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viernes, 12 de diciembre de 2014

EL LLAVERO

He recibido carta de un amigo y en ella incluía un llavero de regalo que ha  sido de mi agrado. El llavero tiene una cruz cuadrada muy peculiar y significativa, porque en su interior existe un hueco en forma de corazón y por el que  fácilmente se puede introducir el dedo cuando tratamos de sacarlo del bolsillo.
Extraigo un fragmento de la carta:
“Solemos llevar siempre con nosotros el llavero, sobre todo cuando salimos de casa. Es un gesto que repetimos muchas veces antes de cerrar la puerta: mirar en los bolsillos si las llevamos o no. Y en este caso, si comprobamos que están y vemos el llavero, con éste en concreto, queremos que sea un recuerdo para poder hacer una pequeña oración al Señor y nos encomendarnos a Él al salir a la calle, para que nuestro ángel de la guarda nos acompañe y nos libre de los posibles peligros”.

Este símbolo nos recuerda que nuestro corazón está vacío y hemos de “llenarlo” día a día con nuestra oración, con nuestro sacrificio, con nuestra entrega. En poco tiempo notaremos que los días son más llevaderos y más felices.  "Fomentar lo bueno en los demás  es un gozo  para  ellos y un regalo para ti"
Muchas gracias a mi compañero por esta  atención.
"La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche"
(John Boyle)

sábado, 13 de septiembre de 2014

SE HA IDO UN AMIGO


Estoy dándole a las teclas desahogándome del golpe que hemos recibido; unas lágrimas de tristeza empañan los cristales de mis gafas, sin poderlo remediar. 
Leer más sobre él en esta entrada: Mi mascota
Nació en Nueva Sierra (Guadalajara). A los veinte días llegó a nuestra casa, donde ha  permanecido 17 años. 
De cachorro hizo sus travesuras: jugó con cortinas, cojines, prótesis. De joven viajó siempre con nosotros. Hicimos lo posible por encontrarle una pareja para que disfrutara más de la vida, pero fue imposible. De mayor, fue muy competente:
  • Prestaba atención a las visitas que llegaban a casa, con un juguete en la boca. 
  • Era un amigo, y sobre todo uno más de la familia. Siempre junto a sus dueños, dispuesto a acompañarnos. A la hora de comer, dejaba su comida y se acercaba a nuestra mesa para ver qué le caía. 
  • Él no entendía de política, ni de fútbol, ni de guerras. Pero hablaba mucho con su cola y con su lengua que, de vez en cuando, acariciaba mis pies.
  • Tampoco sabía si yo era pobre o rico, feliz o desdichado, sano o enfermo, pero con su mirada expresaba su felicidad y alegría gozando de mi presencia.
  • En invierno, por las noches, cuando se acostaba para dormirse, yo le tapaba con su mantita y él algunas veces levantaba la cabeza y sacaba su lengua en señal de agradecimiento. Era un pequeño gesto, pero a mí me llenaba de satisfacción. 
  • Cuando venía mi nieto a casa, se iba junto a él, esperando una caricia de su tierna y cariñosa mano. Si alguna vez estaba tumbado, mi nieto iba a abrazarlo mostrando lo mucho que le  quería. Se nos fue el día 11 de septiembre, el mismo día que mi nieto cumplía veinte meses. 
Los años tienen su peso. Las enfermedades llegan sin desearlas. Un tumor canceroso le invadió la mandíbula. Casi no veía. Algunas veces, estando en casa, se perdía. Le falló el olfato y la dentadura, de su boca colgaban babas y su andar era fatigoso. A pesar de todo, nunca perdió el apetito. 

Lo llevamos a las veterinarias, humanas y realistas. Nos dijeron: " Si el perro realmente hablara les diría que preferiría morirse".  Agradecimos los buenos consejos y nos resignamos a enfrentarnos a la realidad. No había nada que hacer. Se le tuvo que aplicar la última inyección de su vida. Mi mujer, mi hija y yo estamos entristecidos por este difícil momento, pero sabemos que ha sido un perro feliz al que no le ha faltado de nada.

Adiós, amigo. Tardaremos mucho en hacernos a la idea de tu ausencia. Tu convivencia nos ha hecho muy felices. Muchas gracias.  

"Un perro es la única cosa en la  tierra que te amará más de lo que tú te amas a ti mismo" 

(Josh Billings)

martes, 14 de mayo de 2013

FUE EL PUEBLO

 
No fue una Asociación; no fue una entidad; no fue la parroquia. Fue iniciativa del PUEBLO, quien  decidió que al P. Zurita (Sacerdote Trinitario) se le levantara una escultura en la plaza de su barrio, para que su imagen quedara como recuerdo imborrable. La inauguración de la escultura de bronce, que ha sido sufragada por el pueblo así como el pedestal de granito, tuvo lugar la tarde del día 11 de mayo de 2013.
La Eucaristía previa fue presidida por el obispo de la diócesis, Mons. D. Joaquín Mª López de Andújar, y concelebraron con él todos los miembros de la Comunidad Trinitaria, y varios sacerdotes de la diócesis. Asistió al evento el Sr. Alcalde David Pérez con algunos miembros de la Junta Municipal de Gobierno
La Coral San Juan de Mata participó con varios motetes: igualmente la asamblea. En la iglesia repleta de fieles no cabía ni un alfiler. Fue muy emotivo cuando cantamos el Padrenuestro. Las paredes del recinto temblaron. Las voces de la comunidad pululaban por el aire, acaparando todos los huecos de la Iglesia como si un gran “botafumeiro” esparciera, no el incienso, sino muchos sentimientos juntos, que volaban todos en una sola dirección: hacia el P. Zurita.
La homilía pronunciada por el Sr. Obispo ponderó la vida ejemplar de nuestro querido párroco.
Terminada la Santa Misa tuvo lugar el descubrimiento de la escultura, situada en la plaza de la Constitución. Después de unas palabras del Sr. Obispo, éste y el Sr. Alcalde destaparon la escultura, al mismo tiempo que se oía la actuación de la Escuela de Música de Alcorcón y mientras se echaban a volar unas palomas blancas y unos globos también blancos, acompañados de los aplausos del público. Toda una aclamación sentimental y emotiva de un pueblo agradecido.
A continuación, siguieron unas palabras del Sr. Alcalde agradeciendo la presencia del pueblo y puntualizando que ninguna escultura del pueblo tenía tanta brillantez como esta del P. Zurita. Posteriormente hubo otras intervenciones entre las que cabe destacar la de Juan Manuel Alonso, mi sobrino, que se encargó de la comisión organizadora, así como la de un sobrino del P. Zurita que imitó algunos gestos comunes de su tío y que resultó gracioso por la coincidencia de su parecido.
Gracias Zurita, por tu amistad, por tus servicios, por tu sencillez, por tu entrega y por haber sido nuestro compañero.

sábado, 16 de octubre de 2010

"ESTOY DIPLOMADO"


Varias partes de mi cuerpo han sido señaladas con algun tratamiento médico porque necesariamente había que intervenir y operar. En mi memoria están guardadas como "Máster o diplomas" aquellas intervenciones de las que he sido objeto en estos años de jubilación y que los profesionales de la medicina han realizado felizmente:
El Cirujano, con el apéndice. El Otorrino, con el tabique de la nariz. De nuevo el Cirujano, con un quiste sebáceo. El Traumatólogo, con el juanete. El Urólogo, con la próstata. El Oftalmólogo, con las cataratas.El Oncólogo y Cirujano, con un pólipo en el recto. El Endroquino, con la diabetes. El cirujano, una vez más con la vesícula. La Nefróloga, con la insuficiencia renal. La Dermatóloga, con la dermis del cráneo. La Cardióloga, con el corazón. La Neuróloga, con el cerebro. El Traumatólogo, con la prótesis en la cadera. La Neumóloga, con los bronquios... Largo historial ,¿verdad?
Una vez tuve la idea de ofrecerme como donante de órganos, pero pensándolo bien me dije: ¿Qué órgano tengo bueno que a otros pueda beneficiar? ¡Qué cosas me pasan! Con este abanico"tan hermoso" he de conformarme y agradecer que tengo la oportunidad de contarlo. He de dar gracias a Dios porque de momento tengo un bastón donde sujetarme y no una silla de ruedas. Siempre he tenido fe en que la oración ayuda y pido con frecuencia por los demás y si Dios me concede esto, tendré que orar diciendo " ¡Señor, déjame como estoy!"

sábado, 3 de octubre de 2009

IN MEMORIAM


Mi tío el P. Antonio Aguilera Álamo falleció en Pamplona el 20 de agosto de 2009, a los 89 años. Era el más pequeño de cuatro hermanos. Nació en Fondón (Almería) igual que mi madre, su hermana, en abril de 1920. Ingresó en el seminario de los PP. Reparadores en Puente la Reina (Navarra) y se ordenó sacerdote en el año 1947. Su primera misa la celebró en Melilla, rodeado de su madre, hermanos y familiares. Yo también estaba allí: tenía 13 años y unos meses más tarde mi tío le propuso a mis padres llevarme con él al colegio, para poder darme una educación. Así, el día 4 de octubre de 1947 ingresé en el seminario de Puente la Reina. Hace, pues, 62 años que mi vida quedó unida a la de mi tío Antonio por unos lazos más estrechos.
Durante mis estudios, mi tío fue el encargado de darme clases de literatura y fue el padre espiritual del colegio.
Hace unos años, estuvo de misionero en Caracas. Allí se encargó de la “Asociación de Amigos de Cristo”, que él mismo había fundado en el Colegio Fray Luis de León en Madrid, donde residía habitualmente. Es de admirar la gran acogida que esta agrupación ha tenido y sigue teniendo en Venezuela.
Lo que más ilusión le hizo en su vida fue llevar la causa del beato Juan María de la Cruz. Esta labor lenta y constante acrecentó más su fe y su espiritualidad. En todo momento pensaba en la causa. Todo sacrificio mereció la pena. Llegó el momento de la Beatificación, en el Vaticano. El haber conseguido ese final supuso para él una gran satisfacción.
Estaba orgulloso de que, a su edad, aún seguía en activo. Solía veranear en Fondón, su tierra natal. Pero, debido a su enfermedad, los últimos años prefirió hacerlo en Puente la Reina ya que ese clima le sentaba mejor para su salud.
En el pasado mes de agosto fue ingresado en el Hospìtal de Pamplona. Allí acabó su peregrinar. Terminó su carrera, guardó su fe.
A pesar de que estoy delicado, no quise faltar al último adiós. Fue un funeral solemne y al que asistió gran parte del pueblo de Puente la Reina, donde era muy conocido y querido. La misa fue concelebrada por un gran número de religiosos de la misma orden, venidos expresamente desde diferentes lugares de España.
Una vida entregada totalmente a la fe, que seguro que ya ha recibido su recompensa.
Gracias, tío, por todo lo que me has dado.

lunes, 28 de septiembre de 2009

VIENTO A FAVOR, VIENTO EN CONTRA


Cuando tenemos el viento a favor es fácil caminar en la vida: todo sale según lo previsto. La gente te saluda de otra forma y te da mil parabienes: admiran y se alegran de tu felicidad.
En cambio, cuando el viento viene a la contra y te da de cara, el esfuerzo es mayor, hay mas desgaste y te cambia la fisonomía de la cara.
Todos más de una vez hemos oído hablar de nuestro Ángel de la Guarda, con alas y que nunca vimos. A parte de éste, existen otros muchos ángeles que en los momentos difíciles están a nuestro lado, sufriendo nuestro sufrir, padeciendo nuestro padecer. Estos ángeles sin alas son las personas que vemos a nuestro alrededor; son nuestros seres queridos: mujer, esposo, hijos, hermanos, familiares, vecinos, conocidos, el personal del hospital que te atiende... Todos colaboran de alguna forma u otra para que pronto volvamos a tener el viento a favor.
Muchas gracias a todos los que, durante mi hospitalización, han formado este equipo de ángeles, incluyendo a mis amigos blogueros.

miércoles, 17 de junio de 2009

UNOS ABUELITOS MUY MAJOS


¡Qué bonita y turística es Cuenca! Existen dos partes completamente distintas, pero ambas con su belleza y encanto peculiar. La parte de arriba, la Serranía es un terreno abrupto y montañoso, donde se encuentra la Ciudad Encantada, el Nacimiento del Rio Cuervo, las Hoces de Beteta, Cuenca ciudad… La de abajo, la llanura de la Mancha: Segóbriga, Castillo de Belmonte, el Monasterio de Uclés…
A 30 kilómetros de Cuenca, dirección Cañamares, en el Campichuelo existe la ruta del románico rural. Aquí se encuentra el pueblo de Torrecilla con su iglesia románica, situada en un montículo. La carretera cruza por en medio del pueblo por lo cual no pasa inadvertida para el viajero.
En este lugar pernocté varias veces. Conocí a un matrimonio genial, ya mayores: tía Mónica y tío Eugenio. Tuvieron tres hijas y tres hijos uno de ellos sacerdote.
Tío Eugenio tenía una gran filosofía de la vida: sabía desenvolverse en el diálogo con conversación amena. Era el “Quico del pueblo”: alcalde, sacristán, herrero, tenía colmenas, carpintero (hacía las cajas para los difuntos)… En fin que era un “todo terreno”.El taller, con toda clase de herramientas, lo tenía cerca de la cuadra en la cual existía una borrica.
En cierta ocasión me presenté en el pueblo con la rueda de repuesto pinchada, bajé al taller con mis desmontables y un simple martillito: me fue imposible conseguir separar la yanta del neumático. Cuando ya daba el caso por perdido, él me dijo:
-Esta juventud de hoy en día no vale para nada. ¡Déjame a mí!
Cogió la maza y dale que te pego, sudaba, hasta que consiguió el objetivo en poco tiempo. Entonces, le dije en plan de guasa:
- ¡Hombre… con esa maza…!
Tío Eugenio me acompañaba por los pueblos de Cuenca. Tía Mónica nos preparaba “el zurrón” bien surtido: buen chorizo en aceite y un exquisito vino casero. Una vez, cuando íbamos a montar en el coche los amigos de tío Eugenio se quedaron mirando cómo salíamos a dar una vuelta y al montarse y cerrar la puerta me comento:
- ¡Creo que mis compañeros están muertos de envidia por estas salidas que yo hago! ¡Pues que se jodan, que tengan un hijo cura!
En una de nuestras excursiones, realicé un recorrido mayor del previsto y me faltó la gasolina. Quedaba un kilómetro para llegar a la gasolinera, que era un bar donde la servían en botellas corrientes de cristal. Nos bajamos los dos del coche, y él detrás con su garrota, empujando y yo de pie con la ventanilla abierta y la mano derecha en el volante, también empujaba. Llegamos rotos habiendo empleado en ello un gran esfuerzo. Menos mal que el vehículo fue fácil de manejar.

Otra vez estaba examinando a un futuro alumno para el colegio, en San Pedro Palmiches. Tío Eugenio, en la habitación contigua dialogaba con el padre, diciéndole:
- “Para qué quieres tener a tu hijo en el pueblo: ahora a esta edad, te puede ayudar en algo, pero dentro de poco lo tienes en la mili, después estará con la novia que se piensa casar y estará mirando con el rabillo del ojo, a ver qué le sobra al abuelo para llevárselo a su casa. ¡Manda tu hijo al colegio que estará mejor, y se hará un hombre!”

Cuando la pareja jugaba a las cartas, era para verlo, no para contarlo.¡Qué pena que en aquellos tiempos no hubiese tenido una cámara de video! Todas las tardes echaban su partida. Era una apuesta, no solamente en el juego si no que el que más gritara y el que más trampa hiciera era el vencedor. El primer día que presencié una partida dije para mis adentros:
- ¡¡ Ay madre!! Esto termina mal.
Me equivoqué. Una vez terminado el juego, todo volvió a la vida normal.

Una vez tuvimos que ir a Cuenca ciudad a por una imagen de San Antonio, para la iglesia. Ocupaba todo el asiento trasero, de tal forma que en la parte delantera íbamos tía Mónica, tío Eugenio y yo.. Al llegar al pueblo fuimos la admiración de los vecinos: fue todo un acontecimiento.
Tío Eugenio siempre hablaba bien de su mujer y del valor que le echaba a las cosas. No le asustaba el trabajo. Lo mismo montaba en la burra para atender a las colmenas, que labraba la tierra o cuidaba los animales. Y hablando de los pechos de su señora, decía con frecuencia: “Mientras estaba dando el pecho al niño de la vecina, con el otro pecho me estaba esturreando el ojo”. También repetía: “Si alguien ha de faltar, que sea yo el primero, porque yo no podría vivir sin mi Mónica”.
Y así se cumplió.
Un matrimonio para el que en aquellos tiempos, sacar adelante a seis hijos tuvo que representar mucho trabajo y un gran sacrificio.
Al narrar estas historias me siento feliz y contento considerando que estoy cumpliendo un deber homenajeando a estas personas dignas de alabanza. Es mi manera simbólica de darles el abrazo que ya no les puedo dar. Que todos aquellos que les conocimos los tengamos en la memoria e imitemos sus buena obras.

Fotos: 1.Casa colgadas. 2. Iglesia romáica de Torrecilla. 3. Ciudad encantada. 4. Monasterio de Uclés. 5. Foto de la epoca (tía Mónica y tío Eugenio) 6. Ciudad de Segóbriga.

jueves, 28 de mayo de 2009

DE NUEVO AQUÍ

El jueves día 21 llegamos al hospital de Alcorcón y fuimos a recepción para pedir una silla de ruedas. Una azafata nos esperaba. Cuando hubo un grupo considerable de personas, comenzó a nombrar. Éramos unos 20, casi todas mayores. Formamos una comitiva con la azafata al frente y realizamos un desplazamiento, como si fuese un tour turístico por los largos y anchos pasillos del hospital. Dos sillas de ruedas cerraban el grupo: una de ellas era la mía. Llegados a la 2ª planta, la azafata empezó a distribuir al personal. Me tocó una habitación con vista panorámica: un gran ventanal ocupaba toda la pared exterior. La vía del tren quedaba bastante retirada del edificio.¡Cuánto hubiera disfrutado viendo detrás de la vía unas verdes montañas o un ancho mar! Pero nada de eso. Sólo veía edificios y más edificios. Puse los pies en el suelo y dejé de soñar.
-¡Ojo!- me dije -¡Estoy aquí para operarme, no de vacaciones!



Llegó el momento de la cena. Aquí, en este punto, no me valió la poesía. Debo ser realista. Me ofrecieron, como a todos, ¡comida de enfermos!
Mi compañero, madrileño de 84 años, llevaba 18 días hospitalizado porque tenía una infección. Había sido taxista. Yo estaba sorprendido porque oía a las enfermeras que unas veces le llamaban Pedro y otras Pablo. Para salir de mis dudas, solos en la noche, le pregunté sobre el tema y me contestó:
Mi madre quería llamarme Pedro y mi madrina, Pablo. El cura del pueblo queriendo contentar a las dos partes y acordándose de la sabiduría del Rey Salomón dijo:
-Se llamará Pedro Pablo.
Llegó el día señalado. Habían avisado que hacia las 12 me operarían. Efectivamente sobre esa hora aproximadamente vino el celador para llevarme a la planta baja, dirección quirófano. En la habitación, antes de bajar, había estado rodeado de mis familiares.
Me llevaron al quirófano. Me sentaron y con la cabeza hacia abajo me pusieron la epidural en el final de la espalda. No es nada agradable, por cierto.
Después me tumbaron hacia el lado derecho, pues iban a intervenirme la cadera izquierda. Me pusieron unos topes a cada lado para evitar que me moviese. Después, me colocaron como un telón para que no pudiese ver nada: sólo veía los gorros verdes de los cirujanos. Cuando vieron que la anestesia ya había hecho su efecto, comenzaron la operación. Oí unos martillazos y ruidos extraños, como si de un serrucho o una escofina de carpintero se tratara. Me recordaron a los golpes que oía de pequeño cuando mi padre trabajaba en su taller. También de vez en cuando me movían como pretendiendo encajar alguna pieza. Como no te permiten tener el reloj, no pude ver el tiempo que duró la intervención, aunque calculo que unas dos horas.
Después de la operación el cirujano salió a comunicar a la familia que había salido bien.
Lo que vino después fue peor: estuve en observación unas horas, sin poder moverme y con un dolor en la espalada espantoso. Me subieron a la habitación a las siete de la tarde y allí me esperaba mi familia. Esa noche fue la peor.
Ayer me dieron el alta y, aunque tengo que hacer una serie de ejercicios y tener cuidado con los movimientos, estoy bien.
Quiero daros las gracias por todos vuestros comentarios de ánimo y apoyo.
Amigos blogueros, ¡a caminar!

sábado, 10 de enero de 2009

Voluntariado

Cuando estaba en activo, al hijo de un compañero, de 7 años, le detectaron un tumor cerebral. Después de muchas intervenciones no fue posible sacarlo adelante. El golpe fue muy fuerte. Pasado un año tuvieron otro hijo, con la sorpresa que nació con el síndrome de Down. La contrariedad que en aquel entonces sufrió este matrimonio, me animó a poner especial atención tanto en estos chicos como en su entorno. Desde aquel entonces, me hice un propósito: cuando me jubilara, me dedicaría a este colectivo y así ha sido.
Club Amigos (Asociación de ocio y tiempo libre para jóvenes con discapacidad intelectual de Alcorcón, Madrid) supone para mí una gran satisfacción porque, en este voluntariado, nuestros chavales son los que hacen que viva momentos agradables y felices.
En febrero celebraremos 24 años de su fundación. Felicidades para todos: chicos/as, padres, voluntarios y para todo aquellos que años anteriores han dedicado su tiempo.
Si alguien está interesado en conocernos, esta es nuestra página web: http://www.clubamigos.es/

lunes, 29 de diciembre de 2008

Agradecimiento

Hace 9 años que me jubilé por la edad. Trabajé durante 25 años en Gráficas Dehón, en Torrejón de Ardoz.
Al comienzo de la Navidad, mi compañero, también jubilado, me llevó a la comida de empresa que todos los años se celebra por estas fechas. Es reconfortante saludar a los antiguos compañeros, cambiar impresiones y mantener así la amistad y los gratos recuerdos. También recordamos a un compañero jubilado que no asistió por motivos de enfermedad. En definitiva. entre brindis y felicitaciones transcurrió la comida.
En estas fechas, a todos los jubilados no nos ha faltado la comida de empresa ni la típica cesta. Es un detalle por parte de la dirección y su equipo. Debemos agradecer y hacer público estos detalles, que a pesar de la crisis este año también nos han seguido ofreciendo. Es una prolongación de convivencia entre la empresa y el trabajador.
En la vida, desafortunadamente, estamos acostumbrados a ver más lo negativo que lo positivo y tal vez, como propósito del año que está por llegar, deberíamos de plantearnos una nueva filosofía.
Por último, sólo quería dejar constancia de mi agradecimiento a la empresa por la consideración que tienen con nosotros. ¡Gracias!