jueves, 29 de enero de 2015

UNA FAMILIA DISTINTA

Desde hace unos meses me encuentro con otra familia diferente a la que ya tengo. Son aproximadamente 18 horas semanales dedicado a ella. Estoy rodeado de personas: pacientes, doctora, enfermeros/as, auxiliares, conductores de ambulancia... Ha entrado en mi cuerpo una enfermedad ya claramente detectada (insuficiencia renal). Estoy en hemodiálisis. Los que padecemos esta enfermedad sabemos lo que significa esta situación y que salpica notablemente a los familiares y amigos.
En el recinto predomina el silencio, la resignación, la paciencia, el sueño, el descanso. El ordenador portátil y el tablet son unos buenos recursos para esta circunstancia. De vez en cuando, algún forofo del Real Madrid y otro del Barça intercambian, de una forma jocosa, pareceres, fallos y aciertos, poniendo así una nota de humor y de alegría en el ambiente.
Los sanitarios desarrollan su trabajo con un trato delicado, con amor y entrega. Vigilan el estado general de salud, controlan el peso, la presión arterial, la temperatura corporal y te conectan a la máquina durante tres horas y media o cuatro.
El lamentarse de esta situación no conduce a ningún sitio: más bien entristece y nos mortifica. En cambio, aquel paciente que hace de su vida un juego, que se cuida y acepta lo que le ha tocado vivir, tiene un recorrido agradable y digno de mención. En realidad, el saber que estas sesiones, aunque “pesadas”, son una condición indispensable para vivir hace que las aceptes a pesar de todo.
“Hay que estar agradecidos con las personas que nos hacen felices. Son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestras almas”

Marcel Proust
 
 

9 comentarios:

Tracy dijo...

No sabía nada, cuánto lo siento!!!!, pero me alegra que por lo menos te veo llevándolo lo mejor que puedes, seguro que esa infección la vences que bicho malo nunca muere.
Un beso fuerte y cuídate mucho y déjate cuidar.

trimbolera dijo...

Aceptar lo que nos llega y luchar con lo que tenemos. Gracias por tu lección de vida. Besicos.

Rosa dijo...


Que bella entrada Manrique. Es real, las enfermeras y el cuerpo medico que atiende nuestras necesidades, son seres especiales, nos ayudan a elevarnos de la enfermedad y nos hacen sonreír.

Un abrazo.

Maria Rosa dijo...


Que buena entrada Manrique, Trimbolera te dice que una lección de vida lo que has escrito y lo comparto.

mariarosa

Niceto Hinarejos Ruiz dijo...

Gracias a un amigo al que enviaste el mensaje dirigido a mí y que me lo ha remitido puedo corresponderte con este mensaje de saludo.
Gracias por tu amabilidad.
He leído tu Blog y me he percatado de tu estado de salud que lamento pero que como tú dices a nuestra edad ya no podemos esperar otra cosa. Pero veo tu gran capacidad de adaptación. Es la ventaja de haber vivido en muchos lugares y de muchas maneras.
Yo también llevo mi tratamiento de insulina y de sintrón y me encuentro relativamente bien.

Un fuerte abrazo

Abuela Ciber dijo...

Estimado Manrique, años hace que nos visitamos y agradezco siempre tus comentarios
Llegue a ti mi mas calido saludo con el deseo que todo lo que estas viviendo sea para un mejoramiento
Que las buenas energias lleguen a ti y te acunen
Martha

Maria Rosa dijo...

Gracias Manrique por pasar por mi blog. Veo que no has vuelto a escribir. Cuéntanos una historia de tu niñez y con esos recuerdos nos alegraremos todos.
Un abrazo desde un Buenos Aires caluroso y con ganas de llover.

mariarosa

Josefa dijo...

Querido Manrique. Hay que tomarse la vida como viene.
Gracias por tu ejemplo.
"Dios aprieta pero no ahoga"
Un abrazo muy fuerte.

Soñadora dijo...

Aprecio mucho tu testimonio. Un abrazo.