martes, 25 de marzo de 2014

DI PEPET

Un valenciano llamado Pepe, próximo a celebrar el día de su santo, se encaprichó de auto-regalarse un loro. Un amigo le anunció que quería pasar unos días en Valencia con motivo de Fallas: pasaría por su casa para saludarle y recordar momentos agradables.
Pepe se dirigió a una tienda de animales y compró el loro. Su idea era enseñarle alguna gracia y presumir de ella ante su amigo.
Se retiró a una habitación buscando la tranquilidad y procurando que nadie le estorbara. Se sentó en una silla y sobre la mesa colocó la jaula con en el loro dentro. 
- ¡Vamos a ver, lorito! Yo me llamo Pepet y debes aprender a decirlo. 
Y así, con mucha fe y paciencia varias veces le dijo: 
- ¡Di Pepet! ¡Di Pepet! 
El loro no le hizo caso por lo que Pepe cogió la jaula por los laterales levantándola en alto y le repitió las mismas palabras:
- ¡Di Pepet! ¡Di Pepet! 
Y así varias veces. Sin embargo, el loro no cambió de conducta: distraído, miraba por la ventana. 
Pasaron varios días y otra vez reanudó el ensayo. Repitió la misma operación sin resultado alguno. El pobre Pepe, ya perdiendo la paciencia, abrió la puerta de la jaula, cogió al loro por el cuello aproximándolo a su cara y, con los ojos saltones por encima de sus gafas, insistió gritándole: 
- ¡Di Pepet! ¡Di Pepet!
Finalmente se dio por vencido. Cogió al loro y, con desprecio, lo lanzó al corral donde apaciblemente descansaban unas gallinas.
Al día siguiente se levantó, fue al corral y... ¡Oh! sorpresa!
Se encontró una gallina muerta, más adelante había otra y otra...
Al final del corral se encontraba el loro con la última gallina que quedaba viva, diciéndole: ¡¡Di Pepet!! ¡¡Di Pepet!!
 
“Mi destino es el ridículo…
No convencerá a nadie, solo provocará risas"
(Mario Benedetti)

8 comentarios:

trimbolera dijo...

Mira el loro si lo había entendido !!

Zamarat dijo...

Recuerdo que este chiste me hacía mucha gracia cuando era pequeña: me imaginaba al loro estrangulando a las gallinas y me partía... ¡Qué recuerdos!
Abrazo!

Tracy dijo...

El tonto y fatuo era el amo.

Antorelo dijo...

Era más inteligente que su amo.
Un abrazo

María Dorada dijo...

Gracias por publicar esta entrada.

Un beso.

Josefa dijo...

Hola querido Manrique. No sabes la alegría que me ha dado tu comentario. Pués he pasado por aquí varias veces y no veia nada nuevo tuyo. Hoy al ver tu comentario he venido enseguida a visitarte. Me ha gustado el chiste.
No lo habia oido antes.
Un abrazo de todo corazón.

Marinela dijo...

Pepe tuvo poca paciencia y el loro aprendió las palabras y los hechos.
¡Pobres gallinas!

Saludos

Anónimo dijo...

No lo conocía, me hha hecho mucha gracia. Ezkerrrik asko