó en “hacer la siesta”. En el refranero español existe uno que dice: “Si quieres matar al fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde”.
Yo, siempre que he podido, he disfrutado de la siesta. Siendo estudiante me bastaba con poner las manos en un libro y apoyar la cabeza sobre las manos, diez o quince minutos.
Cuando trabajaba, disponíamos de una hora para ir al restaurante, manducar y volver. No era posible la siesta así que sólo podía echarla los fines de semana.
Ahora, de jubilado: “ancha es Castilla” y considero esta ocupación como una obligación de rigor e incluso a veces hago caso a Camilo José Cela, que decía de la siesta que había que hacerla “con pijama, Padrenuestro y orinal”.
Todos los días son buenos para gozar de una buena siesta:
-Si el día es soleado y caluroso, después de una buena comida, nada mejor que dejarse caer en la cama de una habitación fresquita y reconfortante.
-Que el día es oscuro, lluvioso y frío, con una buena manta el “sextear” es acogedor.
-Cuando el día ni es bueno ni malo: la mente está más sosegada, mejor todavía.
Dormir la siesta es una buena y sana costumbre de los españoles.
¡Un inventazo! ¡Vivamos y gocemos de ella!.

viernes, 5 de marzo de 2010

CARACOLES


- Tío, ¿te vienes a buscar caracoles con nosotros? -me dijo mi sobrino Paco.
Me pilló de sorpresa, pero no tardé mucho en decir que sí.
-Es por la noche: así que tendrás que estar preparado para no dormir.
- ¡No te preocupes! - le contesté.
La noche era propicia para ello según oí decir a los entendidos, aunque no era la época de caracoles. Los mejores son los que se cogen en abril, como dice el refranero español: “Los caracoles en abril, para mí. Los de mayo para mi amo. Y los de junio para ninguno”.
Mi sobrino me dio una lata de conserva para ir guardándolos y una linterna; lo mismo hizo con los demás del grupo.
Empezó el trabajo o mejor, el entretenimiento. Observé enseguida que, mientras mi sobrino (un experto en la materia) tenía diez caracoles en su haber, en mi lata sólo había dos. Pronto noté algo raro en los riñones y cada vez me costaba más el agacharme: tuve que guardar mi postura física, hasta que llegó el momento en que me convertí en un acompañante o más bien un turista nocturno con linterna en mano. Eso sí, hacía un fresquito muy saludable y la presencia de la luna fue un placer para la vista.
Fue una experiencia positiva, pero nunca más llegué a ofrecerme para esta labor. ¡Nunca he sido lo que se dice un hombre de campo!

jueves, 18 de febrero de 2010

EMILIO EL MORO


Vivíamos en la misma calle, en Melilla, uno frente a otro. No llegué a compartir juegos con él, porque era unos años mayor que yo: era uno de los mozos a los que nosotros, niños aún, admirábamos.
En su familia eran muchos hermanos y los mayores empezaron a trabajar juntamente con su padre en la rama de la pintura. Siendo muy pequeño ya era pintor de brocha gorda.
En los ratos libres Emilio, junto a sus hermanos, comenzó a tocar la guitarra, que se oía en toda la calle. A los 15 años ya ganó un concurso en la ciudad, cantando flamencos y soleares. Se presentó con la canción “La niña de fuego”cantándola con acento marroquí. Después se fue a Madrid con una barba postiza, chilaba, babuchas y fez rojo (gorro clásico moruno). Más tarde, cuando adquirió fama, se vistió de paisano sin dejar su ya típico gorro. Interpretó todos los éxito de la música de su tiempo, medio en serio medio en guasa. Su estilo resultó novedoso. No había otro que le igualara en su género.
Es de admirar el mérito de esta persona que sin haber aprendido música, hacía sonar la guitarra colocándola sobre su espalda. Salió adelante, ayudando a su familia y haciéndose querer por todos. Fue una persona con una gran filosofía de la vida.
Una vez coincidimos en Madrid. Me ofreció unas entradas para asistir a su espectáculo “Congreso del Humor”, que se celebraba en la explanada de la Plaza las Ventas, donde tenía montada la carpa. Un compañero y yo fuimos a verle. Me llamó la atención el orden y la precisión que ponía en los más mínimos detalles para que todo saliera bien.
Sus últimos años los pasó, en su mayor parte, en su casa de campo que tenía en Orito (Alicante). Su segundo hijo cursó estudios en el colegio Dehón de Novelda, y por ello tuvimos la suerte de verle en alguna que otra fiesta en el salón de actos del colegio, donde entretuvo a alumnos y profesores con sus chistes y parodias.
Murió en Orito en el 87, en un desafortunado accidente por una explosión de gas.
Al hacer esta entrada, siento que le estoy dando un fuerte abrazo, tal y como hice la última vez que le vi.
¡Que allá donde esté, alegre a todos con sus canciones y parodias!
Os dejo la dirección de un video, por si tenéis tiempo y queréis pasar un buen rato:






Como buen melillense, pongo aquí también la letra de una canción que, al igual que otros cantantes, dedicó a nuestra tierra:


VIVA MELILLA
Cómo me acuerdo de ti
ay barquito melilllero
como me acuerdo de ti
vine a España sin dinero
y camuflado en un botiquín
con la bata de un barbero

En toa el África del norte
no hay un pueblo como el mío.
Se llama Melilla solo
no le hace falta apellio
Entre pitas y chumberas,
carne de borrego y lana
mi pueblo es lo más bonito
de toda la costa africana

Ay cuando la luna clara
ay brilla en el mundo,
brilla en el mundo
son estrellitas rojas
son estrellitas rojas
los higos chumbos,
los higos chumbos
los higos chumbos, que cogemos allí
sin guantes uno por uno.

Como tú no existen dos
¡ay monte del Gurugú!
Tus castillos son dos jorobas
parecen desde Nador

Desde Melilla a Frajana
hay cuatro leguas
vente niña mañana
con la merienda
Yo pongo el agua,
pongo el camello
yo vendré en la joroba
y tú en el cuello
llevan las olas
y hasta la orilla
un letrero que dice
“Viva Melilla”

jueves, 4 de febrero de 2010

EL CHICHÓN


No es la primera vez que cuento aquí alguna anécdota sobre percances de tráfico. No es que haya sido un loco al volante, pero reconozco que hubo unos años, cuando era joven, en los tuve algún que otro problemilla con el coche o con la moto. Hoy quiero contar uno de ellos.
Hacia los años 60, estando en Alba de Tormes (Salamanca) cogí el coche para dar una vuelta y hacer prácticas. Hacía más de un mes que me había sacado el carnet y tenía muchas ganas de conducir, algo normal en estos casos.
Teníamos una furgoneta opel antigua. Salí después de comer y cogí la carretera en dirección a Galinduste. Estaba sin asfaltar. Por las proximidades de Éjeme vi una recta muy pronunciada y dije: ¡Esta es la mía!
Apreté el acelerador y como noté que se lanzaba mucho, frené bruscamente (mal hecho). En poco tiempo me vi envuelto en una nube de polvo y a mi alrededor, las cosas que llevaba en la guantera. ¡Una verdadera catástrofe! Tuvieron que ser por lo menos cinco o seis vueltas de campana. Gracias a Dios no hubo árboles por medio, ni coches que vinieran de frente.
Llegué al colegio por mi propio pie. Los compañeros, asustados, me preguntaban: "¿Cómo ha sucedido?" "¿Qué te ha pasado?".
Yo sólo dije: "¡Nada, ha sido falta de pericia!"
Se hizo de noche y me metí en la cama con el susto en el cuerpo. Me vino a la memoria el cántico latino: “En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu…..” y añadí para mi interior: ¡y mi pellejo! Dicho esto, me di media vuelta, me llevé la mano a la cabeza y ¡oh, sorpresa!: tropecé con un gran chichón, que ahí estaba, dando testimonio, “¡tan calladico!”.

viernes, 22 de enero de 2010

PEGAR OJO


“Hoy no he pegado ojo”: frase que hemos oído con frecuencia a lo largo de nuestra vida y que también hemos pronunciado nosotros mismos.
Cuando vamos a la cama con intención de cerrar los ojos y dormir, al no conseguirlo creamos un incómodo malestar. Reflexionamos y formulamos unas preguntas:
¿Qué he hecho durante el día? ¿Qué he comido? ¿Qué preocupación me tiene despierto? ¿Por qué tardo tanto en dormirme?
Tomamos las pastillas (en mi caso el orfidal), nos acostamos del lado derecho: no resulta. Damos media vuelta: tampoco funciona. Mirando al techo: ¡imposible!
Comenzamos a contar desde el nº 100 hacia abajo, llegamos al 50 y nos cansamos: contar ovejitas no siempre resulta.
Pensamos que con ir al ordenador avanzaríamos en el intento: fracasamos; la vista se fatiga y tampoco conseguimos coger el sueño. Tenemos que resignarnos a pasar la noche en vela. Las horas pasan y el tiempo corre....¿Cuándo dormimos?¿Qué podemos hacer?
Se trata de buscar fórmulas sencillas para conseguir nuestro objetivo.
He aquí algunos remedios:
- Oír un CD con música ambiental, por ejemplo los sonidos de la naturaleza como los del bosque, el mar, el canto de los pájaros...
- Evitar comer cosas dulces antes de dormir. Esto eleva la glucemia y dificultará el sueño. Después, cuando la glucemia a mitad de la noche comience a bajar, puede llegar a una hipoglucemia y esto nos podría hacer despertar...
- Dormir en oscuridad completa.
- Dormir en un lugar silencioso. Si no es posible, puede que ayude usar unos tapones en los oídos.
Hemos de tener en cuenta que no todos los días son iguales y que cuando vienen problemas “extras”, ni aun consultando con la almohada (como muchas veces decimos) llegamos a conseguir nuestro propósito.
¡Felices sueños!

jueves, 7 de enero de 2010

CABALGATA DE REYES

El Club Amigos, la Asociación de ocio y tiempo libre para personas con discapacidad intelectual, ha participado en la Cabalgata de Reyes que todos los años organiza el Ayuntamiento de Alcorcón.
Hemos elegido el motivo de una gran seta, con chicos, padres y voluntarios disfrazados de Pitufos, hasta incluso con las caras embadurnadas de azul.
Se ha de destacar la alegría y la emoción que estos chicos experimentan representando con su seriedad y compostura el papel de actor. Cuando el paso llega al público se oye una lluvia de aplausos que otras carrozas no reciben y es que nuestros chicos, por donde quiera que van, transmiten humor y alegría. Sobre todo disfrutan al repartir caramelos, porque sin duda alguna se sienten importantes.
La furgoneta del Club arrastraba la carroza con su equipo de música emitiendo villancicos variados y de vez en cuando avisando al público de que pronto pasarían sus majestades los Reyes Magos.
Esta labor no hubiera sido posible sin la colaboración de voluntarios y padres de los chicos que, cuando llegan momentos como estos, lo damos todo como si de una gran familia se tratase.
Que todos los años podamos repetir lo mismo o mejor. Vivamos el momento presente. El amargo año pasado ya nos dejó y el futuro aún no existe.
La única realidad presente que tenemos es el "hic et nunc”: “el aquí y ahora”

lunes, 21 de diciembre de 2009

Feliz Navidad

"Es tiempo en que las personas se sesibilizan, se alegran, se abren a la comunicación, al perdón y al amor.
FELIZ NAVIDAD
Saludos!!!

martes, 15 de diciembre de 2009

UNA LOTERÍA

Existen varias clases de loterías: un sorteo, unos buenos padres, tener buena salud, un buen amigo, un buen negocio, una buena noticia...
A veces no nos damos cuenta de lo que tenemos a nuestro alrededor. Estamos acostumbrados a vivir con cierto confort y bienestar sin pensar que somos afortunados por todo lo que tenemos. Por ejemplo, hay personas que van al trabajo andando, sin ningún medio de locomoción: esto supone un ahorro muy grande pensando en el tiempo que empleamos y en el dinero que ahorramos en el transporte. El tener el trabajo cerca de casa es una gran lotería.
Cuando yo estaba en activo debía levantarme a las 5’30 de la mañana porque tenía que desplazarme a 40 kilómetros del lugar de residencia. Tardaba media hora en arreglarme y desayunar. Cogía el coche a las 6 de la mañana con miras a no coincidir con el atasco. A las 6’30 aproximadamente estaba en la empresa con bastante antelación, de tal forma que al llegar me tapaba con una manta que llevaba a bordo y me echaba una cabezada.
Es uno de los grandes inconvenientes de vivir en pueblos grandes o ciudades.
En algunos momentos tenía envidia de los compañeros que se desplazaban al trabajo andando porque tenían la “gran lotería” de tener su vivienda cerca del trabajo.
Y como la lotería siempre ha estado muy unida a la Navidad, aprovecho para desearos a todos los blogueros unos Felices Días.


Saludos!!!

martes, 8 de diciembre de 2009

CONTRARIEDADES

¡¡Plafff!! …
-¡Manrique! ¿Qué ha sido eso? - me dijo mi amigo, Fco. Asenjo, que venía acompañándome de copiloto en el vehículo Dyanne 6.
Inmediatamente levanté el pie del acelerador y me fui a un lado de la calzada. Una piedra había golpeado en la luneta delantera y se había hecho añicos. Así, imposible caminar muy lejos.
Habíamos salido de Madrid hacia Novelda (Alicante) y estábamos a la altura de Pedroñeras, de la provincia de Cuenca.
Muy despacio y conduciendo por el lateral derecho pudimos llegar al concesionario Citröen, que estaba en la Roda. Tuvimos que esperar un poco porque tenían que pedir la luneta a Albacete. Mientras tanto, nos ocupamos en desalojar todo el equipaje que llevábamos en el coche e incluso los asientos. ¡Aquí se armó!: mi compañero y yo empezamos por las maletas magia, tebeos, gorro moruno, laboratorio fotográfico, maletas, caja de herramientas…
Los dos mecánicos, que estaban viendo la operación no salían de su asombro al ver tanto bulto. Por más aspiradora que pasamos no paraban de salir trocitos de cristal por todas partes. Después de pasar cierto tiempo, aún en el habitáculo quedaban restos de la luneta. Es terrible cuando pasa una cosa así. Ahora han cambiado mucho las cosas: las lunetas vienen mejor preparadas y al recibir el golpe se agrietan y no se desmenuzan en trozos.
El episodio de la luneta nos acarreó una pérdida de tiempo con la que no contábamos.
No olvidemos que las contrariedades forman parte de la vida

sábado, 28 de noviembre de 2009

BUENOS DÍAS, DÍA

Hoy me he despertado saludando al nuevo día. Cuando uno llega a cierta edad (popularmente “a viejo“) reflexiona con más frecuencia sobre el final de la vida.
Los personas somos como los vinos: la edad estropea los malos. pero mejora los buenos. Dicen que envejecer con sabiduría, no es envejecer. Yo quisiera tener esa sabiduría y con ella alegrar mi entorno.
28 de noviembre de 1934, que día tan inolvidable y qué alegría para aquellos que me vieron nacer.
¿Hasta dónde llegaré? ¿Cuánto me quedará para terminar la carrera que comencé hace 75 años?
“No sabemos ni el día ni la hora”

miércoles, 18 de noviembre de 2009

SIEMPRE A TU LADO (HACHIKO)

Película basada en un hecho real, que la semana pasada tuve oportunidad de ver.
Una empresa japonesa envía un perrito en una jaula por via férrea a Estados Unidos. En el trayecto, el can se escapa y deambula por el andén de la estación. Un profesor de música hace un recorrido diario en tren para ir a trabajar. Casualmente encuentra al perrito: procura colocarlo a varias personas antes de llevarlo a casa, porque su mujer no es partidaria de tenerlo en la vivienda. No teniendo otra solución, a hurtadillas lo lleva a casa: no puede estar mucho tiempo en esta situación sin que la mujer lo perciba. Viendo lo encariñado que está su marido con el animal, lo admite.
Se hace mayor y cada mañana este can llamado Hachiko acompaña a su dueño a la estación del tren para despedirle y luego vuelve por la tarde para recibirle. Hachi demostró a la ciudad que la amistad puede durar para siempre.
Película muy emotiva. Especial para aquellos que tienen mascota en casa. Si pensáis verla no olvidéis llevar el pañuelo.

lunes, 16 de noviembre de 2009

LA CURIOSIDAD Y EL LOBO

He leído el libro "En la espesura de la Serranía, el misterio de Tejeda” de José Mª Sánchez Cremades. Un trabajo muy laborioso, lleno de recuerdos de la estancia de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (PP. Dehonianos), en el Santuario de la Virgen Santa María de Tejeda, en Garaballa (Cuenca). Permanecieron durante veinte años en aquel rincón de la serranía conquense.
Los estudiantes de Salamanca pasamos el último verano allí, en el Santuario de la Virgen. Al inicio de las vacaciones, el encargado debía distribuir entre los estudiantes varios oficios o dedicación a desempeñar. Entre los deberes que se repartieron, a mi me tocó el de sacristán. Me indicaron que sería conveniente ordenar un poco la sacristía. Existían muchas ofrendas de exvotos, normalmente de cera, pero también fotografías, calzado, ropa..., que los fieles presentaban como testimonio permanente de las ayudas recibidas por la intercesión de la Virgen. Entre ellos, destacaba un lobo disecado colgado del techo. El P. Aparicio pensó que estaría mejor bajarlo y colocarlo en una mesa, para que todos pudieran observarlo más de cerca. Le pasé el cepillo, lo aseé , le puse una alfombra de césped... Quedó bastante presentable.
Llegaron las fiestas y, como en la mayoría de los santuarios españoles, acudió gran gentío. Mucha devoción, mucho folklore, mucha música...
Fue curiosa una anécdota, muy explicable en personas que se dedican al pastoreo y a la ganadería: se corrió la voz de que habíamos bajado al lobo y que estaba en una mesa al entrar al santuario. De modo que muchos visitantes preguntaban:
- ¿Dónde está el lobo?
Parecía como si el verdadero origen de la visita fuese contemplar el lobo, y no a la Virgen.
-A veces, lo efímero y accidental da paso a lo que, en un principio, es más importante -

sábado, 7 de noviembre de 2009

¡QUÉ SUSTO!


El fin de semana pasado, muchas personas celebraron Halloween. Esto me hizo recordar una anécdota que me ocurrió hace unos años.
Un verano estuvimos en el chalet de mi cuñado en Nueva Sierra (Guadalajara). Todos comentaban que en esa vivienda había una persona invisible, como si de un fantasma se tratara, y que por eso se oían algunas veces ruidos extraños.
A mi sobrino César y a mí nos tocó dormir en el mismo cuarto, en la planta de abajo. Yo no podía dormir y oía de vez en cuando un ruido sospechoso. Mi sobrino estaba roque. Yo ya no podía más. Me levanté para avisarle de que alguien merodeaba por los alrededores de la casa. Para despertarle, no se me ocurrió otra cosa que tocarle el dedo gordo del pie suavemente. Al sentirlo, ¡pegó un salto de la cama que casi da con la cabeza en el techo!, exclamando desesperadamente:
- ¡¡Ay, ay, ay!!
Lo hizo de tal forma que me contagió y entonces yo me asusté todavía más que él y comencé a gritar lo mismo:
- ¡¡Ay, ay, ay!!
Salimos los dos a la calle en pijama, cogimos unos palos de la obra que había en el jardín y empezamos a gritar con los palos en alto:
- ¡Fuera de aquí! ¡Largoooo! ¡Veteeeeee!
Con esto queríamos ahuyentar al presunto intruso.
Los demás familiares que estaban en la casa se despertaron alarmados para ver qué ocurría y se asomaron a la terraza diciendo: ¿Qué pasa? ¡Hemos oído gritos! ¿Está todo bien?
Sacamos la conclusión de que posiblemente el ruido que me despertó estaba provocado por algunos ratoncillos de campo que estarían echando sus carreras, o algún gato que perseguía a otro, o quién sabe…
Lo que está claro es que el miedo es contagioso y que no tiene medida.

jueves, 29 de octubre de 2009

EL PEQUEÑO PUEDE AL GRANDE


En toda España y fuera de ella nos ha sorprendido enormemente el resultado del encuentro entre el Alcorcón, un equipo de fútbol de segunda B, y el Real Madrid.4-0, para más señas. ¡Qué vergüenza! ¡Qué ridículo!
El Alcorcón es un equipo que tiene un presupuesto muy humilde en comparación con los millones que acumula el Real Madrid.
Esta historia se repite, tanto en el ámbito deportivo como en otros aspectos. Desde pequeños hemos oído la historia de David contra el gigante Goliat. El pobre, contra el rico. El obrero, contra el patrón. El pequeño, contra el grande.
Recuerdo una película cómica protagonizada por el célebre Paco Martínez Soria: se titulaba Don Erre que erre. En ella, un hombre mayor que tiene una industria pone todo su empeño en conseguir todo lo que se propone, de tal manera que incluso llega a demandar a un banco por una cantidad irrisoria, consiguiendo al fin su propósito.

“Con la audacia se cubren muchos miedos”
(Marco Aurelio)

sábado, 24 de octubre de 2009

A MÁS AÑOS, MÁS NOVEDADES

El carné de identidad hacía tiempo que me había caducado. Las oficinas del distrito estaban pasando por un cambio radical: trasladarse a un local nuevo y espacioso, con su amplio aparcamiento. Por otra parte, estos últimos años he estado muy liado con los médicos. Total, que sin darme cuenta se me echó el tiempo encima de tal forma que ya empezaba a preocuparme el hecho de no renovarlo.
Hice una llamada telefónica para pedir cita. Después de escuchar el disco con varias indicaciones (Si quiere esto, marque el 1; si quiere lo otro, el 2; si lo de más allá, el 3, etc...) pude conseguir que me atendieran ¡con un mes y medio de antelación!
Llegado el día, tomé un taxi que me llevó hasta la misma puerta. En el trayecto iba pensando: ¿Me pondrán alguna sanción por haber pasado tanto tiempo?
Entré en una sala muy amplia, donde había un largo mostrador con ocho ordenadores y su correspondiente silla para el cliente. En unos carteles se indicaba el precio de la gestión: “Renovar el carné, 10 euros. Para el pasaporte, 20 euros.”
Al ser nombrado debes llevar el carné de identidad antiguo y una fotografía. Delante de ti hay un caja metálica con un cristal y en el interior una bombilla roja. Cuando ésta se enciende, debes poner el dedo índice de la mano derecha en el cristal. Inmediatamente, la huella dactilar pasa al ordenador. Después, se coloca el otro índice de la mano izquierda, para realizar la misma operación, con la diferencia de que éste, se debe girar hacia la derecha.
Hay que esperar un poco a que el ordenador termine su proceso. Una vez acabado, sale la tarjeta. Te entregan el nuevo carné y el viejo también, pero éste con un corte de tijeras en la esquina.
Novedad: ya no tienes que untar tus dedos en un tampón de tinta y secarte con un algodón impregnado de gasolina.
Es posible que esto lleve ya mucho tiempo funcionando, pero para mí (tal vez por haber tardado tanto en renovarlo) ha sido una novedad.

viernes, 16 de octubre de 2009

NO TE METAS EN DIBÚ (JOS)...

Hace unos días me vino a la memoria un suceso que he decidido compartir con vosotros.
Me ocurrió hace ya unos cuantos años, en una boda. Estábamos un grupo de personas hablando en el arcén de una carretera secundaria y sin asfaltar. Pasó un coche escarabajo marca Volkswagen a mucha velocidad, sorprendiéndonos a todos. Gritamos y levantamos las manos mostrando nuestra disconformidad al ver esa conducta.
- ¡Pero a dónde hemos llegado!
Tres o cuatro echamos a correr detrás de él (yo el primero) en señal de protesta. El coche se detuvo y de él salió un chico joven y rubio, parecía extranjero.
- ¿Qué pasa?- me dijo en plan chulesco.
Yo, haciéndome el valiente, me puse en postura de kun-fu como para asustarle:
- ¿Cómo que qué pasa? -le dije
Pero él se abalanzó con rapidez sobre mí y me soltó un mamporrazo. Las gafas salieron volando y uno de mis zapatos apareció lejos de donde yo estaba.
Mis cuñados salieron en mi defensa y sujetaron al agresor. Me salvaron de mi incómoda situación. Y el chico desapareció.
Cuando hubo un poco de calma, uno de mis cuñados, sujetándome el brazo me dijo en voz baja:
¡Paco, esto no es lo tuyo !
¡Cuánta razón tuvo al decirme esta frase!
La verdad es que hay veces en las te metes en cosas de las que luego no sabes cómo salir. Y a raíz de esto, recuerdo los versos "de cabo roto" que aprendí de joven de Miguel de Cervantes:
“No te metas en dibú(jos), ni en saber vidas aje(nas),que en lo que no te va ni te vie(ne), pasar de largo es cordu(ra)”

sábado, 3 de octubre de 2009

IN MEMORIAM


Mi tío el P. Antonio Aguilera Álamo falleció en Pamplona el 20 de agosto de 2009, a los 89 años. Era el más pequeño de cuatro hermanos. Nació en Fondón (Almería) igual que mi madre, su hermana, en abril de 1920. Ingresó en el seminario de los PP. Reparadores en Puente la Reina (Navarra) y se ordenó sacerdote en el año 1947. Su primera misa la celebró en Melilla, rodeado de su madre, hermanos y familiares. Yo también estaba allí: tenía 13 años y unos meses más tarde mi tío le propuso a mis padres llevarme con él al colegio, para poder darme una educación. Así, el día 4 de octubre de 1947 ingresé en el seminario de Puente la Reina. Hace, pues, 62 años que mi vida quedó unida a la de mi tío Antonio por unos lazos más estrechos.
Durante mis estudios, mi tío fue el encargado de darme clases de literatura y fue el padre espiritual del colegio.
Hace unos años, estuvo de misionero en Caracas. Allí se encargó de la “Asociación de Amigos de Cristo”, que él mismo había fundado en el Colegio Fray Luis de León en Madrid, donde residía habitualmente. Es de admirar la gran acogida que esta agrupación ha tenido y sigue teniendo en Venezuela.
Lo que más ilusión le hizo en su vida fue llevar la causa del beato Juan María de la Cruz. Esta labor lenta y constante acrecentó más su fe y su espiritualidad. En todo momento pensaba en la causa. Todo sacrificio mereció la pena. Llegó el momento de la Beatificación, en el Vaticano. El haber conseguido ese final supuso para él una gran satisfacción.
Estaba orgulloso de que, a su edad, aún seguía en activo. Solía veranear en Fondón, su tierra natal. Pero, debido a su enfermedad, los últimos años prefirió hacerlo en Puente la Reina ya que ese clima le sentaba mejor para su salud.
En el pasado mes de agosto fue ingresado en el Hospìtal de Pamplona. Allí acabó su peregrinar. Terminó su carrera, guardó su fe.
A pesar de que estoy delicado, no quise faltar al último adiós. Fue un funeral solemne y al que asistió gran parte del pueblo de Puente la Reina, donde era muy conocido y querido. La misa fue concelebrada por un gran número de religiosos de la misma orden, venidos expresamente desde diferentes lugares de España.
Una vida entregada totalmente a la fe, que seguro que ya ha recibido su recompensa.
Gracias, tío, por todo lo que me has dado.

lunes, 28 de septiembre de 2009

VIENTO A FAVOR, VIENTO EN CONTRA


Cuando tenemos el viento a favor es fácil caminar en la vida: todo sale según lo previsto. La gente te saluda de otra forma y te da mil parabienes: admiran y se alegran de tu felicidad.
En cambio, cuando el viento viene a la contra y te da de cara, el esfuerzo es mayor, hay mas desgaste y te cambia la fisonomía de la cara.
Todos más de una vez hemos oído hablar de nuestro Ángel de la Guarda, con alas y que nunca vimos. A parte de éste, existen otros muchos ángeles que en los momentos difíciles están a nuestro lado, sufriendo nuestro sufrir, padeciendo nuestro padecer. Estos ángeles sin alas son las personas que vemos a nuestro alrededor; son nuestros seres queridos: mujer, esposo, hijos, hermanos, familiares, vecinos, conocidos, el personal del hospital que te atiende... Todos colaboran de alguna forma u otra para que pronto volvamos a tener el viento a favor.
Muchas gracias a todos los que, durante mi hospitalización, han formado este equipo de ángeles, incluyendo a mis amigos blogueros.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Algo inesperado

He encargado a mi hija escribir estas líneas porque temporalmente no podré ocuparme del blog ni visitar los vuestros. El viernes pasado tuvieron que operarme de urgencia porque tenía piedras en la vesícula y ahora estoy hospitalizado. Voy mejorando poco a poco.
Espero poder leeros pronto. Un saludo!!

martes, 8 de septiembre de 2009

ELIMINANDO BARRERAS

Hace unos días fui con mi mujer al supermercado para realizar algunas compras. Me animó a montar en un cochecito eléctrico, preparado para personas discapacitadas. No me hice de rogar mucho y pronto hicimos los trámites.
Es muy fácil de manejar: en recepción tienen una llave de contacto, una señorita te acompaña hasta el cochecito y te dan unas breves instrucciones. Primero debes sentarte en el vehículo; después introduces la llave y arrancas. Hay un manillar parecido al de las bicicletas, con unos interruptores de color rojo. El de la derecha, para avanzar. El de la izquierda, para la marcha atrás. No tiene freno: en el momento que no se actúan los interruptores, el vehículo queda frenado.
Es una maravilla, desde el asiento y en la conducción todo se ve distinto: las caras de las personas parecen más iluminadas, los productos más a mano, la pierna mala y sobre todo el cuerpo descansa notablemente. Yo iba de conductor y colocando los artículos en el cesto incorporado que lleva el vehículo; de la elección de los artículos se ocupaba Marisol, mi mujer.
Si alguna vez piensas usar este medio, debes hacerlo en los momentos de poca aglomeración, porque conducirás con más tranquilidad.
Cada vez existen más medios para que aquellas personas discapacitadas puedan manejarse con más libertad. Hay que romper muros, saltar vallas, allanar montañas, para que este colectivo esté atendido al máximo. Sufren mucho cuando se dan cuenta que no pueden hacer algunas cosas. Sin embargo, no bajan los brazos frente a las contrariedades.
A mi me sensibiliza y ayuda mucho ponerme en lugar del otro.