jueves, 2 de abril de 2009

CASTAÑAAS!!!

Habíamos organizado una salida desde Venta de Baños, por tierras palentinas Iba con mis compañeros Rodríguez, Carrera y Gabriel en un Citröen Dyanne 6 y al volante, como era costumbre, el que redacta esta anécdota. Pasamos por una carretera secundaria, sin mucho tráfico y cuando íbamos hablando de nuestros temas, desde lejos observamos algo extraño en la cuneta y en parte de la carretera.
¿Qué será? Levanté el pie del acelerador y vimos con sorpresa unas cuantas castañas desperdigadas.
¡Para, para! - dijo Rodríguez (que era asturiano) - ¡Son castañas!
Todos comprendimos que había que bajar. En 5 kilómetros a la redonda no se veía un alma. Seguramente, alguna furgoneta no llevaba bien controlada la mercancía y se habían caído a la calzada.
El saco no debía de ser muy grande o al menos eso daba a entender porque, la cantidad que se cayó no era excesiva ni tampoco una pequeñez.
Los cuatro nos arreglamos como pudimos para dejar limpia la cuneta y la calzada gracias a unas bolsas de plástico, un cubo pequeño, etc.
Seguidamente, como es natural, empezamos a “catarlas”. Estaban riquísimas. No sé que tienen estas circunstancias que lo que no pagas, lo que te encuentras o lo que te dan inesperadamente, normalmente sabe mejor.
Después de este acontecimiento inusual, reflexionamos sobre el caso:
“Mientras unos se llevan un disgusto por la pérdida de algo, aunque sea de poco valor; otros reciben una alegría”.

4 comentarios:

Zamarat dijo...

Bueno, bueno... Así que aprovechando la ocasión... Ja, ja, ja...Seguro que fueron unas de las castañas más ricas que has comido.

Marga dijo...

Bien cierta es la frase,pues yo también hace poco,me paso algo, pero en este caso de valor, no eran castañas, si no una cartera con más de 300€, más un montón de tarjetas, y toda la documentación de una alemana. Deje mi tarjeta con mis datos en el bar, por si volvía que me llamara, cosa que no le parecía bien a la camarera, pero yo sabía que si yo la tenia estaría segura con migo. Pues bueno la chica me llamo, le devolví su cartera, ella contentísima, imagina normal,quería darme un billete de 200€ a lo cual me negué, pero insistió en darme algo pues le había hecho un enorme favor, y al final me gane 80€. Ella contentísima y yo también. Pero ya sabemos que no cualquiera lo hubiera hecho, ni lo que yo hice, ni lo que hizo ella. Pero como te he dicho, no era el mismo caso, solo te lo conté por la frase, que pusiste.
______Un beso

kary dijo...

Seguro que las castañas estaban riquísimas, en una ocasión una furgoneta perdió un tablero en la carretera y mi padre con el 850 paró y la recogió, hoy en día, después de 25 años aún la tenemos de tablero de mesa en el campo.
Besotes

Josefa dijo...

Gracias por tu comentario en el blog de josefa. He pasado por aquí para devolverte la visita y tu blog me gustado así es que ya te tengo en Favoritos.
Que ricas estarían las castañas especialmente por comerlas entre amigos.
Un cordial saludo.