miércoles, 4 de noviembre de 2015

LA FOTOGRAFÍA

Recuerdo que de pequeño mis padres nos llevaban al parque paseando y aprovechábamos para hacernos una fotografía. El fotógrafo, detrás de un trípode con una caja de madera encima y cubierta con un pañuelo negro, se tapaba la cabeza y, con una perilla unida a un cable disparaba con un fogonazo. ¡Zas! Foto conseguida. Después había que esperar un poco al revelado. Nosotros le llamábamos "el retratista".
La ciencia va avanzando con mucha rapidez: la medicina, los automóviles, las fotos, etc… En artes gráficas existían puestos de trabajo para los linotipistas, cajistas, fotomontaje, pasado de planchas... Hoy en día, el ordenador se ha apoderado de todos estos trabajos, por lo que muchos de ellos han desaparecido.   
Cuando cogemos la caja donde guardamos las fotos, ya sean pequeñas o grandes, modernas o antiguas, volvemos a vivir dos veces. Si son fotos de grupo, hace ilusión verlas acompañado, porque entre unos y otros nos ayudamos a recordar anécdotas y momentos olvidados. A mí me hace ilusión ver y sentir las fotos familiares, después de tanto tiempo.
En mi vida, la fotografía me ha acompañado siempre. Comencé desde pequeño, con las fotos familiares en el parque y después, de joven, me aficioné a hacerlas. Tomaba fotos allí donde iba para después revelarlas y compartirlas con sus protagonistas.  
Una vez fui a visitar a una familia  a Renedo de Valderaduey (León). Tenían un bebé de varios meses y, según mi costumbre, le hice una foto. Después se la envié por correo a sus padres pero su contestación me dejó helado: el niño había fallecido después de una enfermedad y esa era la única foto que tenían de él. Nunca se me olvidará esta triste historia.    
Después, mi carrera profesional estuvo muy relacionada con la fotografía, pues trabajé en Artes Gráficas, en concreto en fotocomposición. Y por ultimo, cuando me jubilé, me encargaba de hacer las fotos como voluntario en la Asociación Club Amigos. Así pues, está claro que la fotografía ha tenido un papel muy importante en mi vida.    
Esta es una foto de mi familia en 1944. Fue realizada en la Feria de Melilla, por eso estamos disfrazados. De ella, ya solo quedamos dos, porque mi hermano pequeño aún no había nacido cuando la hicimos.

10 comentarios:

Abuela Ciber dijo...

Precioso lo que has compartido
Yo tambien guardo un buen numero de fotos si bien la mayoria las he entregado a mis hijos y nueras
Tal vez Manrique te guste ir al blog de Juan Fuentes, un fotografo octogenario que aun nos sigue deleitando http://fantasiaseelucubraciones.blogspot.com.uy/
Cariños

Tracy dijo...

Qué bonito lo has contado y la foto es una maravilla.

Abril Sampere dijo...

Una historia hermosa la que compartes. La fotografía es mágica, y la que nos muestras una ternura, cariños

Antorelo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Antorelo dijo...

Entrañable relato. Bonita foto. Un abrazo

Abuela Ciber dijo...

Que tengas una buena semana y que puedas decir buenos días...por mas que no lo sean
Cariños

Lola dijo...

Sí que es un mundo apasionante el de la fotografía que a mi tanto me gusta.
Yo he recordado que en alguna película antigua he visto esas cámaras que había en los parques con el fotógrafo detrás de una tela oscura, y si que eran fotos en blanco y negro que dejaban unidas para siempre a las familias, aunque con el tiempo esas fotos se pusieran amarillas y a veces desaparecían algunos detalles de las mismas.
Y la historia que cuentas de la fotografía que le hiciste al bebe de tus amigos, claro que sería triste recibir esa foto sin esperarlo, pero seguro que después se alegraron de poder verle cuando aún estaba con ellos. Muy bonita entrada. Un abrazo.

Josefa dijo...

Querido Manrique. Me ha emocionado tu escrito. Tambien me gusta mucho la fotografía.
De vez en cuando pongo en orden el albun, Lo hago lo menos posible pues son muchas las personas queridas que ya no están.
Un abrazo.

Maria Rosa dijo...

Que lindos recuerdos Manrique. A mi me sucede algo diferente, no me gusta mirar fotos antiguas. Eramos una familia enorme entre tíos y primos, ya nadie queda, sólo mi hermano, tres primos y yo. Me entristece ver sus cara sonrientes y saber que ya no están conmigo. Cosas que me pasan. Un abrazo.

mariarosa

Tracy dijo...

Felicidades y sigue sacando parida a la vida y a los recuerdos