sábado, 16 de mayo de 2009

MI TIO GABRIEL

Todos de pequeños hemos tenido un familiar preferido; ya sea una abuela un abuelo, un tío… El que más nos ha querido, el que siempre que podía nos traía una golosina, una atención.
Nosotros éramos cuatro hermanos (todavía quedaban unos años para que llegase el quinto). Los tres primeros muy parejos: 10, 9 y 8 años y una niña pequeña. Éramos los únicos sobrinos que tenía mi tío Gabriel. Mis padres tenían una pequeña mercería en el barrio, que se creó gracias a la idea de mi tío para cuando nosotros fuéramos mayores ocuparnos de ella. Él se acercaba todos los días a casa para llevar la contabilidad.

Todos los domingos nos compraba el tebeo “Flechas y Pelayos”, con su correspondiente propina o algunas chucherías. A los tres nos quería por igual. Al menos nosotros no notamos ninguna preferencia. Cuando él se sentaba a la mesa para almorzar, me fijaba cómo tomaba los jureles que mi madre con tanto amor le preparaba. Cuando pelaba una naranja, a mí me parecía un artista, viéndole cómo se desenvolvía, empleando el cuchillo y el tenedor, sin llegar a tocarla con las manos
Pasado un tiempo, cuando yo era joven e iba de vacaciones (año 1948) me dejaba la bicicleta. ¡Lo que disfruté recorriendo toda Melilla por los cuatro puntos cardinales! No me cansaba (lo que se puede hacer teniendo juventud…)
En otro verano, en vez de bicicleta, él tenía una moto “Panther”. Ocurrió lo mismo que con la bicicleta, a diferencia de que tenía que emplear gasolina.
Pasó igual con el coche y entonces sí que lo pasé en grande. Casualmente ese verano la compañía de teatro de Pepe Mairena (el que compuso la canción “Tengo una ovejita lucera”) actuaba en Melilla. Emilio el Moro y Antonio Molina formaban parte del grupo: a ambos los llevé de paseo por toda la ciudad. Me encontré muy emocionado al verme en compañía de personas famosas del escenario. Es una pena que ninguno de los tres estén ya con nosotros.
Entre todos los tíos, sin lugar a duda, mi tío Gabriel ha ocupado el mejor puesto de todos, seguramente porque he convivido más tiempo con él. Han transcurrido tres años desde que mi tío Gabriel nos dejó.
“En la vida existen momentos en los que extrañas mucho a una persona; tanto, que quisieras sacarla de tus sueños y abrazarla muy fuerte”.

domingo, 10 de mayo de 2009

LA FORTUNA DE SER BLOGUERO

Al dejar un comentario en el blog de Abuela Cyber (http://abuelaciber1000.blogspot.com) me han llamado la atención sus palabras, que dicen así:
“La interrelación bloguera se nutre con los sentires que dejamos expresados y con el tiempo se convierten en un vínculo de amistad”.
Es maravilloso ver cómo practicamos la comunicación en la distancia con toda su amplitud. Todos los días leemos mensajes, entradas escritas por personas a las que no conocemos físicamente y que de alguna manera coinciden con nuestras opiniones, con experiencias parecidas a las que nos ocurren a nosotros.
De esta forma, esta afición me ha puesto en contacto con todo un abanico de personas y situaciones:
-El que una futura madre primeriza nos muestre su alegría, sus sufrimientos y sus gozos en su tiempo de embarazo, es emocionante.
-Que una persona mayor nos cuente que se va con “los viejos” (sic) a tomar un chocolate con churros y a pasarlo bien, eso es vida.
- Aquella que hace un gran viaje con sus amigas fuera de España es envidiable.
- Que una persona nos cuente sus sentimientos ante la llegada de un sobrino con síndrome de Down es enternecedor.
- Que nos muestren poemas u opiniones sobre libros, es cultura y de agradecer.
- Los videos que llevan un mensaje de gran valor ético, nos relajan y nos hacen reflexionar…
En fin, en todo este mundo veo una gran comunicación, donde predomina la rapidez, la sinceridad, el entretenimiento y por supuesto la dedicación y el encuentro con personas a las que de otra forma no conoceríamos nunca.
Los que estamos en este mundillo bloguero, sin conocernos, estamos apoyándonos unos a otros en la vida, a veces en la enfermedad. No exigimos nada, sólo el recuerdo y el apoyo moral.
“No esperemos que la vida sea justa”, pero con personas a nuestro lado las injusticias serán más llevaderas. Los que ya llevamos cierto recorrido en ella (por no decir que somos viejos) sabemos de las alegrías y sinsabores que lleva consigo el cumplir años. Es cierto que cada uno debemos llevar nuestra cruz, pero también es cierto que será más liviana si hay apoyo por parte de familiares, amigos, vecinos y…
¡¡Blogueros!!
¡Sabemos que la unión nos hace fuertes!

martes, 5 de mayo de 2009

EL CERCO DE ARTAJONA

En el suplemento El viajero, del periódico El País del día 25.4.09, Patricia Gosálvez, tratando del Cerco de Artajona decía lo siguiente:

“Recién remodelado, se han gastado cuatro millones de euros en hacerlo. El Cerco, a unos 30 kilómetros de Pamplona, es uno de los conjuntos fortificados mejor conservados de Navarra. Nueve bestorres (abiertas por un lado) de las que probablemente fueron 17, permanecen orgullosamente erguidas desde el siglo XI "

Cuando estudiaba el bachiller en Puente la Reina hacia 1948, los mayores fuimos de excursión a este pueblo. Antes de entrar en él existía una explanada donde se cultivaba el palodú o regaliz. Cuando yo compraba esta chuchería en los puestos de Melilla, yo creía que procedía de las ramas de los árboles y en Artajona aprendí que eran raices. Nos hizo ilusión el poder saborear “in situ” esta rica golosina.
Entramos en el pueblo. Por el reportaje antes citado, he sabido que allí, en 1977, se rodó la película “Robin y Marian” de Sean Connery y Audrey Hepburn.

“ Lo más famoso a nivel popular de esta iglesia son sus campanas, no por los mil kilos que pesan, sino por ser las únicas que se bandean al revés, es decir tirando de ellas en vez de empujándolas, el mas difícil todavía”

Más tarde, hacia los años 60, una rondalla compuesta por los chavales de la escuela, fue al salón de actos del colegio de los Padres del Corazón de Jesús, en Puente, para interpretar un repertorio de jotas navarras. Me acuerdo que las grabé todas. Una de ellas me la aprendí de memoria y algunas veces la tarareo y dice así:

La ciudad no es para mí.
Viva Cerco de Artajona
La ciudad no es para mí.
Y aunque me dejen solico,
a Pamplona no he de ir
y a Pamplona no he de ir.
¡Viva el Cerco de Artajona!

Es una buena noticia el que se haya remodelado tanto el Cerco como la iglesia de San Saturnino.
¡Cuánto disfrutaría dando una vuelta de nuevo por ese Cerco con el ambiente tan medieval!

miércoles, 29 de abril de 2009

MEJILLONADA

Una vez estuve en Abanqueiro, en el concejo de Boiro (La Coruña). Estuve varios días por esa zona y saqué tiempo para todo. Un día, la familia de uno de los alumnos del colegio, me llevó en su barca, llamada “Cala boca” para estar en su batea o mejillonera.¡Qué panorama más original observar esos flotantes criaderos, que desde lejos te imaginas barcas!
El último día, me acuerdo muy bien, fue la fiesta de Santiago. Esta familia se pegó un madrugón y empezaron a sacar mejillones a trochemoche al tiempo que seleccionaban los más buenos para cargar el Citröen Dyanne 6, mi coche. Calcularon demasiado bien, de tal forma que lo llenaron hasta reventar.
Nada más terminar, después de tomar un cafelito”familiar”, me despedí y… ¡al volante! Había un olor, que hacía imaginar que estabas en una marisquería.
A las 11 de la mañana, tomé el camino hacia Venta de baños. Debido al peso, el vehículo no quedaba recto: los faros miraban hacia el cielo.
Por tierras de León tuve que repostar. El encargado de servirme la gasolina, observando que la boca del depósito estaba muy baja, dijo:
- ¡Caballero, este coche va de culo!
Yo sabía desde el principio que iba con exceso de peso, pero ¿cómo iba a renunciar a tan valiosa carga?
Durante el viaje, pensé que no saldría bien, pues recordaba el dicho: “La avaricia rompe el saco”. Pero me equivoqué. Llegué de noche, felizmente, sin que ningún agente me interviniera.
Algunas veces tenemos a nuestro lado un “angelito” que nos protege y no nos damos cuenta.

sábado, 25 de abril de 2009

CORAL CLUB AMIGOS

El día 18 de abril por la tarde tuvo lugar el enlace de dos voluntarios del CLUB AMIGOS (Asociación de ocio y tiempo libre para personas con discapacidad intelectual). Ya he dicho en alguna ocasión, que pertenezco a este voluntariado desde que me jubilé.
La coral del Club, a la que antes de enfermar me dedicaba, intervino con sus cánticos, en el enlace. No faltó ninguno. Estaban todos, los 32 componentes dirigidos por el matrimonio Efrén y Eu. Los chavales estaban muy emocionados, ya que para ellos suponía un tarea de gran importancia. Para la ocasión, estrenaron vestuario: los chicos llevaban camisetas de varios colores (rojo, amarillo, blanco, gris) y las chicas una blusa de flores.¡Estaban guapísimos/as.
En el tiempo que lleva funcionando esta Asociación (24 años) se han celebrado 9 enlaces entre los voluntarios. Dedicar parte del tiempo en una causa como ésta, el trabajo juntos, da pie a que las personas se conozcan y esta relación dé buenos resultados.
El trabajo del voluntario consiste en darse a los demás sin nada a cambio, y esto supone una gran generosidad por parte de la persona. Es gratificante “tratar a los demás como quisiéramos ser tratados”

sábado, 18 de abril de 2009

RECUERDOS DEL AYER


Cuando estuve en el colegio de Puente la Reina (Navarra) en 1974, cursando el bachiller, todos los meses teníamos programada una excursión.
La primera que hice se me ha quedado muy grabada en la mente. El día nos acompañó: era de esos días que sin salir el sol se estaba muy a gusto en la calle. El lugar señalado para pasar el día fue en una explanada por donde pasaba un riachuelo, entre Mendigorría y Larraga.
Como leyenda, un compañero me contó durante la construcción de la iglesia del pueblo de Mendigorría escaseó el agua y por ello tuvieron que terminarla empleando vino.
Yo no estaba acostumbrado a andar tanto, circunstancia poco agradable a la que tuve que hacer frente además del frío.
Una vez llegado al sitio indicado ya fue otra cosa porque empezamos a jugar y a entretenernos a lo grande.
Lo que más me llamó la atención fue que la comida la transportaron los compañeros mayores, guiando el carro tirado por un caballo, al que llamábamos Felipe. Era el único vehículo que tenía el colegio para uso y trabajo en la huerta. Traían todos los ingredientes y artilugios para hacer una paella. Ni qué decir tiene que la paella fue toda una obra de arte. Aunque, por una razón o por otra tardó un poco en hacerse. Yo creo que fue que el estómago corrió más de la cuenta y el buen olor ayudó en parte a que la hambruna fuera en aumento.
Después de un descanso prudencial, había que pensar en el regreso. Todo preparado y en marcha. Ya sabemos todos que en estos eventos y situaciones parecidas no es igual el ir que el volver… pero llegamos.

En el colegio, el prefecto de disciplina, se encargaba cada trimestre de distribuir a los alumnos algunos trabajos u oficios para la buena marcha del internado: enfermería, sacristía, ropero, campanero, aguador, comedor, servicios, etc. Por aquel entonces en el colegio no teníamos agua potable. Había que traerla de un aljibe situado en la Alcolea de Arregui, próxima al colegio. Una de las veces, me encomendaron este servicio. Había que salir un poco antes de la comida provisto de una especie de marco realizado en madera que sujetaba los cubos. Teníamos que meternos dentro del marco y coger un cubo en cada mano. De esta forma se evitaba que la carga rozara las piernas. El trabajo no era gravoso, más bien divertido. Pasado algún tiempo, otro compañero tomó el relevo.

Sin embargo, el oficio que más me gustó, fue el de campanero. Había que subir a la torre de la iglesia. Se trataba de bandear la campana todos los días a las 12 (hora del ángelus). Frente al campanario existía una montaña cultivable (ahora han construido viviendas).
Una de las veces mientras estaba tocando, vi a un labrador que había parado su trabajo, descubierta la cabeza, boina en mano, rezando el Ángelus. Desde aquel entonces, a mi corta edad, me consideré una persona importante pensando que mi labor servía para algo.
Cambian los tiempos, las personas y las cosas. Nos causa cierta tristeza a los que hemos vivido tiempos remotos, ver como eliminan “cosas” que en algún momento nos han dado emoción y alegría.

jueves, 9 de abril de 2009

LA PRIMERA VEZ QUE VI...

Es cierto que siempre hemos tenido una primera vez para cualquier cosa que imaginemos. Si miramos a nuestro alrededor veremos objetos o cosas que sentimos y percibimos.
¿Cuándo fue la primera vez que viste el mar?
La pregunta sobra para aquellos que han nacido en pueblos o ciudades costeras. Ocurre lo mismo que con la tele. A esta pregunta sólo contestaría media España, porque la otra media nació con la tele en casa.
La primera vez que monté en barco y tren fue a los 13 años haciendo el trayecto Melilla-Valencia-Navarra. Tuvieron que pasar 7 años más para montar por vez primera en avión. Fue de Madrid a Nador, pueblo marroquí, porque en Melilla todavía no había aeropuerto.
La primera vez que disfruté de las escaleras automáticas, fue en Madrid en el centro comercial Galerías Preciados (hace tiempo que cerraron). En realidad no fui a comprar nada: sólo entré por la novedad de esas escaleras.

También en Madrid vi por primera un campo de fútbol iluminado. Fue en el Estadio Santiago Bernabéu en el año 1957. Había una invitación para todos los colegios de Madrid y esa vez se llenó el campo de chiquillería, porque fue una gran novedad y además gratis.


La primera vez que vi la televisión, en blanco y negro, fue en casa de D. Mariano Medina (el hombre del tiempo en los años 50-60). Sus hijos estaban matriculados en colegio Fray Luis de León. A uno de ellos lo tuve en clase. Coincidiendo con que mis padres tuvieron que venir a Madrid por motivos médicos, pensé en hacerle una visita a D. Mariano con la idea de que mis padres y yo pudiéramos ver la televisión por primera vez en su casa. Y así fue como pudimos gozar de esta novedad, gracias a la disponibilidad de esta familia.
Estas son algunas de las novedades que recuerdo y que me llamaron más la atención. Me gusta recordar estas cosas, porque me distraen, que me viene bien, y me remontan a otros tiempos.

jueves, 2 de abril de 2009

CASTAÑAAS!!!

Habíamos organizado una salida desde Venta de Baños, por tierras palentinas Iba con mis compañeros Rodríguez, Carrera y Gabriel en un Citröen Dyanne 6 y al volante, como era costumbre, el que redacta esta anécdota. Pasamos por una carretera secundaria, sin mucho tráfico y cuando íbamos hablando de nuestros temas, desde lejos observamos algo extraño en la cuneta y en parte de la carretera.
¿Qué será? Levanté el pie del acelerador y vimos con sorpresa unas cuantas castañas desperdigadas.
¡Para, para! - dijo Rodríguez (que era asturiano) - ¡Son castañas!
Todos comprendimos que había que bajar. En 5 kilómetros a la redonda no se veía un alma. Seguramente, alguna furgoneta no llevaba bien controlada la mercancía y se habían caído a la calzada.
El saco no debía de ser muy grande o al menos eso daba a entender porque, la cantidad que se cayó no era excesiva ni tampoco una pequeñez.
Los cuatro nos arreglamos como pudimos para dejar limpia la cuneta y la calzada gracias a unas bolsas de plástico, un cubo pequeño, etc.
Seguidamente, como es natural, empezamos a “catarlas”. Estaban riquísimas. No sé que tienen estas circunstancias que lo que no pagas, lo que te encuentras o lo que te dan inesperadamente, normalmente sabe mejor.
Después de este acontecimiento inusual, reflexionamos sobre el caso:
“Mientras unos se llevan un disgusto por la pérdida de algo, aunque sea de poco valor; otros reciben una alegría”.

miércoles, 1 de abril de 2009

UN PREMIO!

Hoy me he encontrado con la noticia de que he recibido el premio "Blog mágico". Me lo ha concedido Marga, cuyo blog podéis y debéis visitar en esta dirección:



Las condiciones de este premio son las siguientes:

1.- Exhibir la imagen del premio.

2.- Poner el enlace de la persona o personas que te lo ha concedido.

3.- Elegir 15 blogs.

4.- Comunicárselo a los premiados.

Yo paso el relevo y entrego el premio a los siguientes blogs:

domingo, 29 de marzo de 2009

MI EXPERIENCIA EN LA ENSEÑANZA

Cuando era un chaval (18 años), estuve de profesor en el Colegio Fray Luis de León, en Madrid. Me encomendaron la clase de primaria, con 60 alumnos matriculados. El principal objetivo era enseñarles a leer y escribir, pero de vez en cuando hacía más amena la clase dando nociones de geografía, historia, los números, etc…
Hace poco me llevé una alegría en un cóctel que se celebraba en la universidad ESIC, en Pozuelo de Alarcón. Estando con un grupo de amigos, se acercó una persona al grupo y poniendo su mano sobre mis espaldas comentó:
- Esta persona que veis aquí, fue la que me enseñó a leer y a escribir.
Me cayó de sorpresa que, después de haber transcurrido tanto tiempo, alguien me recordar momentos felices de mi juventud. Eso me hizo recordar algunos episodios.
En una ocasión, al comenzar la clase por la tarde, se acercó uno de los padres con su hijo y, mostrando cierta emoción, me dijo:
- ¡No sabe lo contento que estamos mi mujer y yo, con tener a nuestro hijo en el colegio! Estábamos en la comida y en una de las pausas se le ocurrió decir al chico: “Y la tierra tiene dos movimientos: uno de rotación, y otro de traslación”. ¡No puede imaginarse - me decía- el intercambio de miradas entre mi mujer y yo! Me hizo pensar en aquel momento lo que muchas veces hemos oído: “que los chicos son como cera blanda, que tienen un fuerte don de asimilación”.
Este detalle aumentó la fuerza en mi trabajo y me hizo prestar especial atención a esos niños, futuros hombres del mañana. Los años transcurridos en esta experiencia fueron muy positivos y salí del centro con verdadera vocación de educador. Sin embargo, la vida me llevó por otros caminos. En realidad, me quedé con pena de no seguir con esta labor.

sábado, 21 de marzo de 2009

LAS CIRCUNSTANCIAS SON LAS QUE MANDAN

Al entrar en el blog de Zamarat (http://zamarat.blogspot.com/) y leer “INESTABILIDAD”, de Juan José Millás, me ha venido el recuerdo de un acontecimiento que pasó ya hace algún tiempo.

Me encontraba por tierras de León y pasé por un pueblo que, como suele ocurrir, estaba dividido en dos por la carretera. Además, no había mucha anchura. Como buen cumplidor del código, reduje la velocidad según la indicación de tráfico. Era temprano, sobre las 9 de la mañana. En un abrir y cerrar de ojos, vi una gallina que cruzaba, se arrepintió o se asustó y en vez de seguir cruzando, quiso volver al sentido contrario. Podéis imaginaros lo que ocurrió: la dejé herida o muerta; no lo pude comprobar bien por el espejo retrovisor. Como si de una película se tratara vi de inmediato a la pareja de la guardia civil que me esperaba a la orilla de la carretera, con sus tricornios y bien enfundados en su capa. Uno, con la mano levantada, me hacía la señal de stop.
- ¡¡ Ay madre!! ¡¡Ya la he cagao!! - exclamé del susto y del imprevisto - ¿Qué digo yo ahora?
Le di al intermitente y paré cerca de ellos. Ellos quedaron al lado derecho del coche, por lo que mientras ellos se aproximaban, yo me desplacé un poco del volante para abrir la ventana contraria al conductor. Asomó la cabeza uno de los agentes, le saludé y dije a continuación;
- He reducido la velocidad nada más entrar en el pueblo y no he podido evitar el atropello de la gallina…
Y ya no me dejó hablar más y me dijo:
- Por favor, ¿nos puede acercar al pueblo siguiente?
- Sí, hombre, encantado – aunque por dentro todavía me duraba el susto.
Una vez sentados, me dispuse a salir a la carretera con mil ojos, procurando no cometer ninguna infracción.
Durante el trayecto, yo repetía, volviendo al tema de la gallina: ¡No he podido evitarlo!
El agente me contestó: ¡No se preocupe, las gallinas deberían estar en el corral, que es su sitio!
Esto me alivió y volví a tener la serenidad que antes tenía. Les acerqué hasta el pueblo próximo y tan amigos.
Está claro que hay ocasiones en las se suceden una serie de situaciones extrañas y, en ese caso, no queda más remedio que dejarse llevar porque las circunstancias, al fin y al cabo, son las que mandan, igual que en la historia de Millás.

viernes, 13 de marzo de 2009

"NON SCHOLAE, SED VITAE DISCIMUS" (No aprendemos de la escuela, sino de la vida)

A raíz de una entrada sobre el cine que leí en el blog de Kary http://muchokary.blogspot.com/, simpática bloguera de Novelda, me vino a la mente un recuerdo de cuando tenía 10 años y estaba en Melilla.
Cada quince días normalmente mi padre nos llevaba al cine más próximo que teníamos en el barrio. Éramos tres hermanos y una niña que, por aquel entonces, tenía muy pocos años. Sabíamos que nuestro padre disfrutaba un montón cuando nos llevaba al cine. Mi madre se quedaba en casa haciendo labores y cuidando de mi hermana pequeña.

Durante un tiempo, los domingos por la mañana proyectaron en el cine Monumental, que era el más importante por aquel entonces, la película “Blancanieves y los siete enanitos”. Algunas veces me vino la idea de ir a verla yo solo. Hasta que una vez no pude vencer la tentación y me decidí a ir. Me armé de valor; me creía ya todo un hombre. Así que un domingo, después de ir a la misa de la catequesis, anduve hasta el centro de la ciudad, unos cuatro kilómetros.
Es normal que a esa edad no se vaya de paseo, más bien se va de prisa o corriendo. Bajé la escalera del Tesorillo, fui paralelo a la vía del tren, pasé el Hogar de los Ancianos (conocido como “La gota de leche”) y en seguida ya estaba en el centro.
Me puse en la cola para sacar la entrada, que costaba 6o céntimos. La película me gustó, y más por la hazaña que había hecho para verla.
Salí de la sala camino a casa, dándole vueltas a la cabeza pensando cómo iba a responder en el caso de ser interrogado por mis padres: “Les diré que estuve en la calle de abajo, jugando con los compañeros”.
No se me ocurrió otra cosa. Nos sentamos a la mesa para comer y no tardó mucho en oírse la frase;
- ¿Dónde has estado?
Me dio un escalofrío y tardé unos segundos en hablar.
- He estado en la calle de….
No pude terminar la frase, porque mi madre me cortó diciéndome:
- ¡¡Dime la verdad!!
Pasé unos momentos de silencio y no tuve el valor de mentir. Nunca lo he tenido.
- ¡En el cine! – contesté.
Mi padre y mi madre se quedaron mirándose el uno al otro y exclamaron a la vez:
- ¡¡Al cine!!
-¿Con quien has ido? – me preguntó mi madre.
- ¡Solo!
- ¿Cómo que solo? - dijo mi padre levantándose de la mesa y haciendo ademán de sacarse el cinturón.
Mi madre saltó rápida del asiento, diciéndole:
- ¡Déjalo, José! ¿No ves que tu hijo está diciendo la verdad? ¡No debes castigarle!
Se me saltaron las lágrimas al ver la incipiente pelea entre mis padres y porque me sentía culpable por mi mala conducta. Al final, nos tranquilizamos todos y empezamos a comer en un silencio un tanto incómodo.
Ese día aprendí una buena lección difícil de olvidar y es que ahora de mayor, pienso en la verdad de esta sentencia latina: “Non scholae, sed vitae discimus”.


Fachada del cine Monumental de Melilla

jueves, 5 de marzo de 2009

¡¡FUEGO, FUEGO!!

Hace mucho tiempo, tuve que ir en coche de Madrid a Asturias. Por aquellas fechas, el túnel que hoy existe estaba en construcción. Todo el tráfico forzosamente debía de pasar por el puerto Pajares. Al ir es más fácil, ya que uno va subiendo sin apenas darse cuenta a una altura de 1.379 metros. Estaba nevado pero no lo suficiente para que se viera todo blanco. Me quedé extasiado viendo el paisaje: todo un espectáculo de colorido y vida. Existe un fuerte contraste en la vegetación entre la vertiente leonesa y la asturiana.
Cuando acabé la subida, hice un alto en el camino. Después de tomar un cafelito en el Parador, retomé la carretera: comenzaba el descenso. Cuando observé en una de las indicaciones que había un 15% de descenso, me armé de precaución por la cuenta que me traía. Se notaba ostensiblemente el cambio de temperatura. Era un día tristón, con algo de niebla. No puedo olvidar las hermosas vistas de las que estaba gozando.
Llegué a Piedras Blancas y allí necesariamente tuve que repostar. Llevaba un Citröen 2cv. Hice todos los trámites, aproveché para revisar la presión de los neumáticos, el nivel del aceite y … ¡En marcha!
Entré en la plaza de Muros del Nalón, lugar de destino. Cuando paré el vehículo, desde el interior vi que salía humo del motor. Salí rápido, levanté el capot y…¡Horror!
Se veía una llamarada de fuego que me cortaba la respiración. El coche lo había aparcado próximo a una vivienda de la plaza. La puerta estaba abierta, entré con la rapidez que requería el caso exclamando: “¡Agua! ¡Agua!”. Asustada, la dueña al instante me sacó un cubo de metal con agua. Salí disparado hacia el coche con el cubo y desde la acera de enfrente oí una voz que me decía: “¡Nooooooo!”.
Yo, sin ninguna contemplación y sin hacer caso a lo que oía, vertí el agua
en el motor y al instante se apagó la llama.
¿Qué ocurrió?
Los vehículos 2cv, gastaban más aceite del debido, por lo que en previsión había que llevar una lata de aceite de repuesto. La lata, juntamente con el trapo, iba dentro del motor. En la gasolinera no había dejado el trapo lo suficientemente sujeto, de tal forma que en el trayecto se cayó a los manguitos y la tela, con el roce, originó la llamarada.
El susto fue muy grande. Tenía razón “el paisano” que me indicaba que no lo hiciera, porque en estos casos, había que sofocar el fuego con una manta o algo similar ya que con agua se expande más el fuego.

Ese día tuve mucha suerte. Alguien de Arriba me tuvo que proteger.

sábado, 28 de febrero de 2009

CARNAVALES 2OO9


En los nueve años que llevo de jubilación, alguna vez se me ocurrió disfrazarme en los carnavales, pero no lo hice. Este año por las circunstancias, por mis faltas de asistencia el Club y por querer darme más a ellos, me envalentoné con las idea de contagiar y contagiarme yo mismo con la alegría del ambiente.

La fiesta de Carnaval se realizó en el local que dispone la Asociación. Se disfrazaron unos 25 chico/as y seis voluntarios. Por el hecho de participar, ya teníamos todos algún detalle. Para el primer premio al mejor disfraz, una mini-cadena. Para el segundo, otra mini-cadena. Y para el tercero, una maleta de viaje.
Yo me disfracé de jeque árabe. El estar mucho tiempo de pie, me afectó a todo el cuerpo así que cuando acabo tuve que irme a casa a descansar. Estaba satisfecho de haber realizado "esta hazaña”, porque disfruté con la compañía de los demás. Sin embargo, mi mujer (que siempre ha desempeñado muy bien su papel de enfermera forzosa) me dijo, con toda la razón, que esta sería la última vez que hacía esos excesos. Así pienso yo también. Pero... ¡que me quiten lo bailao!

sábado, 21 de febrero de 2009

24 ANIVERSARIO CLUB AMIGOS


Asociación de tiempo libre para personas con discapacidad intelectual
http://www.clubamigos.es/

El día 7 de febrero, el Club Amigos (Asociación de tiempo libre para personas con discapacidad intelectual) celebró la festividad de San Juan de Mata en la Iglesia de los PP. Trinitarios de Alcorcón.
La asociación hace años designó como patrón a San Juan de Mata, ya que este colectivo nació en esta parroquia, por mediación del P. Juan Manuel Ruiz Memendi (trinitario), juntamente con algunas personas religiosas que se vieron en la necesidad de sacar a la calle a aquellos niños discapacitados: agruparlos, entretenerlos y merendar juntos en el salón de la parroquia. Lo que aquello parecía una simple idea, un granito de arena, ahora se ha convertido en ayuda estable. Y es que 24 años recién cumplidos, son muchos años.
De los integrantes, algunos ya son mayores y se consideran los veteranos y otros han ido viniendo poco a poco, hasta llegar a 150 chicos/as matriculados.
La liturgia de la Eucaristía fue presidida por los PP. Zurita y Ramón (párroco y coadjutor). Ayudaron activamente los monaguillos, con su compostura y seriedad. También actuó la coral Club Amigos, con unas 30 voces. Es de destacar el empeño e interés que ponen todos para que la interpretación sea perfecta. Los que portaban las ofrendas iban muy pendientes de su labor. Los que hacían la colecta observaban con atención para que ninguna persona se quedase sin entregar su ofrenda.
Da gusto ver cómo todos se integran en el grupo, realizando las mismas cosas que hacen los demás. La afluencia de padres y amigos que participaron en la función religiosa se destacó más que en otras ocasiones.
Como de costumbre, pasamos después al salón a celebrarlo con un vino español. Intercambio de ideas, parabienes, felicitaciones…
Espero que cada año ganemos en esfuerzo y satisfación.

jueves, 19 de febrero de 2009

MI MASCOTA

No era partidario de tener una mascota en casa, pero mi hija, al terminar COU, pidió en recompensa tener un perrito. Casualmente, mi cuñado que estaba en Nueva Sierra (Guadalajara) tenía varios perros, entre ellos una camada de cuatro cachorritos entre una teckel y un coker. Eran dos machos y dos hembras. Todos nacieron normales, excepto uno de ellos que nació con el rabo mucho más corto. Éste fue el que nos gustó y nos quedamos con él.
Mi mujer y mi hija ya tenían pensado el nombre:
- ¡Se llamará Noi, que en catalán significa chico!
Y fue entonces cuando comenzó nuestra aventura canina.
Al principio fue un destrozón. A una de mis cuñadas le comió los bajos del vestido; a mí, una prótesis, que tenía para los pies y un calcetín. A la lista hay que sumar los bajos de una cortina, una bufanda, alfombras, el mueble de la cocina, el cable del teléfono y no sé cuántas cosas más.
Ha sido un perrito viajero, a pesar de que en el coche ladra continuamente y convierte los viajes en una pesadilla. De pequeño, lo llevamos al mar y disfrutó de la lindo. Ha estado en Asturias, Barcelona, Almería y en Zamora, donde presenció un paso de Semana Santa bajo mi brazo y arropado con el chándal.
Cuando suena el timbre de casa va corriendo a la puerta y empieza a oler para ver de quién se trata. Si no lo conoce, se queda quieto y le saluda a su modo. Si lo conoce, se pone nervioso, le saluda y echa a correr como un loco meneando el rabo (el poco que tiene) en busca de un juguete: el mejor, el osito. Cuando se oye la sirena de los bomberos, imita los sonidos que oye..
A la hora de comer, siempre está con nosotros porque sabe que algo le caerá. Cuando terminamos, en seguida se desplaza donde están los zapatos meneando el rabo y se presenta con uno, en señal de agradecimiento.
Tardó mucho en aprender a ladrar. Lo hizo cuando lo llevamos a Asturias, imitando a su primo, un aireadle terrier llamado Enol. Esas vacaciones en Asturias tuvimos un disgusto. Al principio todo iba bien entre los dos cánidos hasta que un día, en la cocina, se enredaron los dos a muerte. Creíamos que Enol tenía el cuello del Noi en su boca. Yo, al oír los gritos, bajé corriendo por las escaleras con un periódico doblado en la mano. Sacudí a Enol con toda mi rabia pero…¡Oh, sorpresa! Era nuestro perro el que se había apoderado del cuello de Enol. Enol siempre fue bueno pero Noi, un gran peleón.

En otra ocasión, cuando yo lo sacaba a la calle, pensé que liberándole de la correa, tendría más libertad. Observé que la carretera estaba bastante lejos; el entorno era ideal y realizando todos los preámbulos, lo solté. Estuvo cierto tiempo husmeando a su alrededor. Al rato, pensé que ya era hora de volver a casa. Quise atarlo y no fue posible. Es cabezón, cabezón pero yo no lo sabía. Empezó a correr y yo no paraba de llamarle, pero ni por esas. Pudo atravesar una calle sin peligro, cruzó otra paralela y aquí cayó con todo su equipo. Pasó un coche y vi al Noi dar vueltas por el aire.
Nunca estuvo mi cuerpo en tan malas condiciones. Entró en la acera disparado. No se podía tener erguido; se le doblaban las patas. Poco a poco se fue recuperando, lo cogí en brazos y lo llevé a casa. Yo no me veía la cara, pero debía de estar blanca. Se paso el resto del día escondido debajo del pupitre de mi hija y no salió hasta que ella llegó.

Ahora tiene 11 años: todo un anciano. Y según me está mirando en estos momentos, creo que sabe que escribo sobre él. Nunca pensé que podríamos llegar a quererle tanto. Todas las noches lo arropo en su camita con una manta azul. Es nuestro “niño”.

El negro de los ojos brillantes es el "señorito".
El que está al lado. uno de sus "criados".

lunes, 9 de febrero de 2009

RECUERDOS DE UNA JAVIERADA

Todos los años, un grupo de alumnos del colegio de los Padres Reparadores de Puente la Reina (Navarra) organizan una peregrinación a Javier: pueblo navarro que vio nacer a San Francisco Javier, patrón de los navarros y de las misiones. Años atrás se venía celebrando esta peregrinación, pero desde el año 1940 se creó la llamada "Javierada", dada la religiosidad del pueblo navarro.

Cierto año me animé y aún recuerdo que fue maravilloso. Me estoy situando muchos años atrás, hacia 1972. Había que salir la víspera, bien temprano y caminar, caminar. Es bonito contactar con la naturaleza, el aire, el sol, el paisaje... El día salió muy bueno, con cierto airecillo a favor del caminante. Este es un factor de máxima importancia. La lluvia es lo que más entorpece: gracias a Dios no la tuvimos.
Pasamos Obanos, Enériz, Eunate y ya en Campanas cogimos la general de Pamplona a Zaragoza. Desde aquí ya se empezaba a ver la Higa de Monreal. En este monte hay un centro de actividades al aire libre. Esto lo saben muy bien los ciclistas, que suelen frecuentar mucho este itinerario. Pasada la montaña de Monreal, empezamos a notar la cuesta arriba.
Estábamos llegando al alto de Loiti. Al mirar hacia atrás se divisaba como si fueran cabezas de alfiler (por la distancia) multitud de caminantes, todos hacia una meta fija: ¡¡Javier!!
Aquí, en Loiti, hicimos parada y fonda. Era el lugar de encuentro. Un coche del colegio vendría con una cazuela de judías verdes, "bien calenticas", que nos supo a gloria.
Al atardecer llegamos a Aibar. Nos hospedamos en casa Zapata, una familia muy buena y religiosa, con muchos hijos, amiga del colegio. La señora, con alguna de sus hijas, después de lavarnos los pies, nos ofreció un bol de sopa caliente. Cogimos los sacos y a descansar. Era una casa de las antiguas y tenía mucho espacio. Ha transcurrido mucho tiempo y los padres ya fallecieron.
Después del merecido descanso, salimos camino a Sangüesa. Vimos el río Aragón, que atraviesa la ciudad. Causa admiración la iglesia de Santa María la Real, un románico puro español. Aquí merece la pena estar un buen rato. Posiblemente a más de uno, se le abra la boca en señal de admiración.

Hay 8 kilómetros desde Sangüesa a Javier. Aquí empiezan a funcionar los altavoces anunciando las debidas normas y avisando que pronto comenzará el Via-Crucis, a pie y en oración. Por las orillas de la carretera se ponían los sacerdotes con un distintivo, para aquellos peregrinos que desearan recibir el sacramento de la confesión. Entre estación y estación se entonaba un cántico.
Llegamos a una gran explanada donde estaban aparcados numerosos autocares, para el regreso. Más lejos, se divisaba otra explanada, donde debía celebrarse la Eucaristía. Con mucho clero, se inició la Liturgia de la Eucaristía. Los cánticos, el sermón, la comunión, el ambiente, todo ayudaba a levantar la cabeza hacia arriba, y exclamar ¡¡Gracias, Dios mío, por estar aquí!!

Una vez terminado todo el evento y con mucho barullo, conseguimos llegar a la iglesia donde se venera el famoso Cristo de Javier. Tallado en madera de nogal: destaca en él, una suave sonrisa, que gusta contemplar.
La próxima Javierada se celebrará a principios del mes de marzo. Animaos a ir, si tenéis tiempo y ganas, seguro que no os arrepentiréis
¡¡Cómo me gustaría repetir esta peregrinación!! Aunque he que contentarme con la voluntad de Dios, porque mi estado de salud no me lo permite.

sábado, 7 de febrero de 2009

RECUERDOS CON MI SOBRINO

Un verano coincidimos en Melilla, donde residían mis padres, una hermana con sus hijos y yo. El día que bajé al centro me acompañó mi sobrino Fernando (5 años). Estuvimos en el Mantelete para realizar algunas compras. Por la misma acera que íbamos, venía de frente un hombre con rasgos de raza india. Cuando yo lo percibí, le dije a mi sobrino:
- ¡Aquel hombre que viene por allí, es un indio!
Nos cruzamos, y después de un prudencial silencio, me interrogó:
- ¿Y dónde tiene las plumas?
Me hizo tal gracia que lo he recordado muchas veces. Es normal que a esa edad, influenciado por las películas y los tebeos, tuviese en su mente la idea del indio guerrero.

Otro día por la mañana pasó, como de costumbre, Misián: un árabe que servía a domicilio alimentos, principalmente hortalizas y frutas. Se había hecho amigo de casa, era simpático y ejercía, siempre vestido con su chilaba y tarbus, este trabajo desde hacía mucho tiempo. Ese día llevaba higos chumbos y mi madre los compró, pues sabía que me gustaban. Me indicó que los abriera y yo, dándomelas de profesor ante mi sobrino, le dije:
- ¡Vamos al patio que te voy a enseñar cómo se pelan!

Cuando estábamos en la faena, oímos un colorín que revoloteaba por las ramas de un arbolito. El pobre parecía que tenía hambre. Colgada en la pared había una jaula que casualmente tenía alpiste.
Le dije a mi sobrino,:
-¡Vamos a ver si lo pillamos!
Fui a por una guita (cuerda fina) bastante larga, la atamos a la puerta, dejándola abierta y evitamos cualquier ruido para no espantarlo. Estuvimos bastante tiempo en espera y con el alma en vilo, procurando evitar la respiración. El pajarito se colocó encima de la jaula. Me miró el sobrino, con los ojos llenos de emoción. Cuando se metió en la jaula, exclamó el sobrino:
- ¡¡Ya!!
Eso pensé yo también. Aflojé la tensión de la cuerda y la puerta se cerró. Fernado se me lanzó dándome un abrazo, diciéndome:
- ¡Tío, lo conseguimos!
Desde aquel entonces, mi sobrino y yo nos convertimos en “cazadores”. Yo no he seguido la afición, pero él sí. En su casa posee una gran jaula, con pájaros muy variados, sobre todo canarios.
No sé si esta experiencia tuvo algo que ver para tener este hobby tan apasionado.

martes, 3 de febrero de 2009

VENCIENDO LAS DIFICULTADES

Un día, al salir a pasear con el andarín, observé desde lejos una maniobra un tanto extraña en un coche aparcado. Poco a poco me fui acercando y noté que la puerta del conductor estaba abierta. Fuera, una mujer inválida estaba en una silla de ruedas, manipulando algo en el interior del vehículo: era su hijo, que lo acababa de recoger de la guardería. Calculo que el chico tendría dos años.
Entablé conversación con ella, preguntándole si necesitaba ayuda. Ella me dijo que no y me dio las gracias. Yo permanecí un poco más alejado, observando la agilidad y la destreza con que se desenvolvía. De la silla de ruedas pasó al asiento del conductor.

Una vez sentada, empezó a desmontar la silla de ruedas, cosa que me tenía alucinado. Finalmente quedaban las dos ruedas, desmontadas fuera del vehículo y se las acerqué aunque ella insistía en que no me preocupara.
En el poco tiempo que estuve hablé con ella, me dijo que estaba en esas condiciones por causa un accidente. Triste acontecimiento que la señaló para toda la vida.
Esta situación me llevó a la reflexión de lo que somos capaces de hacer al faltarnos los medios normales para efectuar nuestros quehaceres cotidianos.
Alguna vez nos quejamos de un pequeño percance, un dolor insignificante y al considerar una invalidez de tal grado, no tienes más remedio que mirarte a ti mismo y dar gracias a Dios por no estar en peores condiciones.

viernes, 30 de enero de 2009

CONTRA EL CÁNCER


MI PRIMER PREMIO


El otro día recibí este premio. No sabía que existía esta forma de reconocer el trabajo de los "blogeros". Me hizo ilusión y al mismo tiempo me sorprendió que me lo diesen simplemente por contar mis recuerdos, cosa que hago como entretenimiento. Por mi jubilación y, además, por mi estado de reposo obligatorio debido a mi salud, esto supone un hobbie para mí.


Me lo concedió Zamarat, cuya dirección es esta:
http://zamarat.blogspot.com/


Aceptar este premio, que por suspuesto acepto de muy buen grado, conlleva una serie de normas, que son las siguientes:

1º. Escribir un post mostrando el premio y citar el nombre del blog o web que te lo regala.
2º. Elegir 7 blogs o sitios de Internet que hayas decidido premiar y enlazarlos en el post escrito.
3º. Notificar a cada uno de los premiados tu decisión mediante un comentario.
4. Opcional: Exhibir el premio en tu blog.


Yo se lo voy a conceder a los blog siguientes:

1. A Kary: http://muchokary.blogspot.com/

Me gusta su capacidad de entrega para los suyosy los demás y la simpatía que pone tanto en las entradas como en los comentarios que hace.

2. A Tiflohomero: http://tiflohomero.blogspot.com/

Disfruto con su blog por las investigaciones , curiosas muchas veces, que realiza.

3. A Marian: http://marian-en.blogspot.com/

Por los sentimientos que pone en todo lo que escribe.

4. A Soy una pobre pensionista: http://unapobrepensionista.blogspot.com/

La admiro por su fuerza y valor, máxime teniendo en cuenta su edad. Es todo un ejemplo a seguir.


Por sus iniciativas y creatividad en sus homilíasy demás exposiciones.


Por adentrarnos en un mundo, para mí diferente, que es Indonesia.

7. A Curaca del pueblo: http://curacadelpueblo.blogspot.com/

Hace poco que leo este blog, pero me gusta por sus temas religiosos.

lunes, 26 de enero de 2009

MECIENDO LA CUNA

Me gustaba mucho jugar en la calle; vivíamos en una planta baja y estábamos, como quien dice, a un paso de ella. No había coches, por lo que era seguro. Lo único que se oía era el gritar de los chiquillos del barrio cuando nos juntábamos para jugar.
Éramos tres hermanos y nació la esperada hermana, a la cual debíamos de atender, principalmente meciendo la cuna para que se durmiera. Mis padres ya habían establecido los turnos para que todos participáramos en esta labor doméstica.
Un día en que le tocaba a mi hermano, la niña no aceptó que él la meciera y no paraba de llorar. Mientras, yo estaba entusiasmado con los amigos y con la pelota de trapo. Estaba en la gloria, en el mejor momento de la tarde.
Entonces oí una voz:
- ¡Paquitoooooooooo!
Era mi madre, que me necesitaba.
- ¿Qué quieres, mamá?
- Tu hermana no deja de llorar, tienes que ir a mecerla.
- ¡No me toca a mí! – contesté.
- ¡Te he dicho que vayas y no se hable más!
De mal humor, cabreado, sudando por todo el cuerpo, agarré la barandilla de la cuna con todas mis fuerzas y empecé a zarandearla de tal forma que la niña iba y venía de una parte a otra como si fuera un peluche A pesar de mi mal hacer, al instante dejó de llorar. Supongo que me prefería porque normalmente le cantaba: “En casa del tío Vicente, que hay tanta gente, qué ocurrirá…”, pero en esta ocasión no estaba de humor para el cante.
A mi madre le gustaba contar esta historia.

sábado, 24 de enero de 2009

LA PEONZA

Uno de los juegos que más me gustaba cuando tenía doce años era bailar la peonza y entretenerme con los amigos. Mi padre me compró una de madera de pino, de color rojo, muy llamativa.
El juego consistía en hacer una circunferencia (a la que llamábamos “olla”) y echábamos a suertes quién salía el primero. Había que bailar el trompo (nosotros lo llamábamos así y no “peonza”) dentro de la circunferencia y salir de ella. Si el trompo, al ser lanzado, no bailaba o no salía de la olla, tenía que permanecer en el centro de la circunferencia a la espera de que otro compañero lo sacara de ella. Y así pasábamos horas y horas, hasta que una voz lejana, de alguna de las mamás decía: ¡Juanitoooo!
Ya lo habíamos comprobado: cuando mejor lo estábamos pasando y más emocionante seguía el juego, se oía la voz desagradable…:
¡A comeeeeeeeeer!
Un día, salí temprano con mi trompo todo orgulloso. Vino un chico de la calle de abajo con otro trompo de peor calidad, de madera de chopo y muy
usado. Me pidió “probar mi trompo” y él me dejó el suyo. Lo bailaba, lo cogía y así estuvo varias veces. Poco a poco se iba distanciando de mí, hasta que llegó la vuelta de una esquina y echó a correr. Ya no le vi más. Me quedé sin trompo y sin saber qué decir en casa. Dije la verdad muy compungido. Nunca se me olvidó la cara de disgusto que pusieron mis padres.
Mi madre en varias ocasiones me decía que “de lo negativo había que sacar algo positivo”. Yo saqué un berrinche.

jueves, 22 de enero de 2009

MONASTERIO DE MORERUELA

Muchas veces he ido a Zamora, puesto que mi mujer y todos sus hermanos son de allí. Hace unos meses decidimos pasar un fin de semana en la ciudad de Viriato, con la idea de revisitar monumentos conocidos y, ¿por qué no? conocer alguno más. Pensamos principalmente en Moreruela, que está aproximadamente a 33 kilómetros. En un momento nos pusimos allí. Llegamos cuando acababan de dar un concierto en lo que era la nave principal. Habían extendido una gran alfombra y colocado las sillas correspondientes. Cuando acabó la intervención y los músicos recogieron sus pertenencias nos adentramos hacia las dependencias.
El Monasterio de Santa María de Moreruela constituye la primera fundación cisterciense en España. Lo mandó construir Alfonso III sobre un antiguo convento del siglo IX, con la idea de que los monjes se encargaran de cultivar y explotar aquellos terrenos que se les iban expropiando a los musulmanes. El templo se construyó al estilo románico con algunos matices de transición de gótico. Se conserva la Sala capitular de planta cuadrada y otra sala de planta rectangular que podía ser destinada a refectorio o estancia de los monjes. De los claustros, no se conserva nada. En los capiteles, se puede observar cierta ornamentación.
Resulta curioso observar en algunas piedras una señal o símbolo, indicando el grupo de canteros que han efectuado ese trabajo. Por ejemplo una serpiente, una llave, una cabra, etc.
Lo más importante, mejor conservado y, para mi gusto, lo que más impresiona, es la cabecera de la iglesia: el presbiterio.
Actualmente se está trabajando en restaurarlo, ya que lo importante es que pare el deterioro.
Es curioso que después de todos los viajes que hemos hecho a Zamora no lo hubiésemos visitado antes. Merece la pena verlo.

sábado, 17 de enero de 2009

BROMA… AMARGA

En todos los tiempos de estudiantes ocurren anécdotas, bromas, chascarrillos, novatadas, etc. Diversiones que constituyen una parte de nuestra vida alegre y juvenil.
Cuando yo estudiaba, teníamos un profesor muy singular. Llevaba sus apuntes, que conservaba muy cuidadosamente y cada cierto tiempo daba golpetazos con los folios para ponerlos parejos y evitar que ninguno de ellos estuviese fuera del sitio correspondiente. Comenzaba y terminaba como si se tratara de una clase de dictado, poniendo el máximo interés en que ningún alumno se quedara con lagunas. Una de la veces se le escapó “coma” y se le notó el arrepentimiento de este lapsus.

Los compañeros normalmente nos poníamos en los mismos sitios. Como yo no fumaba, tenía la costumbre de llevar unas chuches, caramelos en forma de garbanzos, de alubias, de aceitunas, altramuces, etc, a los que llamábamos “chinarrillas”. Durante la clase, con mucho disimulo, me metía la mano en el bolsillo izquierdo y sacaba la bolsita mientras seguía escribiendo. Repartía al compañero de la derecha y después al de la izquierda y al que estaba delante le daba unos golpecitos en la espalda y al instante aparecía la mano izquierda sobre el hombro derecho en posición de recibir; cogía la golosina y, sin mirar, iba derecho a la boca. Esta operación la hacíamos los días que teníamos esta clase; “este dictado”.
Una vez terminada la clase, el que estaba delante después de darme las gracias, dijo inocentemente:
"Algún día me dais una cagarruta y no me entero”
Mi compañero y yo cruzamos la mirada coincidiendo con la misma idea. Cuando se fue el compañero, dijimos a hurtadillas:
“¡Se lo vamos a hacer! ¡ Se lo vamos a hacer!”
Pasada una semana repitiendo los mismos actos, fuimos al corral, donde había gallinas y conejos, cogimos dos o tres cagarrutas, las rebozamos con un poco de azúcar e hicimos una imitación otra golosina real, sobre todo que se notara en el tacto.

Llegó el día de la prueba. Primeramente le ofrecí una golosina buena. La operación se realizó como de costumbre. En la segunda entrega iba el obsequio trampa. Repetidos los mísmos movimientos pasados dos segundos, se oyó un ruido extraño, como de rechazo. Sin exagerar, para no alarmar el ambiente, con la mano izquierda sacó de la boca el objeto dañino, tirándolo al suelo. Al terminar la clase, el compañero se defendía diciendo que no lo había mordido. Mi compañero, el que había sido cómplice, recogiéndolo del suelo observó que había hincado el diente. La broma tuvo su humor generalizado y hasta la misma víctima, persona muy campechana, participó de las risas, que duraron su tiempo.

martes, 13 de enero de 2009

La bicicleta

¡Qué cosa más estupenda, divertida y práctica es la bicicleta! Todos hemos dado unos primeros pedaleos, ayudados por nuestro padre, madre, hermanos o algún amigo.
En los años de mi niñez, era muy difícil montar en bicicleta, porque había muy pocas. Teníamos que alquilarlas.
Un día estábamos jugando seis amigos en un frontón y vino un compañero, para nosotros “afortunado” porque tenía bicicleta. El compañero, bonachón y afable, nos invitó a todos a probarla dando una vuelta cada uno, cosa que, naturalmente, todos estábamos deseando. Nos pusimos en fila y esperamos nuestro turno.
En la parte contraria a la pared del frontón existía un desnivel de medio metro. Empezábamos la salida desde este sitio, es decir, desde el opuesto a la pared. Dábamos la vuelta y volvíamos. Así pasamos nuestra diversión, muy distinta a la de otros días.
Cuando me tocó a mí, el trayecto de ida fue normal, giré al llegar a la pared y todo bien. A la vuelta me embalé, miré al grupo y exclamé varias veces a voz en grito para llamar su atención: ¡¡Qué mecha!! ¡¡Qué mecha!!
No calculé la frenada y me encontré de repente con el desnivel. Ya no hablé más. Callé la boca. Di varias vueltas de campana y vi estrellas raras, que no eran las del firmamento. Cuando creí que ya todo había terminado, sentado en el suelo, sentí un golpetazo en la cabeza que me produjo un chichón: era una de las ruedas, que voló.
Durante algún tiempo, mis compañeros, en plan de guasa, me saludaban diciendo:
¡¡Qué mecha!! ¡¡Qué mecha!!

sábado, 10 de enero de 2009

Voluntariado

Cuando estaba en activo, al hijo de un compañero, de 7 años, le detectaron un tumor cerebral. Después de muchas intervenciones no fue posible sacarlo adelante. El golpe fue muy fuerte. Pasado un año tuvieron otro hijo, con la sorpresa que nació con el síndrome de Down. La contrariedad que en aquel entonces sufrió este matrimonio, me animó a poner especial atención tanto en estos chicos como en su entorno. Desde aquel entonces, me hice un propósito: cuando me jubilara, me dedicaría a este colectivo y así ha sido.
Club Amigos (Asociación de ocio y tiempo libre para jóvenes con discapacidad intelectual de Alcorcón, Madrid) supone para mí una gran satisfacción porque, en este voluntariado, nuestros chavales son los que hacen que viva momentos agradables y felices.
En febrero celebraremos 24 años de su fundación. Felicidades para todos: chicos/as, padres, voluntarios y para todo aquellos que años anteriores han dedicado su tiempo.
Si alguien está interesado en conocernos, esta es nuestra página web: http://www.clubamigos.es/

jueves, 8 de enero de 2009

Valores humanos

A finales de 1982, a mi madre le dio una trombosis. Ya no volvió a salir más a la calle. Su nueva y última casa fue el hospital. Con sus manos apretando un crucifijo, guardando su fe, ya había terminado su carrera.
Éramos cuatro hermanos: uno en Francia, dos en Madrid y una en Almería;
todos con trabajo e hijos. Teníamos que organizar los cuidados a nuestra madre.
Conversando con un P. Carmelita sobre el asunto, me informó de unas religiosas, las Siervas de María (cuya fundadora fue Mª Soledad Torres Acosta) que tienen casa en Almería y que se dedican a atender de forma gratuita a los enfermos.
Fuimos, hablamos con la M. Superiora y aceptó. Solamente deberíamos de ocuparnos del transporte y del desayuno de la religiosa. Al salir, el P. Carmelita me dijo:
- “Mira, la Iglesia en todos los tiempos ha tenido fallos; pero también tiene grandes aciertos. El que a una mujer, por amor a Dios, se le ocurra cuidar a los enfermos sin nada a cambio tiene mucho mérito. ¿No te parece que es maravilloso que esa persona iluminada por una fuerza superior arrastre a miles y miles de seguidoras con la misma idea de darse al prójimo, sin nada a cambio?”
Esta reflexión me dio mucho que pensar en esos momentos de dolor y angustia. Y es que podemos admirar a muchas personas que nos han precedido y que son un ejemplo a seguir. Uno de los más recientes es la vida de Teresa de Calcuta cuyo objetivo fue siempre: “Cuidar a los pobres más pobres”.

miércoles, 7 de enero de 2009

El abuelo carpintero


No hace mucho en el Hospital de la Inmaculada de Huércal-Overa(Almería) hubo una exposición de fotos antiguas. Mi sobrino Paco, desde siempre muy aficionado a la fotografía, presentó varios modelos. afortunadamente, su foto fue premiada y por ello, es portada del calendario que todos los años se edita en este Hospital.
Podéis imaginaros la alegría y la emoción que supuso tal acontecimiento ya que gracias a él "el abuelo sigue vivo".
“El abuelo carpintero” era mi padre. Una buena persona, preocupado por los demás. No le gustaba estar ocioso: a pesarde su edad, fabricaba utensilios de madera para la cocina y los regalaba a los conocidos. Apuntaba en una libreta a cada uno de los vecinos, para no repetir la entrega y que nadie se quedara sin regalo. Falleció en el año 2002, con 97 años, en Fondón (Almería), pero gracias a la fotografía de su nieto, aún sigue vivo.