sábado 28 de noviembre de 2009

BUENOS DÍAS, DÍA

Hoy me he despertado saludando al nuevo día. Cuando uno llega a cierta edad (popularmente “a viejo“) reflexiona con más frecuencia sobre el final de la vida.
Los personas somos como los vinos: la edad estropea los malos. pero mejora los buenos. Dicen que envejecer con sabiduría, no es envejecer. Yo quisiera tener esa sabiduría y con ella alegrar mi entorno.
28 de noviembre de 1934, que día tan inolvidable y qué alegría para aquellos que me vieron nacer.
¿Hasta dónde llegaré? ¿Cuánto me quedará para terminar la carrera que comencé hace 75 años?
“No sabemos ni el día ni la hora”

miércoles 18 de noviembre de 2009

SIEMPRE A TU LADO (HACHIKO)

Película basada en un hecho real, que la semana pasada tuve oportunidad de ver.
Una empresa japonesa envía un perrito en una jaula por via férrea a Estados Unidos. En el trayecto, el can se escapa y deambula por el andén de la estación. Un profesor de música hace un recorrido diario en tren para ir a trabajar. Casualmente encuentra al perrito: procura colocarlo a varias personas antes de llevarlo a casa, porque su mujer no es partidaria de tenerlo en la vivienda. No teniendo otra solución, a hurtadillas lo lleva a casa: no puede estar mucho tiempo en esta situación sin que la mujer lo perciba. Viendo lo encariñado que está su marido con el animal, lo admite.
Se hace mayor y cada mañana este can llamado Hachiko acompaña a su dueño a la estación del tren para despedirle y luego vuelve por la tarde para recibirle. Hachi demostró a la ciudad que la amistad puede durar para siempre.
Película muy emotiva. Especial para aquellos que tienen mascota en casa. Si pensáis verla no olvidéis llevar el pañuelo.

lunes 16 de noviembre de 2009

LA CURIOSIDAD Y EL LOBO

He leído el libro "En la espesura de la Serranía, el misterio de Tejeda” de José Mª Sánchez Cremades. Un trabajo muy laborioso, lleno de recuerdos de la estancia de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (PP. Dehonianos), en el Santuario de la Virgen Santa María de Tejeda, en Garaballa (Cuenca). Permanecieron durante veinte años en aquel rincón de la serranía conquense.
Los estudiantes de Salamanca pasamos el último verano allí, en el Santuario de la Virgen. Al inicio de las vacaciones, el encargado debía distribuir entre los estudiantes varios oficios o dedicación a desempeñar. Entre los deberes que se repartieron, a mi me tocó el de sacristán. Me indicaron que sería conveniente ordenar un poco la sacristía. Existían muchas ofrendas de exvotos, normalmente de cera, pero también fotografías, calzado, ropa..., que los fieles presentaban como testimonio permanente de las ayudas recibidas por la intercesión de la Virgen. Entre ellos, destacaba un lobo disecado colgado del techo. El P. Aparicio pensó que estaría mejor bajarlo y colocarlo en una mesa, para que todos pudieran observarlo más de cerca. Le pasé el cepillo, lo aseé , le puse una alfombra de césped... Quedó bastante presentable.
Llegaron las fiestas y, como en la mayoría de los santuarios españoles, acudió gran gentío. Mucha devoción, mucho folklore, mucha música...
Fue curiosa una anécdota, muy explicable en personas que se dedican al pastoreo y a la ganadería: se corrió la voz de que habíamos bajado al lobo y que estaba en una mesa al entrar al santuario. De modo que muchos visitantes preguntaban:
- ¿Dónde está el lobo?
Parecía como si el verdadero origen de la visita fuese contemplar el lobo, y no a la Virgen.
-A veces, lo efímero y accidental da paso a lo que, en un principio, es más importante -

sábado 7 de noviembre de 2009

¡QUÉ SUSTO!


El fin de semana pasado, muchas personas celebraron Halloween. Esto me hizo recordar una anécdota que me ocurrió hace unos años.
Un verano estuvimos en el chalet de mi cuñado en Nueva Sierra (Guadalajara). Todos comentaban que en esa vivienda había una persona invisible, como si de un fantasma se tratara, y que por eso se oían algunas veces ruidos extraños.
A mi sobrino César y a mí nos tocó dormir en el mismo cuarto, en la planta de abajo. Yo no podía dormir y oía de vez en cuando un ruido sospechoso. Mi sobrino estaba roque. Yo ya no podía más. Me levanté para avisarle de que alguien merodeaba por los alrededores de la casa. Para despertarle, no se me ocurrió otra cosa que tocarle el dedo gordo del pie suavemente. Al sentirlo, ¡pegó un salto de la cama que casi da con la cabeza en el techo!, exclamando desesperadamente:
- ¡¡Ay, ay, ay!!
Lo hizo de tal forma que me contagió y entonces yo me asusté todavía más que él y comencé a gritar lo mismo:
- ¡¡Ay, ay, ay!!
Salimos los dos a la calle en pijama, cogimos unos palos de la obra que había en el jardín y empezamos a gritar con los palos en alto:
- ¡Fuera de aquí! ¡Largoooo! ¡Veteeeeee!
Con esto queríamos ahuyentar al presunto intruso.
Los demás familiares que estaban en la casa se despertaron alarmados para ver qué ocurría y se asomaron a la terraza diciendo: ¿Qué pasa? ¡Hemos oído gritos! ¿Está todo bien?
Sacamos la conclusión de que posiblemente el ruido que me despertó estaba provocado por algunos ratoncillos de campo que estarían echando sus carreras, o algún gato que perseguía a otro, o quién sabe…
Lo que está claro es que el miedo es contagioso y que no tiene medida.

jueves 29 de octubre de 2009

EL PEQUEÑO PUEDE AL GRANDE


En toda España y fuera de ella nos ha sorprendido enormemente el resultado del encuentro entre el Alcorcón, un equipo de fútbol de segunda B, y el Real Madrid.4-0, para más señas. ¡Qué vergüenza! ¡Qué ridículo!
El Alcorcón es un equipo que tiene un presupuesto muy humilde en comparación con los millones que acumula el Real Madrid.
Esta historia se repite, tanto en el ámbito deportivo como en otros aspectos. Desde pequeños hemos oído la historia de David contra el gigante Goliat. El pobre, contra el rico. El obrero, contra el patrón. El pequeño, contra el grande.
Recuerdo una película cómica protagonizada por el célebre Paco Martínez Soria: se titulaba Don Erre que erre. En ella, un hombre mayor que tiene una industria pone todo su empeño en conseguir todo lo que se propone, de tal manera que incluso llega a demandar a un banco por una cantidad irrisoria, consiguiendo al fin su propósito.

“Con la audacia se cubren muchos miedos”
(Marco Aurelio)

sábado 24 de octubre de 2009

A MÁS AÑOS, MÁS NOVEDADES

El carné de identidad hacía tiempo que me había caducado. Las oficinas del distrito estaban pasando por un cambio radical: trasladarse a un local nuevo y espacioso, con su amplio aparcamiento. Por otra parte, estos últimos años he estado muy liado con los médicos. Total, que sin darme cuenta se me echó el tiempo encima de tal forma que ya empezaba a preocuparme el hecho de no renovarlo.
Hice una llamada telefónica para pedir cita. Después de escuchar el disco con varias indicaciones (Si quiere esto, marque el 1; si quiere lo otro, el 2; si lo de más allá, el 3, etc...) pude conseguir que me atendieran ¡con un mes y medio de antelación!
Llegado el día, tomé un taxi que me llevó hasta la misma puerta. En el trayecto iba pensando: ¿Me pondrán alguna sanción por haber pasado tanto tiempo?
Entré en una sala muy amplia, donde había un largo mostrador con ocho ordenadores y su correspondiente silla para el cliente. En unos carteles se indicaba el precio de la gestión: “Renovar el carné, 10 euros. Para el pasaporte, 20 euros.”
Al ser nombrado debes llevar el carné de identidad antiguo y una fotografía. Delante de ti hay un caja metálica con un cristal y en el interior una bombilla roja. Cuando ésta se enciende, debes poner el dedo índice de la mano derecha en el cristal. Inmediatamente, la huella dactilar pasa al ordenador. Después, se coloca el otro índice de la mano izquierda, para realizar la misma operación, con la diferencia de que éste, se debe girar hacia la derecha.
Hay que esperar un poco a que el ordenador termine su proceso. Una vez acabado, sale la tarjeta. Te entregan el nuevo carné y el viejo también, pero éste con un corte de tijeras en la esquina.
Novedad: ya no tienes que untar tus dedos en un tampón de tinta y secarte con un algodón impregnado de gasolina.
Es posible que esto lleve ya mucho tiempo funcionando, pero para mí (tal vez por haber tardado tanto en renovarlo) ha sido una novedad.

viernes 16 de octubre de 2009

NO TE METAS EN DIBÚ (JOS)...

Hace unos días me vino a la memoria un suceso que he decidido compartir con vosotros.
Me ocurrió hace ya unos cuantos años, en una boda. Estábamos un grupo de personas hablando en el arcén de una carretera secundaria y sin asfaltar. Pasó un coche escarabajo marca Volkswagen a mucha velocidad, sorprendiéndonos a todos. Gritamos y levantamos las manos mostrando nuestra disconformidad al ver esa conducta.
- ¡Pero a dónde hemos llegado!
Tres o cuatro echamos a correr detrás de él (yo el primero) en señal de protesta. El coche se detuvo y de él salió un chico joven y rubio, parecía extranjero.
- ¿Qué pasa?- me dijo en plan chulesco.
Yo, haciéndome el valiente, me puse en postura de kun-fu como para asustarle:
- ¿Cómo que qué pasa? -le dije
Pero él se abalanzó con rapidez sobre mí y me soltó un mamporrazo. Las gafas salieron volando y uno de mis zapatos apareció lejos de donde yo estaba.
Mis cuñados salieron en mi defensa y sujetaron al agresor. Me salvaron de mi incómoda situación. Y el chico desapareció.
Cuando hubo un poco de calma, uno de mis cuñados, sujetándome el brazo me dijo en voz baja:
¡Paco, esto no es lo tuyo !
¡Cuánta razón tuvo al decirme esta frase!
La verdad es que hay veces en las te metes en cosas de las que luego no sabes cómo salir. Y a raíz de esto, recuerdo los versos "de cabo roto" que aprendí de joven de Miguel de Cervantes:
“No te metas en dibú(jos), ni en saber vidas aje(nas),que en lo que no te va ni te vie(ne), pasar de largo es cordu(ra)”

sábado 3 de octubre de 2009

IN MEMORIAM


Mi tío el P. Antonio Aguilera Álamo falleció en Pamplona el 20 de agosto de 2009, a los 89 años. Era el más pequeño de cuatro hermanos. Nació en Fondón (Almería) igual que mi madre, su hermana, en abril de 1920. Ingresó en el seminario de los PP. Reparadores en Puente la Reina (Navarra) y se ordenó sacerdote en el año 1947. Su primera misa la celebró en Melilla, rodeado de su madre, hermanos y familiares. Yo también estaba allí: tenía 13 años y unos meses más tarde mi tío le propuso a mis padres llevarme con él al colegio, para poder darme una educación. Así, el día 4 de octubre de 1947 ingresé en el seminario de Puente la Reina. Hace, pues, 62 años que mi vida quedó unida a la de mi tío Antonio por unos lazos más estrechos.
Durante mis estudios, mi tío fue el encargado de darme clases de literatura y fue el padre espiritual del colegio.
Hace unos años, estuvo de misionero en Caracas. Allí se encargó de la “Asociación de Amigos de Cristo”, que él mismo había fundado en el Colegio Fray Luis de León en Madrid, donde residía habitualmente. Es de admirar la gran acogida que esta agrupación ha tenido y sigue teniendo en Venezuela.
Lo que más ilusión le hizo en su vida fue llevar la causa del beato Juan María de la Cruz. Esta labor lenta y constante acrecentó más su fe y su espiritualidad. En todo momento pensaba en la causa. Todo sacrificio mereció la pena. Llegó el momento de la Beatificación, en el Vaticano. El haber conseguido ese final supuso para él una gran satisfacción.
Estaba orgulloso de que, a su edad, aún seguía en activo. Solía veranear en Fondón, su tierra natal. Pero, debido a su enfermedad, los últimos años prefirió hacerlo en Puente la Reina ya que ese clima le sentaba mejor para su salud.
En el pasado mes de agosto fue ingresado en el Hospìtal de Pamplona. Allí acabó su peregrinar. Terminó su carrera, guardó su fe.
A pesar de que estoy delicado, no quise faltar al último adiós. Fue un funeral solemne y al que asistió gran parte del pueblo de Puente la Reina, donde era muy conocido y querido. La misa fue concelebrada por un gran número de religiosos de la misma orden, venidos expresamente desde diferentes lugares de España.
Una vida entregada totalmente a la fe, que seguro que ya ha recibido su recompensa.
Gracias, tío, por todo lo que me has dado.

lunes 28 de septiembre de 2009

VIENTO A FAVOR, VIENTO EN CONTRA


Cuando tenemos el viento a favor es fácil caminar en la vida: todo sale según lo previsto. La gente te saluda de otra forma y te da mil parabienes: admiran y se alegran de tu felicidad.
En cambio, cuando el viento viene a la contra y te da de cara, el esfuerzo es mayor, hay mas desgaste y te cambia la fisonomía de la cara.
Todos más de una vez hemos oído hablar de nuestro Ángel de la Guarda, con alas y que nunca vimos. A parte de éste, existen otros muchos ángeles que en los momentos difíciles están a nuestro lado, sufriendo nuestro sufrir, padeciendo nuestro padecer. Estos ángeles sin alas son las personas que vemos a nuestro alrededor; son nuestros seres queridos: mujer, esposo, hijos, hermanos, familiares, vecinos, conocidos, el personal del hospital que te atiende... Todos colaboran de alguna forma u otra para que pronto volvamos a tener el viento a favor.
Muchas gracias a todos los que, durante mi hospitalización, han formado este equipo de ángeles, incluyendo a mis amigos blogueros.

jueves 17 de septiembre de 2009

Algo inesperado

He encargado a mi hija escribir estas líneas porque temporalmente no podré ocuparme del blog ni visitar los vuestros. El viernes pasado tuvieron que operarme de urgencia porque tenía piedras en la vesícula y ahora estoy hospitalizado. Voy mejorando poco a poco.
Espero poder leeros pronto. Un saludo!!

martes 8 de septiembre de 2009

ELIMINANDO BARRERAS

Hace unos días fui con mi mujer al supermercado para realizar algunas compras. Me animó a montar en un cochecito eléctrico, preparado para personas discapacitadas. No me hice de rogar mucho y pronto hicimos los trámites.
Es muy fácil de manejar: en recepción tienen una llave de contacto, una señorita te acompaña hasta el cochecito y te dan unas breves instrucciones. Primero debes sentarte en el vehículo; después introduces la llave y arrancas. Hay un manillar parecido al de las bicicletas, con unos interruptores de color rojo. El de la derecha, para avanzar. El de la izquierda, para la marcha atrás. No tiene freno: en el momento que no se actúan los interruptores, el vehículo queda frenado.
Es una maravilla, desde el asiento y en la conducción todo se ve distinto: las caras de las personas parecen más iluminadas, los productos más a mano, la pierna mala y sobre todo el cuerpo descansa notablemente. Yo iba de conductor y colocando los artículos en el cesto incorporado que lleva el vehículo; de la elección de los artículos se ocupaba Marisol, mi mujer.
Si alguna vez piensas usar este medio, debes hacerlo en los momentos de poca aglomeración, porque conducirás con más tranquilidad.
Cada vez existen más medios para que aquellas personas discapacitadas puedan manejarse con más libertad. Hay que romper muros, saltar vallas, allanar montañas, para que este colectivo esté atendido al máximo. Sufren mucho cuando se dan cuenta que no pueden hacer algunas cosas. Sin embargo, no bajan los brazos frente a las contrariedades.
A mi me sensibiliza y ayuda mucho ponerme en lugar del otro.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Premio Amistad de Internet


Al llegar de las vacaciones, me encontré con una grata sorpresa:
Marga, del blog http://villawolg.blogspot.com/me había concedido el “Premio Amistad de internet”.
Las reglas con las siguientes:
1-Enlazar al blog que te lo entregó
2-Poner en tu blog las reglas
3-Entregarlo a 6 amigos
4-Avisarle en su blog de que tiene un premio
5-Contestar a las siguientes preguntas:

a)¿Por qué te decidiste a tener un blog?
Por tener una ocupación durante mi jubilación. Mi hija me dio un empujón y me animé.
b) ¿Cuánto hace que lo tienes ?
En octubre hará el primer aniversario. Creía que iba a estar poco tiempo, pero me equivoqué.
c) ¿Qué sentimientos tuviste a través del mímo?
La solidaridad, el contacto con las personas que, sin conocernos, nos prestamos mutua ayuda.
d) ¿Has hecho muchos amigos?
Pues creo que sí: me asusta un poco el ampliar el abanico de contactos, porque veo que no puedo atenderlos a a todos.
e)-¿Qué significa para ti la amistad?
Algo muy grande. Los amigos son como los globos, que una vez que los sueltas, puede que no regresen.
f) ¿Qué te gustaría decir a un amigo/a hoy?
Que se anime y persevere en este gran invento de la comunicación. La comunicación puede ser variada: videos, pinturas, cuentos, chistes... Todos estamos preparados para esto. Hay que tener en cuenta que “uno no sabe más que otros” sino qu cada uno sabe distinto.
g) ¿Qué esperas de la amistad?
Veracidad en todos los momentos, respeto y compartir la alegría de unos y otros.
Y ahora, le paso el premio a:

- Abuela Cyber

- Marina - Emer

- Zamarat

- Erinia

- Canto en flor

- Maria (del blog "El de María")

domingo 23 de agosto de 2009

¡¡QUÉ ENCANTADORA MANERA DE VIVIR!!

Gandía (Valencia) tienen una playa extensísima: seis kilómetros de costa y una superficie de 700.000 metros cuadrados de arena. Aseguran que es la mejor playa del Mediterráneo. El paseo marítimo es también de grandes dimensiones, con un carril especial para bicicletas.
En la playa existen tres puntos preparados para atender las necesidades de las personas discapacitadas. Una necesidad que se impone cada vez más en nuestra sociedad: ofrecer a este colectivo tan olvidado la posibilidad de disfrutar de la playa.
En la arena tienen dispuestos varios pasadizos de madera con bastante anchura, adecuados para poder entrar con las sillas a las casetas y poder cambiarse.
Cerca de la orilla ponen las "sillas anfibias" y un expositor con muletas también anfibias de dos tipos de altura (véase la foto). A los enfermos más imposibilitados, se les introduce en el agua con la ayuda de unos monitores que pertenecen a la Cruz Roja.

Yo debo de estar bien, porque me recomendaron que utilizase la muleta en lugar de la "silla anfibia".

He pasado unos días estupendos: el tiempo y el agua de la playa nos han acompañado. Gente...: a “abarrotar”. Al pasear había que sortear los huecos: personas paseando, niños jugando y corriendo por la arena, vendedores ambulantes que se instalan cerca de la orilla (con mil ojos para esquivar la presencia policial)... Por cierto, no se de dónde salen tantos bolsos, tantas gafas y tantos trapos.
Una de las tardes, mi hermano Luis y Ana, su mujer, vinieron desde Altea en su barco, llamado “La tortuga veloz”. Al barco, no le faltaba de nada: dormitorio, cuarto de baño, ducha, mesa de comedor que se convertía en cama... Fue una pasada de las que uno no se olvida fácilmente. Dimos una vuelta por la costa de Gandía: la brisa del mar, el aire, el movimiento del barco, los peces que saltan y una cantidad enorme de medusas!!!
Al regreso tomamos un vino italiano en la bañera de la popa: éramos seis y cabíamos perfectamente: conversamos, chistes y hasta me hicieron bailar con mi “pata coja“. Aquí se me ocurrió pronunciar esta frase, que suelo decir desde que de pequeño vi una película de Tarzán en la que lo decían:
¡Que encantadora manera de vivir!
Derrochamos alegría por todas partes. Para concluir la velada, cenamos unas sardinitas, pulpo, calamares, chopitos en un chiringuito cerca del mar, oyendo el ruido de las olas. Así se nos hicieron las tantas de la noche. Nos despedimos después de dar una vuelta por el paseo marítimo.
Nosotros nos fuimos al hotel y ellos se fueron a su barco para dormir como si fuese un apartamento y salir temprano, de vuelta, rumbo a Altea.
Momentos tan felices como estos, se presentan pocas veces en la vida.

jueves 13 de agosto de 2009

ME MARCHO A GANDÍA


Después de tanto tiempo sin poder ir a a la playa, este verano me marcho a Gandía: mejor dicho me llevan allí mi hija, su amigo y mi mujer (debo añadir con orgullo que también es mi enfermera). Y yo tan contento de poder viajar, ver la playa, las embarcaciones, la gente, los vendedores ambulantes... ¡Qué bello contemplar el mar, las olas!...
El traumatólogo nos aconsejó que anduviera por la orilla de la playa para rehabilitar mi pierna operada y hemos podido cumplir sus indicaciones.
Me llevan a un hotel al pie de playa, no tengo que conducir, me gestionan el papeleo del hotel, me llevan en palmitas, voy a mesa puesta... ¿Qué más quiero?
¡¡A vivir que son dos días (aunque los dos días pasaron hace tiempo)!!
En septiembre tendré citas con el nefrólogo, traumatólogo, oftalmólogo y más profesionales que trabajan para alargar mis días. Ese será el tiempo de las vacas flacas. Así es la vida y es como debemos aceptarla. “Hay que envejecer, porque es el único medio de vivir mucho más tiempo”
Saludos!!!

lunes 3 de agosto de 2009

EL SABER NO OCUPA LUGAR

Ya se me había olvidado. Fue mi sobrino Fernando el que me recordó esta anécdota que sucedió hace mucho en el colegio de Novelda (Alicante). Todos los años por el verano organizábamos un cursillo preparatorio para aquellos chicos que deseaban venir al colegio como internos. Entre ellos vino mi sobrino Fernando. Al día siguiente de llegar los chicos, les hacía una foto a cada uno, colocándolos en fila en el patio. Yo estaba enfrente de ellos, con mi máquina fotográfica en mano y les mandaba que uno a uno se desplazaran de lado y se pusieran enfrente de mí y así:
Plafs, ¡uno!. Plafs, ¡otro!. Plafs, ¡otro!... Hasta terminar de hacer las fotos de carné.
Una vez terminadá la sesión fotográfica, subí a mi laboratorio para revelar los carretes. El laboratorio estaba situado en la terraza del colegio. Era una habitación sin ventanas donde tenía preparados todos mis artilugios fotográficos. Ese día no eché el cerrojo de la puerta. Al cabo de los minutos, se abrió la puerta sin previo aviso e instintivamente me salió un grito:
¡Eh, eh, eh,! ¡Que no se puedeeeeee! ¡¡¡Cierra la puerta!!
Quien fuera cerró la puerta y.... ¡Pies para que os quiero!
Para salir de mis dudas salí a ver quién era y qué quería. No logré verle, porque del susto tuvo que salir volando como el viento. Total, que me metí nuevamente en el laboratorio. Menos mal que me había pillado haciendo copias. Si hubiese sido el carrete hubiera sido insalvable.
Al día siguiente se me acercó mi sobrino y me dijo:
- ¡Tío, ayer quise hacerte una visita y me asusté mucho!
- ¡Así que eras tú! Recuerda llamar siempre a la puerta: el trabajo del fotógrafo no es compatible con la luz.

De joven me aficioné mucho a la fotografía. Un compañero, Julián Sola, me dijo que era muy fácil, me animó y me metí en ello: me dio unas normas y trabajé con él hasta que pude defenderme solo. Compré el proyector, cubetas y bandejas para blanco y negro... Este hobby me valió en el futuro para ocupar un puesto de trabajo en una fotocomposición de Artes Gráficas.
Se dice muchas veces que “el saber no ocupa lugar". Y Unamuno, en su día, añadió: "...pero ocupa tiempo".
¡Qué horas más bien aprovechadas pasé revelando fotografías! Nunca pensé que una afición, me serviría después para tanto.

domingo 26 de julio de 2009

EL PANTANO DE SAN JUAN: "mar" de Madrid

Este pantano es el único de la comunidad de Madrid en el que está permitido el baño. Tiene 10 kilómetros de largo. En él se pueden practicar muchos deportes acuáticos. El embarcadero que está junto a la presa está repleto de embarcaciones.
En el año 1974 (yo me encontraba en la mediana edad), mi hermano Luis y Ana, su mujer, me trajeron a este pantano. Me presentaron a un amigo y a su mujer, que tenían una perrita y una lancha con motor. Estuvimos dando una vuelta por este lugar tan maravilloso. Paramos en una de las playas donde el silencio y la tranquilidad llamaban la a tención. Un lugar paradisíaco: sólo se podía acceder por el agua. Allí tomamos un bocata, que ya llevábamos en previsión.
La semana pasada mi hija y su amigo nos llevaron a mi mujer y a mi a este lugar. Comimos en San Martín de Valdeiglesias: una brocheta de verduras, calamar encebollado y tartas variadas. Todo muy rico. Dijimos, como suele decirse en estos casos: “Aquí hay que venir otra vez”
Por la tarde nos fuimos al Pantano, donde disfrutamos del paisaje, la tranquilidad y del olor a campo y a protector solar. Enfrente del embarcadero está la playa más concurrida del entorno. Unas cervezas y unos chopitos en un chiringuito situado en lo alto, nos relajaron y nos hicieron disfrutar de una gran panorámica.
Contemplando un atardecer precioso, recogimos nuestras pertenencias y reanudamos el regreso. Día como éste hacía tiempo que no lo había vivido a causa de mi salud y porque hace mucho tiempo que pasé por la mediana edad.

martes 14 de julio de 2009

EL AJEDREZ



Es un juego que siempre me ha gustado. No existe un juego tan completo y emocionante como éste. Se le conoce como “El rey de los juegos y el juego de los reyes”.Cuando se juega se equilibran los cinco sentidos:
- La vista: Rápidamente se pone en marcha. Ves si el tablero está bien colocado con el cuadro blanco a la derecha de cada jugador. Si tus piezas y las del enemigo están bien ordenadas cada una en su puesto .
- El oído: Cualquier ruido es percibido por el jugador; máxime si se juega con el reloj. El silencio es el que debe imperar.
- El olfato: Cuando uno de los dos tarda en menear ficha, se huele algún ataque peligroso o que va a caer alguna pieza de valor. Notas que el enemigo lo está pasando muy mal.
- El gusto: Cuando uno ve una pieza del enemigo como próxima presa y que no tiene salida alguna, nos da gusto y nos anima a seguir jugando.
- El tacto: Tienes el dedo puesto sobre la pieza porque no te encuentras seguro de ese desplazamiento. Cuando con tu reina u otra pieza das jaque mate y desplazas al rey, se nota la satisfacción del ganador y con su mano derecha estrecha la mano del perdedor.

Una vez, estando en Madrid con mi amigo Ignacio Larrión un domingo por la tarde, nos pusimos a jugar despues de comer y estuvimos hasta las ocho. Salimos con la cabeza llena de piezas de ajedrez, pero habíamos cumplido el objetivo de resistir hasta el máximo. ¡Vaya apuesta!

Muchas veces he comparado el juego del ajedrez, con la vida. Todos tenemos nuestro lugar. Unos son jefes, otros empleados, mendigos, nobles, plebeyos, pero al final, “una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja” (Proverbio italiano)

SIMULACRO DE BODA

Fondón, en Almería, era el pueblo de mi madre. Cerca de allí, a 4 kilómetros, nace el río Andarax; en concreto en el pueblo de Laujar. Es un lugar especial, ya que se puede ver el agua resbalando por riachuelos e incluso se atraviesa por varios lugares por medio de pasarelas y puentes realizados con troncos de madera. El agua está bastante fresquita, lo que se agradece en los días de calor.
En Fondón viven mi hermana y su marido. En este marco tan encantador todos los veranos pasábamos unos días con ellos y con mi padre. Era el lugar de encuentro de toda la familia.
Un verano coincidimos todos los hermanos y cuñadas allí y celebramos el aniversario de boda de mi hermano Luis y su mujer, Ana.
Por la mañana nos dimos un chapuzón en la piscina de nuestros primos para divertirnos y estar fresquitos. La comida (entremeses y una paella de la zona) la hicimos en el restaurante que hay en el nacimiento del río Andarax .
Al atardecer, planificamos el simulacro de boda. El escenario fue el patio andaluz de mi cuñado Fernando Aguilera, famoso por su antigüedad y su tipismo. Un cartel de grandes dimensiones anunciaba:
“Feliz aniversario de bodas de Ana y Luis”
Los niños y jóvenes de la familia fueron los encargados de representar el simulacro. Los novios: Ruth y Javier. Los padrinos: Luis Carlos y Gema. El cura, Rafa. Los demás chicos y chicas formaban el pueblo. Mi hermana, mi mujer y mi cuñada se habían colocado en la cabeza un lazo de papel blanco que nada más verlas nos tronchábamos de la risa.
Empezó la ceremonia con una gran seriedad. Los anillos, el cura con su ritual en mano y todo el público esperando la pregunta y respuesta de los novios. Se oyó un grito: ¡Vivan los novios! Y la respuesta unánime del público ¡¡Vivan!!
A continuación, la procesión alrededor del patio tarareando la marcha nupcial e intercalando de vez en cuando: ¡Vivan los novios!
Terminada esta primera parte, iniciamos otra que fue más improvisada todavía. Cada uno salió al escenario par realizar lo que mejor sabía hacer. Uno imitó a Lola Flores, otro a Antonio Molina, a Emilio el Moro, cuplés, zarzuela, un número de magia...
Yo me disfracé de navarrico e interpreté una jotica. Nunca tuve voz de jotero, pero en estos casos la afición puede mucho. Al terminar mi actuación oí una voz que decía:
"¡Qué mal lo haces, desgraciao!"
A lo que contesté:
"¡Demasiao de bien, demasiao de bien, pa lo que man dao!"
Mis hermanos, los festejados Ana y Luis, dijeron:
¡Nunca hemos tenido un aniversario tan especial!
Tuvimos una velada maravillosa, difícil de olvidar y más difícil todavía de repetir. Casi todos los artistas ya están casados y con hijos.

“Nada va más deprisa que los años.”

sábado 11 de julio de 2009

MEME


Mi amiga bloguera Marga, del blog Villawolfg http://villawolfg.blogspot.com/ me ha regalado este meme. Es la primera vez que participo en uno.

Las reglas son:
1. Responder a las preguntas en tu blog
2. Cambiar una pregunta que no te guste por otra inventada por ti
3. Añadir una pregunta creada por ti
4. Pasarlo a ocho blogs.
Estas son mis respuestas:
1.- Un lugar para relajarte.
La montaña: o la asturiana o la navarra
2.- ¿Te echas a siesta?
Sí,me echo la siesta. Es una costumbre que no debe de desaparecer.
3.- ¿Quien ha sido la última persona a la que has abrazado?
A mi mujer.
4.- ¿Cuál es tu flor favorita?
La rosa.
5.- ¿La última cosa que has comprado?
Un CD de música.
6.- ¿Qué escuchas ahora mismo?
El ruido de la calle, los pajaritos.
7.- ¿Tu estación del año preferida?
El verano.
8.- ¿Qué tienes ahora mismo a tu alrededor?
El ordenador, mi mujer, el perro, el teléfono.
9.- ¿Qué le dirías a la persona que te pasó el meme?
Le daría las gracias por tenerme en cuenta y por proponerme
este juego.
10.- Si pudieras tener una casa amueblada en cualquier parte del mundo
¿Dónde te gustaría?
En el valle del Baztán, en Navarra.
11.- ¿Lugar favorito de vacaciones?
Cualquiera, siempre y cuando esté bien acompañado.
12.- ¿Cuál es tu té preferido?
El té moruno, con hierbabuena.
13.- ¿De qué te gustaría librarte?
De algunos políticos.
14.- ¿Qué querías ser de mayor?
Cuando era pequeño me hubiera gustado ser carpintero, igual que
mi padre.
15.-¿Qué es la magia para ti?
Me gustan los trucos de magia. He llegado a practicarla...No se me daba mal.
16.- ¿Qué opinas de los memes en general?
Me parece muy bien porque es una forma de que mis amigos blogueros me conozcan.
17.-¿Cuál es tu principal hobby?
A lo largo de mi vida he tenido varios, pero sobre todo la fotografía y el vídeo. ahora es internet.
18.-¿Qué cambiarías en tu vida de tener una segunda oportunidad.
Me hubiese gustado ser profesor.
Mi pregunta añadida:
19. ¿De qué equipo de fútbol eres?
Del Real Madrid.

Y ahora toca pasarlo, ¿no? Pues se lo cedo a Abuela Cyber, Marina-emer, Mi pluma de cristal, Zamarat, Erinia y Canto en flor.

domingo 5 de julio de 2009

7 DE JULIO: SAN FERMÍN

Los Sanfermines son un fiesta en honor a San Fermín, que todos los años se celebra en Pamplona. Las fiesta comienzan con el lanzamiento del famoso “chupinazo” (cohete) desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona a las 12 del mediodía del 6 de julio.
Son unas fiestas de multitudes, visitadas por gente de todo el mundo y en las que la juerga y la diversión son los temas más destacados. Es una pena que desde hace mucho tiempo el factor religioso haya pasado a segundo término
El encierro es una de las actividades más famosas de los Sanfermines.
Consiste en una carrera de 800 metros delante de los toros que termina en la plaza de toros. Todos los días hay encierro. Su comienzo es a las 8 de la mañana y suele durar alrededor de dos o tres minutos.
Al comenzar, todos los mozos con el periódico en mano doblado en forma de canuto, se sitúan delante de una pared en la cual existe una hornacina donde está colocado el santo, agitan los periódicos y rezan cantando para que el santo los proteja en el encierro:

"A San Fermín venimos,
por ser nuestro patrón,
nos guíe en el encierro
dándonos su bendición”

Lo repiten muchas veces, hasta que suena el chupinazo.
Al final de las fiestas, también tienen otra canción que dice:
“Pobre de mí , pobre de mí, que se ha acabao la fiesta de San Fermín"
Existe otro canto, que se ha convertido muy popular y que en cualquier pueblo de España se suele cantar por las fiestas:
¡¡¡¡1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo, 4 de abril, 5 de mayo, 6 de junio,7 de julio… San Fermín. A Pamplona hemos de ir con una bota, con una bota, a Paplona hemos de ir con una bota y un calcetín!!!!

Un año estuvimos veraneando en el Castañar, en Béjar (Salamanca):
un sitio fresco y agradable, con mucha vegetación. Parecía que no estábamos en la provincia de Salamanca. Entre nosotros, había tres compañeros navarros que vivían los sanfermines con mucha ilusión.
Uno de ellos, por la noche saltó de la cama en pijama y salió corriendo por el pasillo soñando que estaba participando en el encierro y le seguía un toro. En su huída, se arrojó por la ventana cayó al jardín. Un compañero lo vio y lo primero que hizo fue llamarle:
- ¡Baleztena. Baleztena! ¿Me oyes?
Se oyó una voz lejana que decía:
- ¡Estoy aquí! ¡Me encuentro mal!
La alarma se extendió por toda la casa. Tenía una de las piernas rota. Inmediatamente se le auxilió llevándolo al Hospital de Salamanca.
Fue un gran susto. Gracias a Dios que solamente se fracturó la pierna y tuvo que permanecer un mes o más escayolado .
¡ Lo que es la vida! A muchos kilómetros de su tierra, sin pensarlo ni quererlo, para los efectos salió herido como si hubiese participado en el encierro.

domingo 28 de junio de 2009

DESPEDIDA EN BARCO


“Cuando el barco comienza a deslizarse
el muelle ya no cuenta en el diseño
las despedidas son casi irreales
los pañuelos se pierden en el tiempo”
M. Benedetti

Estoy leyendo y saboreando paulatinamente las poesías del poeta uruguayo y me vienen a la memoria momentos de mi juventud, cuando al terminar las vacaciones en Melilla, debía de volver a la Península.
Un grupo de familiares y amigos en el muelle, abrazos, feliz viaje, que te vaya bien, lo que se suele decir en estos casos, deseándome lo mejor.
Con mi maleta de madera, fabricada por mi padre, subo las escalerillas del barco; al terminar de subir, levanto mi brazo en señal de saludo. Me viene al olfato el olor típico a barco.
Bien trajeado, me atiende el recepcionista, comprueba el billete y me lleva al camarote. Dejo la maleta en el sitio correspondiente y salgo a la cubierta, para ver a mi grupo. Los veo tan cercanos que todavía podemos hablarnos y oirnos. El saludo y la sonrisa nuevamente. Suena la sirena del barco anunciando la salida. Otra vez el saludo.
El barco, poco a poco, comienza a alejarse del muelle; cada vez aumenta la distancia, Veo que algunos sacan el pañuelo: yo también saco el mío intercambiando la despedida. Llega el momento en que sólo veo un grupo difuminado y unas cabezas diminutas como si fueran cabezas de alfileres.
Un compañero de los del grupo ha llevado su moto al muelle y, como está oscureciendo, enciende y apaga las luces en señal de despedida. Esto fue lo último que puedo ver. ¡Las ráfagas de luz de la moto!
Ese día no pude evitar unas lágrimas pensando en que tendrían que pasar cuatro años para volver a ver a mis familiares y seres queridos.
¡Qué reales y qué tristes son estas despedidas en barco!

El blues de la distancia llega y parte
me deja dos baladas y un deseo...

miércoles 24 de junio de 2009

LA BAÑERA...

¡La hemos mandado al carajo! Se han quitado barreras: hemos acortado distancias. Hace doce años que hicimos reforma de la cocina y del cuarto de baño con… su bañera.

Yo nunca la llegué a usar para bañarme; no me gusta. Simplemente la utilicé como ducha. Tampoco mi mujer ni mi hija la disfrutaron.

Las condiciones de mi cadera han provocado esta reforma. El jefe de la obra, un español y dos rumanos se encargaron de la albañilería; un ruso de la fontanería. Han tardado tres días. A medida que vamos siendo mayores, más nos asustan las obras. El polvo que se introduce por los sitios más inverosímiles, cambiar cosas a otras dependencias... En fin, que se te va el tiempo y piensas que no has hecho nada. Empieza el martilleo desagradable para ti y para los vecinos. Al perro se le nota que no está a gusto en ningún sitio, con el rabo bajo y tenso.

¡Qué trastorno y desbarajuste se arma! ¿Has visto mis gafas? ¿Dónde dejaste el cortauñas? ¿Has visto mi colonia?
Todas estas preguntas y muchas más van paralelas a la obra. Lo mejor en estos casos sería (siempre que se pueda) dormir en otra casa.
Quedamos contentos con el trabajo, a pesar de las circunstancias que hemos tenido que pasar... ¡Bienvenido, plato de ducha!

miércoles 17 de junio de 2009

UNOS ABUELITOS MUY MAJOS


¡Qué bonita y turística es Cuenca! Existen dos partes completamente distintas, pero ambas con su belleza y encanto peculiar. La parte de arriba, la Serranía es un terreno abrupto y montañoso, donde se encuentra la Ciudad Encantada, el Nacimiento del Rio Cuervo, las Hoces de Beteta, Cuenca ciudad… La de abajo, la llanura de la Mancha: Segóbriga, Castillo de Belmonte, el Monasterio de Uclés…
A 30 kilómetros de Cuenca, dirección Cañamares, en el Campichuelo existe la ruta del románico rural. Aquí se encuentra el pueblo de Torrecilla con su iglesia románica, situada en un montículo. La carretera cruza por en medio del pueblo por lo cual no pasa inadvertida para el viajero.
En este lugar pernocté varias veces. Conocí a un matrimonio genial, ya mayores: tía Mónica y tío Eugenio. Tuvieron tres hijas y tres hijos uno de ellos sacerdote.
Tío Eugenio tenía una gran filosofía de la vida: sabía desenvolverse en el diálogo con conversación amena. Era el “Quico del pueblo”: alcalde, sacristán, herrero, tenía colmenas, carpintero (hacía las cajas para los difuntos)… En fin que era un “todo terreno”.El taller, con toda clase de herramientas, lo tenía cerca de la cuadra en la cual existía una borrica.
En cierta ocasión me presenté en el pueblo con la rueda de repuesto pinchada, bajé al taller con mis desmontables y un simple martillito: me fue imposible conseguir separar la yanta del neumático. Cuando ya daba el caso por perdido, él me dijo:
-Esta juventud de hoy en día no vale para nada. ¡Déjame a mí!
Cogió la maza y dale que te pego, sudaba, hasta que consiguió el objetivo en poco tiempo. Entonces, le dije en plan de guasa:
- ¡Hombre… con esa maza…!
Tío Eugenio me acompañaba por los pueblos de Cuenca. Tía Mónica nos preparaba “el zurrón” bien surtido: buen chorizo en aceite y un exquisito vino casero. Una vez, cuando íbamos a montar en el coche los amigos de tío Eugenio se quedaron mirando cómo salíamos a dar una vuelta y al montarse y cerrar la puerta me comento:
- ¡Creo que mis compañeros están muertos de envidia por estas salidas que yo hago! ¡Pues que se jodan, que tengan un hijo cura!
En una de nuestras excursiones, realicé un recorrido mayor del previsto y me faltó la gasolina. Quedaba un kilómetro para llegar a la gasolinera, que era un bar donde la servían en botellas corrientes de cristal. Nos bajamos los dos del coche, y él detrás con su garrota, empujando y yo de pie con la ventanilla abierta y la mano derecha en el volante, también empujaba. Llegamos rotos habiendo empleado en ello un gran esfuerzo. Menos mal que el vehículo fue fácil de manejar.

Otra vez estaba examinando a un futuro alumno para el colegio, en San Pedro Palmiches. Tío Eugenio, en la habitación contigua dialogaba con el padre, diciéndole:
- “Para qué quieres tener a tu hijo en el pueblo: ahora a esta edad, te puede ayudar en algo, pero dentro de poco lo tienes en la mili, después estará con la novia que se piensa casar y estará mirando con el rabillo del ojo, a ver qué le sobra al abuelo para llevárselo a su casa. ¡Manda tu hijo al colegio que estará mejor, y se hará un hombre!”

Cuando la pareja jugaba a las cartas, era para verlo, no para contarlo.¡Qué pena que en aquellos tiempos no hubiese tenido una cámara de video! Todas las tardes echaban su partida. Era una apuesta, no solamente en el juego si no que el que más gritara y el que más trampa hiciera era el vencedor. El primer día que presencié una partida dije para mis adentros:
- ¡¡ Ay madre!! Esto termina mal.
Me equivoqué. Una vez terminado el juego, todo volvió a la vida normal.

Una vez tuvimos que ir a Cuenca ciudad a por una imagen de San Antonio, para la iglesia. Ocupaba todo el asiento trasero, de tal forma que en la parte delantera íbamos tía Mónica, tío Eugenio y yo.. Al llegar al pueblo fuimos la admiración de los vecinos: fue todo un acontecimiento.
Tío Eugenio siempre hablaba bien de su mujer y del valor que le echaba a las cosas. No le asustaba el trabajo. Lo mismo montaba en la burra para atender a las colmenas, que labraba la tierra o cuidaba los animales. Y hablando de los pechos de su señora, decía con frecuencia: “Mientras estaba dando el pecho al niño de la vecina, con el otro pecho me estaba esturreando el ojo”. También repetía: “Si alguien ha de faltar, que sea yo el primero, porque yo no podría vivir sin mi Mónica”.
Y así se cumplió.
Un matrimonio para el que en aquellos tiempos, sacar adelante a seis hijos tuvo que representar mucho trabajo y un gran sacrificio.
Al narrar estas historias me siento feliz y contento considerando que estoy cumpliendo un deber homenajeando a estas personas dignas de alabanza. Es mi manera simbólica de darles el abrazo que ya no les puedo dar. Que todos aquellos que les conocimos los tengamos en la memoria e imitemos sus buena obras.

Fotos: 1.Casa colgadas. 2. Iglesia romáica de Torrecilla. 3. Ciudad encantada. 4. Monasterio de Uclés. 5. Foto de la epoca (tía Mónica y tío Eugenio) 6. Ciudad de Segóbriga.

miércoles 10 de junio de 2009

UN “HARTÓN” DE BICICLETA: SALAMANCA - ÁVILA

Estábamos en el colegio de Salamanca hacia los años 59. Como jóvenes que éramos, a un grupo se nos ocurrió la siguiente idea:
¿Cómo podríamos “hartarnos” de bicicleta?
Se planificó una salida a Ávila, a 100 kilómetros de distancia. Alquilamos un autobús y ocho bicis. Contábamos con otra, la del colegio, por lo que en total teníamos nueve.
Salimos por la mañana temprano. Nueve estudiantes realizamos el viaje de ida pedaleando. Una vez llegados a Ávila y después de comer un bocadillo, les entregamos las bicis a los otros nueve que habían ido hasta allí en autobús, de modo que ellos volvieron a Salamanca en bici y nosotros en autobús.
Todo resultó muy bien. La experiencia fue fenómena. Como estábamos desentrenados, las posaderas de algunos resultaron bastante afectadas.
Una vez de vuelta en el colegio, por la noche, cada equipo contó su aventura.
A los que les había tocado la bici del colegio las pasaron canutas porque era una bicicleta pesada con guardabarros y parrilla trasera de hierro, que el colegio tenía para ir a correos y realizar los recados.
El turno de la mañana, es decir, el mío, decía:
- ¡Qué cansancio! ¡Todo el viaje cuesta arriba!
Y lo más sorprendente era que los de la tarde contestaban:
- ¡Uff,qué hartazón de bici” ¡Todo cuesta arriba!
Total: una contradicción difícil de resolver. Se formó una jocosa discusión y, por supuesto, hubo un contagio de risas.
Moraleja:
“Cada uno cuenta lo suyo, según le va en la feria"

jueves 4 de junio de 2009

USTED ESTÁ PEZ

Nada más sacarme el carné de conducir, hace ya bastantes años, me vino la idea de hacer prácticas con la moto: una lambreta de segunda mano que tenía el colegio, en Salamanca, para realizar los recados.
Así que me subí en la moto, di dos vueltas por el campo de fútbol y salí a la calle, bajando por la carretera de Béjar hacia el puente. Un agente de trafico paró a los vehículos que íbamos en esta dirección.
Paré la moto y …¡oh! Se me caló. Bajé, le di al pedal y el motor se puso en movimiento. Me di cuenta de que toda esta operación captó la atención agente, que en vistas de lo que pasó después se quedó con la imagen. Me dio paso y, con cierto nerviosismo, pasé la glorieta tomando la carretera de de Madrid.
A la vuelta, forzosamente debía de pasar allí..
El mismo agente nos volvió a parar y…
¡Qué desastre! Otra vez se me caló. Bajé de la moto, y vi que el agente se dirigía rápidamente hacia a mí. Cuando estaba cerca dijo:
- Mire, usted está pez
- ¡Tengo carné! - le contesté
Pero casi no me dejó terminar y sin hacerme caso me cortó diciendo:
-¡Haga el favor de irse a un descampado y haga prácticas!
Arranqué y me fui pensando en sus palabras.
Eso de “Está usted pez” me hizo mucha gracia. Cuando se lo comuniqué a mis compañeros, nos tronchamos de risa. Sin lugar a dudas, no iba desencaminado y demostró ser un profesional.
Le hice caso e hice unas prácticas fuera de la ciudad. A partir de entonces estuve un año entero conduciendo una vespa y, a pesar de cuatro pequeñas caídas, no se me daba nada mal.

jueves 28 de mayo de 2009

DE NUEVO AQUÍ

El jueves día 21 llegamos al hospital de Alcorcón y fuimos a recepción para pedir una silla de ruedas. Una azafata nos esperaba. Cuando hubo un grupo considerable de personas, comenzó a nombrar. Éramos unos 20, casi todas mayores. Formamos una comitiva con la azafata al frente y realizamos un desplazamiento, como si fuese un tour turístico por los largos y anchos pasillos del hospital. Dos sillas de ruedas cerraban el grupo: una de ellas era la mía. Llegados a la 2ª planta, la azafata empezó a distribuir al personal. Me tocó una habitación con vista panorámica: un gran ventanal ocupaba toda la pared exterior. La vía del tren quedaba bastante retirada del edificio.¡Cuánto hubiera disfrutado viendo detrás de la vía unas verdes montañas o un ancho mar! Pero nada de eso. Sólo veía edificios y más edificios. Puse los pies en el suelo y dejé de soñar.
-¡Ojo!- me dije -¡Estoy aquí para operarme, no de vacaciones!



Llegó el momento de la cena. Aquí, en este punto, no me valió la poesía. Debo ser realista. Me ofrecieron, como a todos, ¡comida de enfermos!
Mi compañero, madrileño de 84 años, llevaba 18 días hospitalizado porque tenía una infección. Había sido taxista. Yo estaba sorprendido porque oía a las enfermeras que unas veces le llamaban Pedro y otras Pablo. Para salir de mis dudas, solos en la noche, le pregunté sobre el tema y me contestó:
Mi madre quería llamarme Pedro y mi madrina, Pablo. El cura del pueblo queriendo contentar a las dos partes y acordándose de la sabiduría del Rey Salomón dijo:
-Se llamará Pedro Pablo.
Llegó el día señalado. Habían avisado que hacia las 12 me operarían. Efectivamente sobre esa hora aproximadamente vino el celador para llevarme a la planta baja, dirección quirófano. En la habitación, antes de bajar, había estado rodeado de mis familiares.
Me llevaron al quirófano. Me sentaron y con la cabeza hacia abajo me pusieron la epidural en el final de la espalda. No es nada agradable, por cierto.
Después me tumbaron hacia el lado derecho, pues iban a intervenirme la cadera izquierda. Me pusieron unos topes a cada lado para evitar que me moviese. Después, me colocaron como un telón para que no pudiese ver nada: sólo veía los gorros verdes de los cirujanos. Cuando vieron que la anestesia ya había hecho su efecto, comenzaron la operación. Oí unos martillazos y ruidos extraños, como si de un serrucho o una escofina de carpintero se tratara. Me recordaron a los golpes que oía de pequeño cuando mi padre trabajaba en su taller. También de vez en cuando me movían como pretendiendo encajar alguna pieza. Como no te permiten tener el reloj, no pude ver el tiempo que duró la intervención, aunque calculo que unas dos horas.
Después de la operación el cirujano salió a comunicar a la familia que había salido bien.
Lo que vino después fue peor: estuve en observación unas horas, sin poder moverme y con un dolor en la espalada espantoso. Me subieron a la habitación a las siete de la tarde y allí me esperaba mi familia. Esa noche fue la peor.
Ayer me dieron el alta y, aunque tengo que hacer una serie de ejercicios y tener cuidado con los movimientos, estoy bien.
Quiero daros las gracias por todos vuestros comentarios de ánimo y apoyo.
Amigos blogueros, ¡a caminar!

miércoles 20 de mayo de 2009

UN PARÉNTESIS


Hola amigos:
Hacía tiempo que estaba esperando este aviso y hoy he recibido la noticia: debo presentarme en el Hospital de Alcorcón, el jueves (mañana) a las 7 de la tarde para ser operado de la cadera el viernes día 22. Soy diabético, tengo insuficiencia renal y según los médicos hay un cierto riesgo. No obstante, estoy animado y tengo fe en que todo saldrá bien. Estamos en las manos de Dios ... “y de los artistas que utilicen los bisturís y demás aparatos…”
“No sabemos ni el día ni la hora”(Mt.25)
Amigos blogueros, os tengo en el recuerdo.
Saludos!

sábado 16 de mayo de 2009

MI TIO GABRIEL

Todos de pequeños hemos tenido un familiar preferido; ya sea una abuela un abuelo, un tío… El que más nos ha querido, el que siempre que podía nos traía una golosina, una atención.
Nosotros éramos cuatro hermanos (todavía quedaban unos años para que llegase el quinto). Los tres primeros muy parejos: 10, 9 y 8 años y una niña pequeña. Éramos los únicos sobrinos que tenía mi tío Gabriel. Mis padres tenían una pequeña mercería en el barrio, que se creó gracias a la idea de mi tío para cuando nosotros fuéramos mayores ocuparnos de ella. Él se acercaba todos los días a casa para llevar la contabilidad.

Todos los domingos nos compraba el tebeo “Flechas y Pelayos”, con su correspondiente propina o algunas chucherías. A los tres nos quería por igual. Al menos nosotros no notamos ninguna preferencia. Cuando él se sentaba a la mesa para almorzar, me fijaba cómo tomaba los jureles que mi madre con tanto amor le preparaba. Cuando pelaba una naranja, a mí me parecía un artista, viéndole cómo se desenvolvía, empleando el cuchillo y el tenedor, sin llegar a tocarla con las manos
Pasado un tiempo, cuando yo era joven e iba de vacaciones (año 1948) me dejaba la bicicleta. ¡Lo que disfruté recorriendo toda Melilla por los cuatro puntos cardinales! No me cansaba (lo que se puede hacer teniendo juventud…)
En otro verano, en vez de bicicleta, él tenía una moto “Panther”. Ocurrió lo mismo que con la bicicleta, a diferencia de que tenía que emplear gasolina.
Pasó igual con el coche y entonces sí que lo pasé en grande. Casualmente ese verano la compañía de teatro de Pepe Mairena (el que compuso la canción “Tengo una ovejita lucera”) actuaba en Melilla. Emilio el Moro y Antonio Molina formaban parte del grupo: a ambos los llevé de paseo por toda la ciudad. Me encontré muy emocionado al verme en compañía de personas famosas del escenario. Es una pena que ninguno de los tres estén ya con nosotros.
Entre todos los tíos, sin lugar a duda, mi tío Gabriel ha ocupado el mejor puesto de todos, seguramente porque he convivido más tiempo con él. Han transcurrido tres años desde que mi tío Gabriel nos dejó.
“En la vida existen momentos en los que extrañas mucho a una persona; tanto, que quisieras sacarla de tus sueños y abrazarla muy fuerte”.

domingo 10 de mayo de 2009

LA FORTUNA DE SER BLOGUERO

Al dejar un comentario en el blog de Abuela Cyber (http://abuelaciber1000.blogspot.com) me han llamado la atención sus palabras, que dicen así:
“La interrelación bloguera se nutre con los sentires que dejamos expresados y con el tiempo se convierten en un vínculo de amistad”.
Es maravilloso ver cómo practicamos la comunicación en la distancia con toda su amplitud. Todos los días leemos mensajes, entradas escritas por personas a las que no conocemos físicamente y que de alguna manera coinciden con nuestras opiniones, con experiencias parecidas a las que nos ocurren a nosotros.
De esta forma, esta afición me ha puesto en contacto con todo un abanico de personas y situaciones:
-El que una futura madre primeriza nos muestre su alegría, sus sufrimientos y sus gozos en su tiempo de embarazo, es emocionante.
-Que una persona mayor nos cuente que se va con “los viejos” (sic) a tomar un chocolate con churros y a pasarlo bien, eso es vida.
- Aquella que hace un gran viaje con sus amigas fuera de España es envidiable.
- Que una persona nos cuente sus sentimientos ante la llegada de un sobrino con síndrome de Down es enternecedor.
- Que nos muestren poemas u opiniones sobre libros, es cultura y de agradecer.
- Los videos que llevan un mensaje de gran valor ético, nos relajan y nos hacen reflexionar
En fin, en todo este mundo veo una gran comunicación, donde predomina la rapidez, la sinceridad, el entretenimiento y por supuesto la dedicación y el encuentro con personas a las que de otra forma no conoceríamos nunca.
Los que estamos en este mundillo bloguero, sin conocernos, estamos apoyándonos unos a otros en la vida, a veces en la enfermedad. No exigimos nada, sólo el recuerdo y el apoyo moral.
“No esperemos que la vida sea justa”, pero con personas a nuestro lado las injusticias serán más llevaderas. Los que ya llevamos cierto recorrido en ella (por no decir que somos viejos) sabemos de las alegrías y sinsabores que lleva consigo el cumplir años. Es cierto que cada uno debemos llevar nuestra cruz, pero también es cierto que será más liviana si hay apoyo por parte de familiares, amigos, vecinos y…
¡¡Blogueros!!
¡Sabemos que la unión nos hace fuertes!

martes 5 de mayo de 2009

EL CERCO DE ARTAJONA

En el suplemento El viajero, del periódico El País del día 25.4.09, Patricia Gosálvez, tratando del Cerco de Artajona decía lo siguiente:

“Recién remodelado, se han gastado cuatro millones de euros en hacerlo. El Cerco, a unos 30 kilómetros de Pamplona, es uno de los conjuntos fortificados mejor conservados de Navarra. Nueve bestorres (abiertas por un lado) de las que probablemente fueron 17, permanecen orgullosamente erguidas desde el siglo XI "

Cuando estudiaba el bachiller en Puente la Reina hacia 1948, los mayores fuimos de excursión a este pueblo. Antes de entrar en él existía una explanada donde se cultivaba el palodú o regaliz. Cuando yo compraba esta chuchería en los puestos de Melilla, yo creía que procedía de las ramas de los árboles y en Artajona aprendí que eran raices. Nos hizo ilusión el poder saborear “in situ” esta rica golosina.
Entramos en el pueblo. Por el reportaje antes citado, he sabido que allí, en 1977, se rodó la película “Robin y Marian” de Sean Connery y Audrey Hepburn.

“ Lo más famoso a nivel popular de esta iglesia son sus campanas, no por los mil kilos que pesan, sino por ser las únicas que se bandean al revés, es decir tirando de ellas en vez de empujándolas, el mas difícil todavía”

Más tarde, hacia los años 60, una rondalla compuesta por los chavales de la escuela, fue al salón de actos del colegio de los Padres del Corazón de Jesús, en Puente, para interpretar un repertorio de jotas navarras. Me acuerdo que las grabé todas. Una de ellas me la aprendí de memoria y algunas veces la tarareo y dice así:

La ciudad no es para mí.
Viva Cerco de Artajona
La ciudad no es para mí.
Y aunque me dejen solico,
a Pamplona no he de ir
y a Pamplona no he de ir.
¡Viva el Cerco de Artajona!

Es una buena noticia el que se haya remodelado tanto el Cerco como la iglesia de San Saturnino.
¡Cuánto disfrutaría dando una vuelta de nuevo por ese Cerco con el ambiente tan medieval!

miércoles 29 de abril de 2009

MEJILLONADA

Una vez estuve en Abanqueiro, en el concejo de Boiro (La Coruña). Estuve varios días por esa zona y saqué tiempo para todo. Un día, la familia de uno de los alumnos del colegio, me llevó en su barca, llamada “Cala boca” para estar en su batea o mejillonera.¡Qué panorama más original observar esos flotantes criaderos, que desde lejos te imaginas barcas!
El último día, me acuerdo muy bien, fue la fiesta de Santiago. Esta familia se pegó un madrugón y empezaron a sacar mejillones a trochemoche al tiempo que seleccionaban los más buenos para cargar el Citröen Dyanne 6, mi coche. Calcularon demasiado bien, de tal forma que lo llenaron hasta reventar.
Nada más terminar, después de tomar un cafelito”familiar”, me despedí y… ¡al volante! Había un olor, que hacía imaginar que estabas en una marisquería.
A las 11 de la mañana, tomé el camino hacia Venta de baños. Debido al peso, el vehículo no quedaba recto: los faros miraban hacia el cielo.
Por tierras de León tuve que repostar. El encargado de servirme la gasolina, observando que la boca del depósito estaba muy baja, dijo:
- ¡Caballero, este coche va de culo!
Yo sabía desde el principio que iba con exceso de peso, pero ¿cómo iba a renunciar a tan valiosa carga?
Durante el viaje, pensé que no saldría bien, pues recordaba el dicho: “La avaricia rompe el saco”. Pero me equivoqué. Llegué de noche, felizmente, sin que ningún agente me interviniera.
Algunas veces tenemos a nuestro lado un “angelito” que nos protege y no nos damos cuenta.

sábado 25 de abril de 2009

CORAL CLUB AMIGOS

El día 18 de abril por la tarde tuvo lugar el enlace de dos voluntarios del CLUB AMIGOS (Asociación de ocio y tiempo libre para personas con discapacidad intelectual). Ya he dicho en alguna ocasión, que pertenezco a este voluntariado desde que me jubilé.
La coral del Club, a la que antes de enfermar me dedicaba, intervino con sus cánticos, en el enlace. No faltó ninguno. Estaban todos, los 32 componentes dirigidos por el matrimonio Efrén y Eu. Los chavales estaban muy emocionados, ya que para ellos suponía un tarea de gran importancia. Para la ocasión, estrenaron vestuario: los chicos llevaban camisetas de varios colores (rojo, amarillo, blanco, gris) y las chicas una blusa de flores.¡Estaban guapísimos/as.
En el tiempo que lleva funcionando esta Asociación (24 años) se han celebrado 9 enlaces entre los voluntarios. Dedicar parte del tiempo en una causa como ésta, el trabajo juntos, da pie a que las personas se conozcan y esta relación dé buenos resultados.
El trabajo del voluntario consiste en darse a los demás sin nada a cambio, y esto supone una gran generosidad por parte de la persona. Es gratificante “tratar a los demás como quisiéramos ser tratados”

sábado 18 de abril de 2009

RECUERDOS DEL AYER


Cuando estuve en el colegio de Puente la Reina (Navarra) en 1974, cursando el bachiller, todos los meses teníamos programada una excursión.
La primera que hice se me ha quedado muy grabada en la mente. El día nos acompañó: era de esos días que sin salir el sol se estaba muy a gusto en la calle. El lugar señalado para pasar el día fue en una explanada por donde pasaba un riachuelo, entre Mendigorría y Larraga.
Como leyenda, un compañero me contó durante la construcción de la iglesia del pueblo de Mendigorría escaseó el agua y por ello tuvieron que terminarla empleando vino.
Yo no estaba acostumbrado a andar tanto, circunstancia poco agradable a la que tuve que hacer frente además del frío.
Una vez llegado al sitio indicado ya fue otra cosa porque empezamos a jugar y a entretenernos a lo grande.
Lo que más me llamó la atención fue que la comida la transportaron los compañeros mayores, guiando el carro tirado por un caballo, al que llamábamos Felipe. Era el único vehículo que tenía el colegio para uso y trabajo en la huerta. Traían todos los ingredientes y artilugios para hacer una paella. Ni qué decir tiene que la paella fue toda una obra de arte. Aunque, por una razón o por otra tardó un poco en hacerse. Yo creo que fue que el estómago corrió más de la cuenta y el buen olor ayudó en parte a que la hambruna fuera en aumento.
Después de un descanso prudencial, había que pensar en el regreso. Todo preparado y en marcha. Ya sabemos todos que en estos eventos y situaciones parecidas no es igual el ir que el volver… pero llegamos.

En el colegio, el prefecto de disciplina, se encargaba cada trimestre de distribuir a los alumnos algunos trabajos u oficios para la buena marcha del internado: enfermería, sacristía, ropero, campanero, aguador, comedor, servicios, etc. Por aquel entonces en el colegio no teníamos agua potable. Había que traerla de un aljibe situado en la Alcolea de Arregui, próxima al colegio. Una de las veces, me encomendaron este servicio. Había que salir un poco antes de la comida provisto de una especie de marco realizado en madera que sujetaba los cubos. Teníamos que meternos dentro del marco y coger un cubo en cada mano. De esta forma se evitaba que la carga rozara las piernas. El trabajo no era gravoso, más bien divertido. Pasado algún tiempo, otro compañero tomó el relevo.

Sin embargo, el oficio que más me gustó, fue el de campanero. Había que subir a la torre de la iglesia. Se trataba de bandear la campana todos los días a las 12 (hora del ángelus). Frente al campanario existía una montaña cultivable (ahora han construido viviendas).
Una de las veces mientras estaba tocando, vi a un labrador que había parado su trabajo, descubierta la cabeza, boina en mano, rezando el Ángelus. Desde aquel entonces, a mi corta edad, me consideré una persona importante pensando que mi labor servía para algo.
Cambian los tiempos, las personas y las cosas. Nos causa cierta tristeza a los que hemos vivido tiempos remotos, ver como eliminan “cosas” que en algún momento nos han dado emoción y alegría.

jueves 9 de abril de 2009

LA PRIMERA VEZ QUE VI...

Es cierto que siempre hemos tenido una primera vez para cualquier cosa que imaginemos. Si miramos a nuestro alrededor veremos objetos o cosas que sentimos y percibimos.
¿Cuándo fue la primera vez que viste el mar?
La pregunta sobra para aquellos que han nacido en pueblos o ciudades costeras. Ocurre lo mismo que con la tele. A esta pregunta sólo contestaría media España, porque la otra media nació con la tele en casa.
La primera vez que monté en barco y tren fue a los 13 años haciendo el trayecto Melilla-Valencia-Navarra. Tuvieron que pasar 7 años más para montar por vez primera en avión. Fue de Madrid a Nador, pueblo marroquí, porque en Melilla todavía no había aeropuerto.
La primera vez que disfruté de las escaleras automáticas, fue en Madrid en el centro comercial Galerías Preciados (hace tiempo que cerraron). En realidad no fui a comprar nada: sólo entré por la novedad de esas escaleras.

También en Madrid vi por primera un campo de fútbol iluminado. Fue en el Estadio Santiago Bernabéu en el año 1957. Había una invitación para todos los colegios de Madrid y esa vez se llenó el campo de chiquillería, porque fue una gran novedad y además gratis.


La primera vez que vi la televisión, en blanco y negro, fue en casa de D. Mariano Medina (el hombre del tiempo en los años 50-60). Sus hijos estaban matriculados en colegio Fray Luis de León. A uno de ellos lo tuve en clase. Coincidiendo con que mis padres tuvieron que venir a Madrid por motivos médicos, pensé en hacerle una visita a D. Mariano con la idea de que mis padres y yo pudiéramos ver la televisión por primera vez en su casa. Y así fue como pudimos gozar de esta novedad, gracias a la disponibilidad de esta familia.
Estas son algunas de las novedades que recuerdo y que me llamaron más la atención. Me gusta recordar estas cosas, porque me distraen, que me viene bien, y me remontan a otros tiempos.

jueves 2 de abril de 2009

CASTAÑAAS!!!

Habíamos organizado una salida desde Venta de Baños, por tierras palentinas Iba con mis compañeros Rodríguez, Carrera y Gabriel en un Citröen Dyanne 6 y al volante, como era costumbre, el que redacta esta anécdota. Pasamos por una carretera secundaria, sin mucho tráfico y cuando íbamos hablando de nuestros temas, desde lejos observamos algo extraño en la cuneta y en parte de la carretera.
¿Qué será? Levanté el pie del acelerador y vimos con sorpresa unas cuantas castañas desperdigadas.
¡Para, para! - dijo Rodríguez (que era asturiano) - ¡Son castañas!
Todos comprendimos que había que bajar. En 5 kilómetros a la redonda no se veía un alma. Seguramente, alguna furgoneta no llevaba bien controlada la mercancía y se habían caído a la calzada.
El saco no debía de ser muy grande o al menos eso daba a entender porque, la cantidad que se cayó no era excesiva ni tampoco una pequeñez.
Los cuatro nos arreglamos como pudimos para dejar limpia la cuneta y la calzada gracias a unas bolsas de plástico, un cubo pequeño, etc.
Seguidamente, como es natural, empezamos a “catarlas”. Estaban riquísimas. No sé que tienen estas circunstancias que lo que no pagas, lo que te encuentras o lo que te dan inesperadamente, normalmente sabe mejor.
Después de este acontecimiento inusual, reflexionamos sobre el caso:
“Mientras unos se llevan un disgusto por la pérdida de algo, aunque sea de poco valor; otros reciben una alegría”.

miércoles 1 de abril de 2009

UN PREMIO!

Hoy me he encontrado con la noticia de que he recibido el premio "Blog mágico". Me lo ha concedido Marga, cuyo blog podéis y debéis visitar en esta dirección:



Las condiciones de este premio son las siguientes:

1.- Exhibir la imagen del premio.

2.- Poner el enlace de la persona o personas que te lo ha concedido.

3.- Elegir 15 blogs.

4.- Comunicárselo a los premiados.

Yo paso el relevo y entrego el premio a los siguientes blogs:

domingo 29 de marzo de 2009

MI EXPERIENCIA EN LA ENSEÑANZA

Cuando era un chaval (18 años), estuve de profesor en el Colegio Fray Luis de León, en Madrid. Me encomendaron la clase de primaria, con 60 alumnos matriculados. El principal objetivo era enseñarles a leer y escribir, pero de vez en cuando hacía más amena la clase dando nociones de geografía, historia, los números, etc…
Hace poco me llevé una alegría en un cóctel que se celebraba en la universidad ESIC, en Pozuelo de Alarcón. Estando con un grupo de amigos, se acercó una persona al grupo y poniendo su mano sobre mis espaldas comentó:
- Esta persona que veis aquí, fue la que me enseñó a leer y a escribir.
Me cayó de sorpresa que, después de haber transcurrido tanto tiempo, alguien me recordar momentos felices de mi juventud. Eso me hizo recordar algunos episodios.
En una ocasión, al comenzar la clase por la tarde, se acercó uno de los padres con su hijo y, mostrando cierta emoción, me dijo:
- ¡No sabe lo contento que estamos mi mujer y yo, con tener a nuestro hijo en el colegio! Estábamos en la comida y en una de las pausas se le ocurrió decir al chico: “Y la tierra tiene dos movimientos: uno de rotación, y otro de traslación”. ¡No puede imaginarse - me decía- el intercambio de miradas entre mi mujer y yo! Me hizo pensar en aquel momento lo que muchas veces hemos oído: “que los chicos son como cera blanda, que tienen un fuerte don de asimilación”.
Este detalle aumentó la fuerza en mi trabajo y me hizo prestar especial atención a esos niños, futuros hombres del mañana. Los años transcurridos en esta experiencia fueron muy positivos y salí del centro con verdadera vocación de educador. Sin embargo, la vida me llevó por otros caminos. En realidad, me quedé con pena de no seguir con esta labor.

sábado 21 de marzo de 2009

LAS CIRCUNSTANCIAS SON LAS QUE MANDAN

Al entrar en el blog de Zamarat (http://zamarat.blogspot.com/) y leer “INESTABILIDAD”, de Juan José Millás, me ha venido el recuerdo de un acontecimiento que pasó ya hace algún tiempo.

Me encontraba por tierras de León y pasé por un pueblo que, como suele ocurrir, estaba dividido en dos por la carretera. Además, no había mucha anchura. Como buen cumplidor del código, reduje la velocidad según la indicación de tráfico. Era temprano, sobre las 9 de la mañana. En un abrir y cerrar de ojos, vi una gallina que cruzaba, se arrepintió o se asustó y en vez de seguir cruzando, quiso volver al sentido contrario. Podéis imaginaros lo que ocurrió: la dejé herida o muerta; no lo pude comprobar bien por el espejo retrovisor. Como si de una película se tratara vi de inmediato a la pareja de la guardia civil que me esperaba a la orilla de la carretera, con sus tricornios y bien enfundados en su capa. Uno, con la mano levantada, me hacía la señal de stop.
- ¡¡ Ay madre!! ¡¡Ya la he cagao!! - exclamé del susto y del imprevisto - ¿Qué digo yo ahora?
Le di al intermitente y paré cerca de ellos. Ellos quedaron al lado derecho del coche, por lo que mientras ellos se aproximaban, yo me desplacé un poco del volante para abrir la ventana contraria al conductor. Asomó la cabeza uno de los agentes, le saludé y dije a continuación;
- He reducido la velocidad nada más entrar en el pueblo y no he podido evitar el atropello de la gallina…
Y ya no me dejó hablar más y me dijo:
- Por favor, ¿nos puede acercar al pueblo siguiente?
- Sí, hombre, encantado – aunque por dentro todavía me duraba el susto.
Una vez sentados, me dispuse a salir a la carretera con mil ojos, procurando no cometer ninguna infracción.
Durante el trayecto, yo repetía, volviendo al tema de la gallina: ¡No he podido evitarlo!
El agente me contestó: ¡No se preocupe, las gallinas deberían estar en el corral, que es su sitio!
Esto me alivió y volví a tener la serenidad que antes tenía. Les acerqué hasta el pueblo próximo y tan amigos.
Está claro que hay ocasiones en las se suceden una serie de situaciones extrañas y, en ese caso, no queda más remedio que dejarse llevar porque las circunstancias, al fin y al cabo, son las que mandan, igual que en la historia de Millás.

viernes 13 de marzo de 2009

"NON SCHOLAE, SED VITAE DISCIMUS" (No aprendemos de la escuela, sino de la vida)

A raíz de una entrada sobre el cine que leí en el blog de Kary http://muchokary.blogspot.com/, simpática bloguera de Novelda, me vino a la mente un recuerdo de cuando tenía 10 años y estaba en Melilla.
Cada quince días normalmente mi padre nos llevaba al cine más próximo que teníamos en el barrio. Éramos tres hermanos y una niña que, por aquel entonces, tenía muy pocos años. Sabíamos que nuestro padre disfrutaba un montón cuando nos llevaba al cine. Mi madre se quedaba en casa haciendo labores y cuidando de mi hermana pequeña.

Durante un tiempo, los domingos por la mañana proyectaron en el cine Monumental, que era el más importante por aquel entonces, la película “Blancanieves y los siete enanitos”. Algunas veces me vino la idea de ir a verla yo solo. Hasta que una vez no pude vencer la tentación y me decidí a ir. Me armé de valor; me creía ya todo un hombre. Así que un domingo, después de ir a la misa de la catequesis, anduve hasta el centro de la ciudad, unos cuatro kilómetros.
Es normal que a esa edad no se vaya de paseo, más bien se va de prisa o corriendo. Bajé la escalera del Tesorillo, fui paralelo a la vía del tren, pasé el Hogar de los Ancianos (conocido como “La gota de leche”) y en seguida ya estaba en el centro.
Me puse en la cola para sacar la entrada, que costaba 6o céntimos. La película me gustó, y más por la hazaña que había hecho para verla.
Salí de la sala camino a casa, dándole vueltas a la cabeza pensando cómo iba a responder en el caso de ser interrogado por mis padres: “Les diré que estuve en la calle de abajo, jugando con los compañeros”.
No se me ocurrió otra cosa. Nos sentamos a la mesa para comer y no tardó mucho en oírse la frase;
- ¿Dónde has estado?
Me dio un escalofrío y tardé unos segundos en hablar.
- He estado en la calle de….
No pude terminar la frase, porque mi madre me cortó diciéndome:
- ¡¡Dime la verdad!!
Pasé unos momentos de silencio y no tuve el valor de mentir. Nunca lo he tenido.
- ¡En el cine! – contesté.
Mi padre y mi madre se quedaron mirándose el uno al otro y exclamaron a la vez:
- ¡¡Al cine!!
-¿Con quien has ido? – me preguntó mi madre.
- ¡Solo!
- ¿Cómo que solo? - dijo mi padre levantándose de la mesa y haciendo ademán de sacarse el cinturón.
Mi madre saltó rápida del asiento, diciéndole:
- ¡Déjalo, José! ¿No ves que tu hijo está diciendo la verdad? ¡No debes castigarle!
Se me saltaron las lágrimas al ver la incipiente pelea entre mis padres y porque me sentía culpable por mi mala conducta. Al final, nos tranquilizamos todos y empezamos a comer en un silencio un tanto incómodo.
Ese día aprendí una buena lección difícil de olvidar y es que ahora de mayor, pienso en la verdad de esta sentencia latina: “Non scholae, sed vitae discimus”.


Fachada del cine Monumental de Melilla

jueves 5 de marzo de 2009

¡¡FUEGO, FUEGO!!

Hace mucho tiempo, tuve que ir en coche de Madrid a Asturias. Por aquellas fechas, el túnel que hoy existe estaba en construcción. Todo el tráfico forzosamente debía de pasar por el puerto Pajares. Al ir es más fácil, ya que uno va subiendo sin apenas darse cuenta a una altura de 1.379 metros. Estaba nevado pero no lo suficiente para que se viera todo blanco. Me quedé extasiado viendo el paisaje: todo un espectáculo de colorido y vida. Existe un fuerte contraste en la vegetación entre la vertiente leonesa y la asturiana.
Cuando acabé la subida, hice un alto en el camino. Después de tomar un cafelito en el Parador, retomé la carretera: comenzaba el descenso. Cuando observé en una de las indicaciones que había un 15% de descenso, me armé de precaución por la cuenta que me traía. Se notaba ostensiblemente el cambio de temperatura. Era un día tristón, con algo de niebla. No puedo olvidar las hermosas vistas de las que estaba gozando.
Llegué a Piedras Blancas y allí necesariamente tuve que repostar. Llevaba un Citröen 2cv. Hice todos los trámites, aproveché para revisar la presión de los neumáticos, el nivel del aceite y … ¡En marcha!
Entré en la plaza de Muros del Nalón, lugar de destino. Cuando paré el vehículo, desde el interior vi que salía humo del motor. Salí rápido, levanté el capot y…¡Horror!
Se veía una llamarada de fuego que me cortaba la respiración. El coche lo había aparcado próximo a una vivienda de la plaza. La puerta estaba abierta, entré con la rapidez que requería el caso exclamando: “¡Agua! ¡Agua!”. Asustada, la dueña al instante me sacó un cubo de metal con agua. Salí disparado hacia el coche con el cubo y desde la acera de enfrente oí una voz que me decía: “¡Nooooooo!”.
Yo, sin ninguna contemplación y sin hacer caso a lo que oía, vertí el agua
en el motor y al instante se apagó la llama.
¿Qué ocurrió?
Los vehículos 2cv, gastaban más aceite del debido, por lo que en previsión había que llevar una lata de aceite de repuesto. La lata, juntamente con el trapo, iba dentro del motor. En la gasolinera no había dejado el trapo lo suficientemente sujeto, de tal forma que en el trayecto se cayó a los manguitos y la tela, con el roce, originó la llamarada.
El susto fue muy grande. Tenía razón “el paisano” que me indicaba que no lo hiciera, porque en estos casos, había que sofocar el fuego con una manta o algo similar ya que con agua se expande más el fuego.

Ese día tuve mucha suerte. Alguien de Arriba me tuvo que proteger.

sábado 28 de febrero de 2009

CARNAVALES 2OO9


En los nueve años que llevo de jubilación, alguna vez se me ocurrió disfrazarme en los carnavales, pero no lo hice. Este año por las circunstancias, por mis faltas de asistencia el Club y por querer darme más a ellos, me envalentoné con las idea de contagiar y contagiarme yo mismo con la alegría del ambiente.

La fiesta de Carnaval se realizó en el local que dispone la Asociación. Se disfrazaron unos 25 chico/as y seis voluntarios. Por el hecho de participar, ya teníamos todos algún detalle. Para el primer premio al mejor disfraz, una mini-cadena. Para el segundo, otra mini-cadena. Y para el tercero, una maleta de viaje.
Yo me disfracé de jeque árabe. El estar mucho tiempo de pie, me afectó a todo el cuerpo así que cuando acabo tuve que irme a casa a descansar. Estaba satisfecho de haber realizado "esta hazaña”, porque disfruté con la compañía de los demás. Sin embargo, mi mujer (que siempre ha desempeñado muy bien su papel de enfermera forzosa) me dijo, con toda la razón, que esta sería la última vez que hacía esos excesos. Así pienso yo también. Pero... ¡que me quiten lo bailao!

sábado 21 de febrero de 2009

24 ANIVERSARIO CLUB AMIGOS


Asociación de tiempo libre para personas con discapacidad intelectual
http://www.clubamigos.es/

El día 7 de febrero, el Club Amigos (Asociación de tiempo libre para personas con discapacidad intelectual) celebró la festividad de San Juan de Mata en la Iglesia de los PP. Trinitarios de Alcorcón.
La asociación hace años designó como patrón a San Juan de Mata, ya que este colectivo nació en esta parroquia, por mediación del P. Juan Manuel Ruiz Memendi (trinitario), juntamente con algunas personas religiosas que se vieron en la necesidad de sacar a la calle a aquellos niños discapacitados: agruparlos, entretenerlos y merendar juntos en el salón de la parroquia. Lo que aquello parecía una simple idea, un granito de arena, ahora se ha convertido en ayuda estable. Y es que 24 años recién cumplidos, son muchos años.
De los integrantes, algunos ya son mayores y se consideran los veteranos y otros han ido viniendo poco a poco, hasta llegar a 150 chicos/as matriculados.
La liturgia de la Eucaristía fue presidida por los PP. Zurita y Ramón (párroco y coadjutor). Ayudaron activamente los monaguillos, con su compostura y seriedad. También actuó la coral Club Amigos, con unas 30 voces. Es de destacar el empeño e interés que ponen todos para que la interpretación sea perfecta. Los que portaban las ofrendas iban muy pendientes de su labor. Los que hacían la colecta observaban con atención para que ninguna persona se quedase sin entregar su ofrenda.
Da gusto ver cómo todos se integran en el grupo, realizando las mismas cosas que hacen los demás. La afluencia de padres y amigos que participaron en la función religiosa se destacó más que en otras ocasiones.
Como de costumbre, pasamos después al salón a celebrarlo con un vino español. Intercambio de ideas, parabienes, felicitaciones…
Espero que cada año ganemos en esfuerzo y satisfación.

jueves 19 de febrero de 2009

MI MASCOTA

No era partidario de tener una mascota en casa, pero mi hija, al terminar COU, pidió en recompensa tener un perrito. Casualmente, mi cuñado que estaba en Nueva Sierra (Guadalajara) tenía varios perros, entre ellos una camada de cuatro cachorritos entre una teckel y un coker. Eran dos machos y dos hembras. Todos nacieron normales, excepto uno de ellos que nació con el rabo mucho más corto. Éste fue el que nos gustó y nos quedamos con él.
Mi mujer y mi hija ya tenían pensado el nombre:
- ¡Se llamará Noi, que en catalán significa chico!
Y fue entonces cuando comenzó nuestra aventura canina.
Al principio fue un destrozón. A una de mis cuñadas le comió los bajos del vestido; a mí, una prótesis, que tenía para los pies y un calcetín. A la lista hay que sumar los bajos de una cortina, una bufanda, alfombras, el mueble de la cocina, el cable del teléfono y no sé cuántas cosas más.
Ha sido un perrito viajero, a pesar de que en el coche ladra continuamente y convierte los viajes en una pesadilla. De pequeño, lo llevamos al mar y disfrutó de la lindo. Ha estado en Asturias, Barcelona, Almería y en Zamora, donde presenció un paso de Semana Santa bajo mi brazo y arropado con el chándal.
Cuando suena el timbre de casa va corriendo a la puerta y empieza a oler para ver de quién se trata. Si no lo conoce, se queda quieto y le saluda a su modo. Si lo conoce, se pone nervioso, le saluda y echa a correr como un loco meneando el rabo (el poco que tiene) en busca de un juguete: el mejor, el osito. Cuando se oye la sirena de los bomberos, imita los sonidos que oye..
A la hora de comer, siempre está con nosotros porque sabe que algo le caerá. Cuando terminamos, en seguida se desplaza donde están los zapatos meneando el rabo y se presenta con uno, en señal de agradecimiento.
Tardó mucho en aprender a ladrar. Lo hizo cuando lo llevamos a Asturias, imitando a su primo, un aireadle terrier llamado Enol. Esas vacaciones en Asturias tuvimos un disgusto. Al principio todo iba bien entre los dos cánidos hasta que un día, en la cocina, se enredaron los dos a muerte. Creíamos que Enol tenía el cuello del Noi en su boca. Yo, al oír los gritos, bajé corriendo por las escaleras con un periódico doblado en la mano. Sacudí a Enol con toda mi rabia pero…¡Oh, sorpresa! Era nuestro perro el que se había apoderado del cuello de Enol. Enol siempre fue bueno pero Noi, un gran peleón.

En otra ocasión, cuando yo lo sacaba a la calle, pensé que liberándole de la correa, tendría más libertad. Observé que la carretera estaba bastante lejos; el entorno era ideal y realizando todos los preámbulos, lo solté. Estuvo cierto tiempo husmeando a su alrededor. Al rato, pensé que ya era hora de volver a casa. Quise atarlo y no fue posible. Es cabezón, cabezón pero yo no lo sabía. Empezó a correr y yo no paraba de llamarle, pero ni por esas. Pudo atravesar una calle sin peligro, cruzó otra paralela y aquí cayó con todo su equipo. Pasó un coche y vi al Noi dar vueltas por el aire.
Nunca estuvo mi cuerpo en tan malas condiciones. Entró en la acera disparado. No se podía tener erguido; se le doblaban las patas. Poco a poco se fue recuperando, lo cogí en brazos y lo llevé a casa. Yo no me veía la cara, pero debía de estar blanca. Se paso el resto del día escondido debajo del pupitre de mi hija y no salió hasta que ella llegó.

Ahora tiene 11 años: todo un anciano. Y según me está mirando en estos momentos, creo que sabe que escribo sobre él. Nunca pensé que podríamos llegar a quererle tanto. Todas las noches lo arropo en su camita con una manta azul. Es nuestro “niño”.

El negro de los ojos brillantes es el "señorito".
El que está al lado. uno de sus "criados".

lunes 9 de febrero de 2009

RECUERDOS DE UNA JAVIERADA

Todos los años, un grupo de alumnos del colegio de los Padres Reparadores de Puente la Reina (Navarra) organizan una peregrinación a Javier: pueblo navarro que vio nacer a San Francisco Javier, patrón de los navarros y de las misiones. Años atrás se venía celebrando esta peregrinación, pero desde el año 1940 se creó la llamada "Javierada", dada la religiosidad del pueblo navarro.

Cierto año me animé y aún recuerdo que fue maravilloso. Me estoy situando muchos años atrás, hacia 1972. Había que salir la víspera, bien temprano y caminar, caminar. Es bonito contactar con la naturaleza, el aire, el sol, el paisaje... El día salió muy bueno, con cierto airecillo a favor del caminante. Este es un factor de máxima importancia. La lluvia es lo que más entorpece: gracias a Dios no la tuvimos.
Pasamos Obanos, Enériz, Eunate y ya en Campanas cogimos la general de Pamplona a Zaragoza. Desde aquí ya se empezaba a ver la Higa de Monreal. En este monte hay un centro de actividades al aire libre. Esto lo saben muy bien los ciclistas, que suelen frecuentar mucho este itinerario. Pasada la montaña de Monreal, empezamos a notar la cuesta arriba.
Estábamos llegando al alto de Loiti. Al mirar hacia atrás se divisaba como si fueran cabezas de alfiler (por la distancia) multitud de caminantes, todos hacia una meta fija: ¡¡Javier!!
Aquí, en Loiti, hicimos parada y fonda. Era el lugar de encuentro. Un coche del colegio vendría con una cazuela de judías verdes, "bien calenticas", que nos supo a gloria.
Al atardecer llegamos a Aibar. Nos hospedamos en casa Zapata, una familia muy buena y religiosa, con muchos hijos, amiga del colegio. La señora, con alguna de sus hijas, después de lavarnos los pies, nos ofreció un bol de sopa caliente. Cogimos los sacos y a descansar. Era una casa de las antiguas y tenía mucho espacio. Ha transcurrido mucho tiempo y los padres ya fallecieron.
Después del merecido descanso, salimos camino a Sangüesa. Vimos el río Aragón, que atraviesa la ciudad. Causa admiración la iglesia de Santa María la Real, un románico puro español. Aquí merece la pena estar un buen rato. Posiblemente a más de uno, se le abra la boca en señal de admiración.

Hay 8 kilómetros desde Sangüesa a Javier. Aquí empiezan a funcionar los altavoces anunciando las debidas normas y avisando que pronto comenzará el Via-Crucis, a pie y en oración. Por las orillas de la carretera se ponían los sacerdotes con un distintivo, para aquellos peregrinos que desearan recibir el sacramento de la confesión. Entre estación y estación se entonaba un cántico.
Llegamos a una gran explanada donde estaban aparcados numerosos autocares, para el regreso. Más lejos, se divisaba otra explanada, donde debía celebrarse la Eucaristía. Con mucho clero, se inició la Liturgia de la Eucaristía. Los cánticos, el sermón, la comunión, el ambiente, todo ayudaba a levantar la cabeza hacia arriba, y exclamar ¡¡Gracias, Dios mío, por estar aquí!!

Una vez terminado todo el evento y con mucho barullo, conseguimos llegar a la iglesia donde se venera el famoso Cristo de Javier. Tallado en madera de nogal: destaca en él, una suave sonrisa, que gusta contemplar.
La próxima Javierada se celebrará a principios del mes de marzo. Animaos a ir, si tenéis tiempo y ganas, seguro que no os arrepentiréis
¡¡Cómo me gustaría repetir esta peregrinación!! Aunque he que contentarme con la voluntad de Dios, porque mi estado de salud no me lo permite.

sábado 7 de febrero de 2009

RECUERDOS CON MI SOBRINO

Un verano coincidimos en Melilla, donde residían mis padres, una hermana con sus hijos y yo. El día que bajé al centro me acompañó mi sobrino Fernando (5 años). Estuvimos en el Mantelete para realizar algunas compras. Por la misma acera que íbamos, venía de frente un hombre con rasgos de raza india. Cuando yo lo percibí, le dije a mi sobrino:
- ¡Aquel hombre que viene por allí, es un indio!
Nos cruzamos, y después de un prudencial silencio, me interrogó:
- ¿Y dónde tiene las plumas?
Me hizo tal gracia que lo he recordado muchas veces. Es normal que a esa edad, influenciado por las películas y los tebeos, tuviese en su mente la idea del indio guerrero.

Otro día por la mañana pasó, como de costumbre, Misián: un árabe que servía a domicilio alimentos, principalmente hortalizas y frutas. Se había hecho amigo de casa, era simpático y ejercía, siempre vestido con su chilaba y tarbus, este trabajo desde hacía mucho tiempo. Ese día llevaba higos chumbos y mi madre los compró, pues sabía que me gustaban. Me indicó que los abriera y yo, dándomelas de profesor ante mi sobrino, le dije:
- ¡Vamos al patio que te voy a enseñar cómo se pelan!

Cuando estábamos en la faena, oímos un colorín que revoloteaba por las ramas de un arbolito. El pobre parecía que tenía hambre. Colgada en la pared había una jaula que casualmente tenía alpiste.
Le dije a mi sobrino,:
-¡Vamos a ver si lo pillamos!
Fui a por una guita (cuerda fina) bastante larga, la atamos a la puerta, dejándola abierta y evitamos cualquier ruido para no espantarlo. Estuvimos bastante tiempo en espera y con el alma en vilo, procurando evitar la respiración. El pajarito se colocó encima de la jaula. Me miró el sobrino, con los ojos llenos de emoción. Cuando se metió en la jaula, exclamó el sobrino:
- ¡¡Ya!!
Eso pensé yo también. Aflojé la tensión de la cuerda y la puerta se cerró. Fernado se me lanzó dándome un abrazo, diciéndome:
- ¡Tío, lo conseguimos!
Desde aquel entonces, mi sobrino y yo nos convertimos en “cazadores”. Yo no he seguido la afición, pero él sí. En su casa posee una gran jaula, con pájaros muy variados, sobre todo canarios.
No sé si esta experiencia tuvo algo que ver para tener este hobby tan apasionado.

martes 3 de febrero de 2009

VENCIENDO LAS DIFICULTADES

Un día, al salir a pasear con el andarín, observé desde lejos una maniobra un tanto extraña en un coche aparcado. Poco a poco me fui acercando y noté que la puerta del conductor estaba abierta. Fuera, una mujer inválida estaba en una silla de ruedas, manipulando algo en el interior del vehículo: era su hijo, que lo acababa de recoger de la guardería. Calculo que el chico tendría dos años.
Entablé conversación con ella, preguntándole si necesitaba ayuda. Ella me dijo que no y me dio las gracias. Yo permanecí un poco más alejado, observando la agilidad y la destreza con que se desenvolvía. De la silla de ruedas pasó al asiento del conductor.

Una vez sentada, empezó a desmontar la silla de ruedas, cosa que me tenía alucinado. Finalmente quedaban las dos ruedas, desmontadas fuera del vehículo y se las acerqué aunque ella insistía en que no me preocupara.
En el poco tiempo que estuve hablé con ella, me dijo que estaba en esas condiciones por causa un accidente. Triste acontecimiento que la señaló para toda la vida.
Esta situación me llevó a la reflexión de lo que somos capaces de hacer al faltarnos los medios normales para efectuar nuestros quehaceres cotidianos.
Alguna vez nos quejamos de un pequeño percance, un dolor insignificante y al considerar una invalidez de tal grado, no tienes más remedio que mirarte a ti mismo y dar gracias a Dios por no estar en peores condiciones.

viernes 30 de enero de 2009

CONTRA EL CÁNCER


MI PRIMER PREMIO


El otro día recibí este premio. No sabía que existía esta forma de reconocer el trabajo de los "blogeros". Me hizo ilusión y al mismo tiempo me sorprendió que me lo diesen simplemente por contar mis recuerdos, cosa que hago como entretenimiento. Por mi jubilación y, además, por mi estado de reposo obligatorio debido a mi salud, esto supone un hobbie para mí.


Me lo concedió Zamarat, cuya dirección es esta:
http://zamarat.blogspot.com/


Aceptar este premio, que por suspuesto acepto de muy buen grado, conlleva una serie de normas, que son las siguientes:

1º. Escribir un post mostrando el premio y citar el nombre del blog o web que te lo regala.
2º. Elegir 7 blogs o sitios de Internet que hayas decidido premiar y enlazarlos en el post escrito.
3º. Notificar a cada uno de los premiados tu decisión mediante un comentario.
4. Opcional: Exhibir el premio en tu blog.


Yo se lo voy a conceder a los blog siguientes:

1. A Kary: http://muchokary.blogspot.com/

Me gusta su capacidad de entrega para los suyosy los demás y la simpatía que pone tanto en las entradas como en los comentarios que hace.

2. A Tiflohomero: http://tiflohomero.blogspot.com/

Disfruto con su blog por las investigaciones , curiosas muchas veces, que realiza.

3. A Marian: http://marian-en.blogspot.com/

Por los sentimientos que pone en todo lo que escribe.

4. A Soy una pobre pensionista: http://unapobrepensionista.blogspot.com/

La admiro por su fuerza y valor, máxime teniendo en cuenta su edad. Es todo un ejemplo a seguir.


Por sus iniciativas y creatividad en sus homilíasy demás exposiciones.


Por adentrarnos en un mundo, para mí diferente, que es Indonesia.

7. A Curaca del pueblo: http://curacadelpueblo.blogspot.com/

Hace poco que leo este blog, pero me gusta por sus temas religiosos.

lunes 26 de enero de 2009

MECIENDO LA CUNA

Me gustaba mucho jugar en la calle; vivíamos en una planta baja y estábamos, como quien dice, a un paso de ella. No había coches, por lo que era seguro. Lo único que se oía era el gritar de los chiquillos del barrio cuando nos juntábamos para jugar.
Éramos tres hermanos y nació la esperada hermana, a la cual debíamos de atender, principalmente meciendo la cuna para que se durmiera. Mis padres ya habían establecido los turnos para que todos participáramos en esta labor doméstica.
Un día en que le tocaba a mi hermano, la niña no aceptó que él la meciera y no paraba de llorar. Mientras, yo estaba entusiasmado con los amigos y con la pelota de trapo. Estaba en la gloria, en el mejor momento de la tarde.
Entonces oí una voz:
- ¡Paquitoooooooooo!
Era mi madre, que me necesitaba.
- ¿Qué quieres, mamá?
- Tu hermana no deja de llorar, tienes que ir a mecerla.
- ¡No me toca a mí! – contesté.
- ¡Te he dicho que vayas y no se hable más!
De mal humor, cabreado, sudando por todo el cuerpo, agarré la barandilla de la cuna con todas mis fuerzas y empecé a zarandearla de tal forma que la niña iba y venía de una parte a otra como si fuera un peluche A pesar de mi mal hacer, al instante dejó de llorar. Supongo que me prefería porque normalmente le cantaba: “En casa del tío Vicente, que hay tanta gente, qué ocurrirá…”, pero en esta ocasión no estaba de humor para el cante.
A mi madre le gustaba contar esta historia.

sábado 24 de enero de 2009

LA PEONZA

Uno de los juegos que más me gustaba cuando tenía doce años era bailar la peonza y entretenerme con los amigos. Mi padre me compró una de madera de pino, de color rojo, muy llamativa.
El juego consistía en hacer una circunferencia (a la que llamábamos “olla”) y echábamos a suertes quién salía el primero. Había que bailar el trompo (nosotros lo llamábamos así y no “peonza”) dentro de la circunferencia y salir de ella. Si el trompo, al ser lanzado, no bailaba o no salía de la olla, tenía que permanecer en el centro de la circunferencia a la espera de que otro compañero lo sacara de ella. Y así pasábamos horas y horas, hasta que una voz lejana, de alguna de las mamás decía: ¡Juanitoooo!
Ya lo habíamos comprobado: cuando mejor lo estábamos pasando y más emocionante seguía el juego, se oía la voz desagradable…:
¡A comeeeeeeeeer!
Un día, salí temprano con mi trompo todo orgulloso. Vino un chico de la calle de abajo con otro trompo de peor calidad, de madera de chopo y muy
usado. Me pidió “probar mi trompo” y él me dejó el suyo. Lo bailaba, lo cogía y así estuvo varias veces. Poco a poco se iba distanciando de mí, hasta que llegó la vuelta de una esquina y echó a correr. Ya no le vi más. Me quedé sin trompo y sin saber qué decir en casa. Dije la verdad muy compungido. Nunca se me olvidó la cara de disgusto que pusieron mis padres.
Mi madre en varias ocasiones me decía que “de lo negativo había que sacar algo positivo”. Yo saqué un berrinche.

jueves 22 de enero de 2009

MONASTERIO DE MORERUELA

Muchas veces he ido a Zamora, puesto que mi mujer y todos sus hermanos son de allí. Hace unos meses decidimos pasar un fin de semana en la ciudad de Viriato, con la idea de revisitar monumentos conocidos y, ¿por qué no? conocer alguno más. Pensamos principalmente en Moreruela, que está aproximadamente a 33 kilómetros. En un momento nos pusimos allí. Llegamos cuando acababan de dar un concierto en lo que era la nave principal. Habían extendido una gran alfombra y colocado las sillas correspondientes. Cuando acabó la intervención y los músicos recogieron sus pertenencias nos adentramos hacia las dependencias.
El Monasterio de Santa María de Moreruela constituye la primera fundación cisterciense en España. Lo mandó construir Alfonso III sobre un antiguo convento del siglo IX, con la idea de que los monjes se encargaran de cultivar y explotar aquellos terrenos que se les iban expropiando a los musulmanes. El templo se construyó al estilo románico con algunos matices de transición de gótico. Se conserva la Sala capitular de planta cuadrada y otra sala de planta rectangular que podía ser destinada a refectorio o estancia de los monjes. De los claustros, no se conserva nada. En los capiteles, se puede observar cierta ornamentación.
Resulta curioso observar en algunas piedras una señal o símbolo, indicando el grupo de canteros que han efectuado ese trabajo. Por ejemplo una serpiente, una llave, una cabra, etc.
Lo más importante, mejor conservado y, para mi gusto, lo que más impresiona, es la cabecera de la iglesia: el presbiterio.
Actualmente se está trabajando en restaurarlo, ya que lo importante es que pare el deterioro.
Es curioso que después de todos los viajes que hemos hecho a Zamora no lo hubiésemos visitado antes. Merece la pena verlo.

sábado 17 de enero de 2009

BROMA… AMARGA

En todos los tiempos de estudiantes ocurren anécdotas, bromas, chascarrillos, novatadas, etc. Diversiones que constituyen una parte de nuestra vida alegre y juvenil.
Cuando yo estudiaba, teníamos un profesor muy singular. Llevaba sus apuntes, que conservaba muy cuidadosamente y cada cierto tiempo daba golpetazos con los folios para ponerlos parejos y evitar que ninguno de ellos estuviese fuera del sitio correspondiente. Comenzaba y terminaba como si se tratara de una clase de dictado, poniendo el máximo interés en que ningún alumno se quedara con lagunas. Una de la veces se le escapó “coma” y se le notó el arrepentimiento de este lapsus.

Los compañeros normalmente nos poníamos en los mismos sitios. Como yo no fumaba, tenía la costumbre de llevar unas chuches, caramelos en forma de garbanzos, de alubias, de aceitunas, altramuces, etc, a los que llamábamos “chinarrillas”. Durante la clase, con mucho disimulo, me metía la mano en el bolsillo izquierdo y sacaba la bolsita mientras seguía escribiendo. Repartía al compañero de la derecha y después al de la izquierda y al que estaba delante le daba unos golpecitos en la espalda y al instante aparecía la mano izquierda sobre el hombro derecho en posición de recibir; cogía la golosina y, sin mirar, iba derecho a la boca. Esta operación la hacíamos los días que teníamos esta clase; “este dictado”.
Una vez terminada la clase, el que estaba delante después de darme las gracias, dijo inocentemente:
"Algún día me dais una cagarruta y no me entero”
Mi compañero y yo cruzamos la mirada coincidiendo con la misma idea. Cuando se fue el compañero, dijimos a hurtadillas:
“¡Se lo vamos a hacer! ¡ Se lo vamos a hacer!”
Pasada una semana repitiendo los mismos actos, fuimos al corral, donde había gallinas y conejos, cogimos dos o tres cagarrutas, las rebozamos con un poco de azúcar e hicimos una imitación otra golosina real, sobre todo que se notara en el tacto.

Llegó el día de la prueba. Primeramente le ofrecí una golosina buena. La operación se realizó como de costumbre. En la segunda entrega iba el obsequio trampa. Repetidos los mísmos movimientos pasados dos segundos, se oyó un ruido extraño, como de rechazo. Sin exagerar, para no alarmar el ambiente, con la mano izquierda sacó de la boca el objeto dañino, tirándolo al suelo. Al terminar la clase, el compañero se defendía diciendo que no lo había mordido. Mi compañero, el que había sido cómplice, recogiéndolo del suelo observó que había hincado el diente. La broma tuvo su humor generalizado y hasta la misma víctima, persona muy campechana, participó de las risas, que duraron su tiempo.